El tránsito formal de mercancías entre Venezuela y Colombia está paralizado desde 2015. Verduras y hortalizas son ingresadas a territorio nacional de manera ilegal y vendidas a precios inferiores, lo que genera pérdidas a los productores

Crisis y pérdidas son dos palabras que definen la situación actual de los productores venezolanos, quienes luchan para sacar sus cosechas. Los trabajadores del campo sostienen que el contrabando desde Colombia minimiza los esfuerzos realizados a diario, pues son vendidos a precios inferiores que las hortalizas nacionales.

El ingreso de estos alimentos desde Colombia hace que los productores no puedan competir contra los productos ilegales, que son traídos a Venezuela por trochas o caminos verdes. “Los contrabandistas no son sometidos a extorsiones en las vías hacia otros estados del país, mientras que los ferieros deben pagar hasta 10 dólares por alcabalas”, refirió Adalberto Mendoza, productor andino.


Actualmente el principal problema que tienen los productores es con la papa. En los estados Táchira, Mérida y Trujillo es donde se produce en mayor cantidad y los campesinos sufren las consecuencias del contrabando.


Actualmente el principal problema que tienen los productores es con el contrabando de papa. En los estados Táchira, Mérida y Trujillo se produce en mayor cantidad y los campesinos sufren las consecuencias del tránsito ilegal del tubérculo, porque sus cosechas no son adquiridas por los ferieros o vendedores, que prefieren vender la colombiana por la diferencia de precios. Esto se debe a que en Colombia los campesinos reciben subsidios del Estado desde octubre de 2020, por lo que sus costos de producción resultan menores.

El productor agrícola Alfonso Morales, oriundo del estado Mérida, explicó que el contrabando no es solo de papa, sino también de otros rubros, sin embargo, esta es la situación más grave debido a las pérdidas significativas que tienen las personas en los campos venezolanos.

“Los costos de producción de papa en Venezuela son muy altos, empezando por las semillas: son muy viejas. El gobierno no le permite a los agricultores traer semillas de otros países. Los costos de producción han subido demasiado, un saco de abono químico puede costar hasta 80 dólares. Los fungicidas e insecticidas también han subido y eso hace que el precio de la papa se eleve y cuando sacamos las cosechas nos damos cuenta que los mercados están minados de papas colombianas, esto hace que trabajemos a pérdidas”, relató a El Pitazo.

Las cifras y las irregularidades

La Confederación Nacional de Papa (Confepapa) ha reseñado en sus redes sociales durante las últimas semanas la situación de la papa, no solo en Los Andes, sino cómo este rubro llega al centro del país a un precio menor.

Adalberto Mendoza, productor de papa del estado Trujillo explicó vía telefónica a El Pitazo que ven a diario con preocupación kilos y kilos de papas en los mercados venezolanos y cuando los ferieros gochos, como son conocidos, intentan vender el producto nacional, son rechazados.

“Ejemplos claros: en el mercado de El Valle, en Caracas, el saco de papas llega a 10 y 12 dólares cada uno, mientras que a nosotros nos cuesta sacarlo en 18 dólares, es decir, la diferencia es de 6 a 8 dólares, altísima. Nadie quiere la papa local, pero lo que no saben es que detrás del esfuerzo, hay muchísimo invertido, en cuanto a lo económico”, relató Mendoza.

En la cuenta de Instagram de la Asociación de Productores del municipio Cardenal Quintero, del estado Mérida, publicaron un video el pasado 22 de agosto donde se observa que en Caracas estaban 18 camiones cargados de papa colombiana. A esta irregularidad, le suman el uso de vehículos oficiales para el transporte de papas.

“Es indignante, desleal y abusivo ver en videos y fotografías que camiones de gas son utilizados para el contrabando. Eso explica todo. Cargan un camión de gas con papas en las trochas, nadie los para en las más de 20 alcabalas que hay hacia Caracas, no pagan guías, no pagan matracas, no pagan impuestos, reciben gasolina subsidiada y las ganancias son altísimas mientras que nosotros seguiremos quebrados y arruinados”, precisó el productor.

Es decir que mientras 30 sacos de papa venezolana equivale a 540 dólares, la misma cantidad pero de papa colombiana cuesta 300 dólares. Los vendedores en mercados populares prefieren pagar lo más económico, pero venderlo a precio nacional, mientras que los productores locales reportan las pérdidas.

Aunque la papa es el principal problema, Alfonso Morales explicó que también viven las mismas consecuencias con la cebolla. “Tenía un gran precio este último mes porque valía 45 dólares un saco y los agricultores estaban respirando, estaban alegres porque tenían algunas ganancias y ahora la cebolla se fue para el piso y ya vale 35 dólares el saco, esto sucede porque han traído muchísima desde Colombia por contrabando, esto es una competencia desleal”, alertó.


En Caracas estaban 18 camiones cargados de papa colombiana. A esta irregularidad, le suman el uso de vehículos oficiales para el transporte de papas.


Reuniones y directrices sobre el contrabando

La crítica situación ha llevado a los productores a movilizarse, alzar la voz y buscar soluciones porque, según estima Mendoza, son más de 150 mil familias en Los Andes quienes dependen de la venta de la papa.

En el estado Táchira, el pasado 29 de agosto, productores y ferieros marcharon en La Grita, municipio Jáuregui, entre otras cosas, en rechazo del contrabando de productos agrícolas desde Colombia. Además convocaron al término de la protesta, a una reunión con el alcalde Juan Carlos Escalante, para explicar la situación.

En el desarrollo de la convocatoria con el burgomaestre le indicaron sobre la necesidad de cumplir la ordenanza de 1994, que prohíbe la entrada de rubros agrícolas provenientes de Colombia para así brindar protección a los trabajadores de los campos tachirenses.

Ya el pasado 10 de agosto, el gobernador del estado Mérida, Jehyson Guzmán, emitió el decreto 224, en el que ordena a los organismos de seguridad tener mayor control para “combatir el ingreso de manera ilegal de semillas y rubros agrícolas como la papa, zanahoria, tomate, cebolla, cacao y café”, según indica la gaceta oficial.

Los bolívares, otro problema

Productores de los campos se niegan a recibir bolívares debido a la inestabilidad del precio del dólar. Gerardo Pabón, presidente de la Asociación de Productores de Papa del Táchira (ApropaTáchira) indicó que decidieron no recibir más la moneda local debido a su devaluación.

“No aceptamos más bolívares de contado, solo dólares. En ningún establecimiento de la montaña donde trabajan los agricultores aceptan bolívares. Esta moneda no se consigue ni en los bancos y no vamos a aceptar otra vez transferencias porque un grupo de ferieros han estafado a los productores a través de esta vía de pagos”, aseveró.


El gobernador del estado Mérida, Jehyson Guzmán, emitió el decreto 224, en el que ordena a los organismos de seguridad tener mayor control para “combatir el ingreso de manera ilegal de semillas y rubros agrícolas.


Por su parte, Robert Maldonado, feriero de La Grita, se pronunció también al respecto, en favor del uso del bolívar y disminución de los pesos colombianos, moneda que se usa normalmente en Táchira por la cercanía con Colombia. A su juicio, se requieren distintas acciones para estabilizar la economía agrícola.

“Lo primero es que los productores fijen los precios de las hortalizas en dólares y reciban el pago en bolívares a la tasa del Banco Central de Venezuela del día y así los ferieros no tendrán necesidad de caer con los cambistas y perder dinero de sus ventas. Y que los servicios públicos como gasolina, gasoil, el gas y hasta el Clap que llega a nuestros campos pueda ser pagado en bolívares por los productores”, explica.

Además propone que las casas agrícolas, abastos, supermercados y comercio en general reciban bolívares por la venta de sus mercancías como alimentos, abono, fungicidas, herbicidas y venenos.

Para Morales resulta necesaria la actuación de las autoridades en materia de seguridad para frenar el contrabando de papa y de los demás rubros que ingresan al país. “No estamos en igualdad de condiciones con Colombia. Producir acá es más difícil por todo, los productores estamos huérfanos, nos sentimos solos”, finalizó el agricultor.



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