Wilfred Vásquez, nativo de Ocumare del Tuy, hizo historia al ganar la carrera más importante del hipismo venezolano en 2020. Desde los 11 años decidió seguir los pasos de su padre, el también jinete Félix Vásquez. Seis años después fue el primero en cruzar la meta en el lomo del caballo Apistos, durante el Clásico Simón Bolívar. “El Niño Maravilla”, como algunos lo llaman, ya suma al menos 30 victorias

Con solo 17 años de edad, Wilfred Vásquez ganó la carrera más importante del hipismo venezolano: el Clásico Simón Bolívar. Con este triunfo, el nativo de Ocumare del Tuy, estado Miranda, se convirtió en el jinete más joven en ganar esta competencia, disputada en diciembre de 2020, dos meses después de lo habitual, debido a la pandemia por COVID-19.

La pandemia también fue el motivo por el cual Vásquez aún se encontraba en Venezuela para esa fecha. Sus planes de viajar a Estados Unidos, donde hoy brillan jinetes venezolanos como Javier José Castellano, Júnior Alvarado, Emisael Jaramillo, Daniel Centeno y Ángel Alciro Castillo, fueron postergados a propósito del virus. Y así, sin tenerlo planificado y contra los pronósticos médicos, condujo al caballo Apistos hasta la meta, el 21 de diciembre del año pasado, en el Hipódromo La Rinconada de Caracas.

“El día anterior a esta competencia tuve una caída cuando montaba la yegua Capadoccia. Los médicos me dijeron que era muy difícil que me recuperara en 24 horas; sin embargo, en la mañana del domingo, me dieron de alta”, recordó el aprendiz en entrevista concedida a El Pitazo.

De la mano de su padre

Wilfred Vásquez nació el 24 de agosto de 2003, en el Hospital Simón Bolívar de los Valles del Tuy, ubicado en Ocumare. Creció junto a sus padres en la urbanización Parosca de esta ciudad del estado Miranda, y mientras sus amiguitos jugaban pelota o carritos, Wilfred usaba un palo de escoba o una almohada para simular que montaba un caballo.

Además de divertirse, Wilfred intentaba imitar a su padre, el también jinete Félix Vásquez. En cada descuido agarraba su fuete y su casco. A los 11 años le manifestó su deseo de ser como él, y al finalizar el primer año de bachillerato, se mudó a Caracas con su familia. Doce meses más tarde, los traqueos –acción de entrenar un caballo para las carreras– pasaron a ser sus trabajos matutinos.


Me inicié caminando a los caballos, luego comencé a montar en los senderos –área donde circulan los animales en La Rinconada– y así le fui agarrando cariño a esta carrera hasta que me convencí de que ser jinete era lo mío

Wilfred Vásquez, jinete del Clásico Simón Bolívar

“Me inicié caminando a los caballos, luego comencé a montar en los senderos –área donde circulan los animales en La Rinconada– y así le fui agarrando cariño a esta carrera hasta que me convencí de que ser jinete era lo mío”, contó “el Niño Maravilla”, como algunos lo llaman, quien ya suma al menos 30 victorias.

Estimular sin castigar

Como toda profesión, ser jinete tiene sus exigencias. Una de ellas es el peso de los montadores. Esos requerimientos los obligan a ser disciplinados a la hora de alimentarse y aunque a Wilfred le encantan las hamburguesas y las pizzas, ha aprendido a comer balanceado.

“Mido 1 metro 64 centímetros y peso 49 kilos. Estoy dentro del rango requerido. Si el jinete pesa mucho, el caballo se cansa más y no rinde en el terreno”, señaló Wilfred, quien prefiere montar caballos que corren en puntas porque descifra mejor la carrera.


Mido 1 metro 64 centímetros y peso 49 kilos. Estoy dentro del rango requerido. Si el jinete pesa mucho, el caballo se cansa más y no rinde en el terreno

Wilfred Vásquez, jinete del Clásico Simón Bolívar

De lunes a sábado, Wilfred dedica sus mañanas a los traqueos y, en las tardes, hace ejercicios. Los domingos pasa el día en el óvalo de Coche, donde participa en un promedio de 7 a 10 carreras, de las cuales gana al menos 3. Sus estudios de bachillerato quedaron en pausa.

Su preparador físico y consejero es su papá, mientras que su entrenador varía; todo depende de quién le dé la responsabilidad de montar un caballo en la jornada hípica. “Digamos que soy autónomo en ese sentido”, acotó el jinete, quien valora las reglas del hipismo venezolano que protegen a los equinos. “Ya no se usan las espuelas y ahora los látigos son de goma, forrados con semicuero. La idea es estimular al caballo y no castigarlo”.

Un sueño a temprana edad

El 21 de diciembre de 2020 es una fecha que quedará grabada en la memoria de Wilfred Vásquez. Ese día hizo historia y demostró que despunta en la nueva generación de jinetes que se abre paso en el hipismo nacional.

“Antes de la partida me encomendé a Dios y siempre estuve enfocado en ganar. En la entrada a la recta final seguí las recomendaciones de mi entrenador en ese momento, Fernando Parilli, de rematar en un solo envión”, recordó Wilfred, quien ese día logró que Apistos desplazara al triple coronado y gran favorito Raffstar, a pocos metros de la llegada.

Este triunfo, que dedicó a su abuelo paterno, hoy en el cielo, y a su papá, quien lo animó desde las gradas, ha ayudado a Wilfred a madurar y a enseriarse en la profesión. Aunque está consciente de su hazaña, asegura que la humildad la mantiene intacta.


Para mí este triunfo significó un sueño a temprana edad y quiero que sirva de ejemplo para los jóvenes que aspiran a triunfar. Deben confiar en sí mismos y estar convencidos de que con esfuerzo y dedicación podemos hacer realidad lo que tenemos en mente

Wilfred Vásquez, jinete del Clásico Simón Bolívar

“Para mí este triunfo significó lograr un sueño a temprana edad y quiero que sirva de ejemplo para los jóvenes. Deben confiar en sí mismos y estar convencidos de que con esfuerzo y dedicación podemos hacer realidad lo que tenemos en mente”, destacó el jinete, quien es el tercer aprendiz en ganar el Clásico Simón Bolívar, que celebró su 74 edición en 2020, sobre una distancia de 2.400 metros, con una atractiva bolsa de 2.500 millones de bolívares y un bono adicional de 6.000 dólares.

Los planes inmediatos de Wilfred están enfocados en pelear las estadísticas de este 2021. Para ello se esmera cada día, mientras combina sus entrenamientos con tardes de piscina y prácticas de fútbol como parte de sus hobbies. Los videos juegos, sobre todo de carreras de caballo, también entran en los gustos del jockey, cuya carrera profesional apenas comienza a galopar, aunque ya ocupa un lugar en la historia del hipismo nacional.

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