A los vecinos de Santa Rosalía los une el sueño de un cambio político

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Con 224 años desde su separación de San Pablo, Santa Rosalía es una de las parroquias más antiguas de Caracas. Aunque los conflictos sociales, la economía fracturada y la lucha política han calado en los hogares de estos barrios al sur de la capital, los vecinos se siguen describiendo como alegres y solidarios. En la zona de la que nacieron personajes como César Rengifo y Canelita Medina sueñan con un cambio de gobierno y trabajan juntos para lograrlo

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Era una tarde tranquila, silenciosa. Hacía calor, pero no era sofocante. En otro momento, Henry William, Luis Mariano Talavera y Francisco Moya hubiesen tomado café o unos traguitos de anís, pero ahora, no hay agua para hacer el café ni dinero para comprar el anís. Los tres pasan los 60 años. Como esa, cada tarde se reúnen, en una casita en Prado de María, a conversar sobre lo que era Santa Rosalía.

Aunque las políticas económicas han dejado hogares desprovistos de alimentos, la inseguridad ha calado profundo entre sus habitantes, los servicios básicos fallan cada día más y los conflictos sociopolíticos han separado a barrios enteros, Santa Rosalía sigue pareciendo un lugar colonial, de esos en los que el sol se oculta mientras los porches se llenan de sillas de mimbre y de conversadores ansiosos por hablar sobre que todo tiempo pasado fue mejor.

Santa Rosalía es una de las 22 parroquias del municipio Libertador. Entre sus habitantes siempre surge el debate sobre la fecha de aniversario; algunos insisten en que es el 4 de septiembre y otros, el 5 de abril. Henry, quien fue jefe civil, explica que se debe a que el 4 de septiembre es la festividad de Santa Rosalía de Palermo, virgen a la que se le rinde honor con la ermita construida en el siglo XVII luego de haber curado a los caraqueños de una epidemia. Cada año, ese día, los creyentes celebran lo que consideran que fue un milagro.


Nos une la lucha por recuperar lo que teníamos y ya no. Es más, luchamos por tener una parroquia mejor que la que teníamos

Miguel Sánchez, vecino

Pero la división oficial ocurrió el 5 de abril de 1795 al separarse de San Pablo. Para ese momento la nueva parroquia contaba con 5.993 habitantes. Ahora, de acuerdo con las estimaciones de 2011 del Instituto Nacional de Estadística (INE), con 118.000. Según los vecinos, hay cerca de 100 consejos comunales.

A 224 años de su oficialización como parroquia, lo que une a sus habitantes es el sueño de un cambio político. “Nos une la lucha por recuperar lo que teníamos y ya no. Es más, luchamos por tener una parroquia mejor que la que teníamos”, cuenta Miguel Sánchez, del sector Los Mangos. En ese barrio, no llega el agua desde hace más de seis meses. Lo que ha atormentado a los caraqueños luego de tres apagones masivos que voceros de Nicolás Maduro atribuyen a ataques cibernéticos, Miguel lo sufre a diario desde mediados de 2018. Él se bastece de agua gracias a sus vecinos, no solo los de Los Mangos, sino de toda la parroquia. Aunque Miguel considera que los une la miseria y la necesidad, también cree que se encuentran en las soluciones y en la colaboración.

Durante las últimas semanas, todos los vecinos se las han ingeniado para abastecerse de agua. El miércoles 27 de marzo, el ministro de Ecosocialismo, Heryck Rangel, anunció un plan de aprovechamiento del agua y se dispusieron de ocho puntos para esto. Pero ninguno que daba a menos de 1.000 ni a menos de media hora como lo establece la Organización Mundial de la Salud (OMS) para que se consideren accesibles; por eso, la mayoría de las familias de Santa Rosalía aprovecharon la rotura de un tubo matriz que desembocaba en una alcantarilla para recolectar el líquido.

En medio de los problemas, sin agua y sin luz, en Santa Rosalía, según Miguel, todos se ayudan. No solo él, Bertha Mirabal, de Prado de María; Haydelis Zapata, de Santa Eduvigis; Lilian Paiva, de Los Sin Techo; Jondri Silva, de Los Rosales, coinciden en que la unión de quienes hacen vida en cada zona es lo que mantiene en pie a una parroquia abandonada por las autoridades.


El 5 de abril de 1795, se hizo oficial la asignación como parroquia al separarse de San Pablo


El municipio Libertador, del que forma parte Santa Rosalía, está a cargo del chavismo desde el año 2000 cuando Freddy Bernal fue electo como alcalde. Los vecinos se sentían desamparados entonces y se sienten desamparados ahora, con Érika Farías como representante. Por eso, todos concuerdan en que la solución implica un cambio político. Repiten el mantra: cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres.

Santa Rosalía es una parroquia de añoranzas. Todos hablan de los bares y restaurantes en cada esquina, las boticas abiertas las 24 horas, los domingos de chapitas y dominó, las caminatas nocturnas y las misas de aguinaldo. También recuerdan las patinatas. Luis Mariano cuenta que antes de las cinco de la mañana, cada diciembre, los adolescentes competían por la popularidad en el barrio montados sobre patines de cuatro ruedas. El líder era aquel que lograra sacarle chispas al asfalto con los patines. Ahora, la adolescencia ha perdido espacios y el liderazgo depende del calibre del arma.

María Vera, de 16 años, estudia quinto año de bachillerato y los únicos lugares en los que se desarrolla son su casa y el colegio. La calle, le parece, está llena de jóvenes que cambiaron cuadernos y balones por motos R15 y bolsas de drogas. De acuerdo con registros del Consejo Nacional Electoral (CNE), en Santa Rosalía hay por lo menos 50 centros educativos. Aunque no hay precisión respecto a la matrícula, algunos tienen poblaciones de hasta 800 estudiantes. Según Raquel Laya, docente, los niños y adolescentes de los colegios, además de tener un Programa de Alimentación Escolar (PAE) precario, no cuentan con actividades extracurriculares por falta de infraestructura y personal.


En 1795 la nueva parroquia contaba con 5.993 habitantes. Ahora, de acuerdo con las estimaciones de 2011 del Instituto Nacional de Estadística, con 118.000


Juan Osorio, por ejemplo, sabe que no es culpa de los jóvenes. Fue director del YMCA, ubicado en Los Castaños, conocido ahora como el Centro Deportivo Socialista de Atención Integral Eliezer Otaiza, y antes de que comenzara el gobierno de Hugo Chávez, pudo unir a jóvenes de barrios que tenían conflictos a través de torneos de baloncestos. La falta de voluntad política ha impedido que se le haga mantenimiento a ese recinto y los equipos deportivos se han perdido.

Santa Rosalía tampoco tiene plazas. El bulevar César Rengifo, que recorre la avenida principal de El Cementerio, es el único espacio público en el que los ciudadanos pudieran pasar tiempo si no fuera porque la basura ocupa gran parte de él. Incluso el busto del dramaturgo en honor a quien se le dio nombre al bulevar está entre dos montañas de desechos.

La ausencia de cuerpos policiales aumenta el deterioro de la parroquia. Bertha refiere que no hay quien regule el comportamiento y haga cumplir con el orden y las normas ciudadanas. El Cementerio General del Sur, con 246 hectáreas, es el espacio para sepultura más grande de la capital venezolana. Recibe apoyo del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural y guarda los restos de personajes como Armando Reverón, Carlos Delgado Chalbaud, Fabricio Ojeda, Aquiles Nazoa y Andrés Eloy Blanco.

Aunque durante años, muchos se abstuvieron de participar activamente en las actividades de la comunidad, ahora se unen para crear un plan local de recuperación de los espacios
| Ronald E. Peña.

Sin embargo, no cuenta con vigilancia suficiente. La profanación de las tumbas ha sido denunciada fuertemente durante la última década. En 2016, las tumbas de Rómulo Gallegos y su esposa Teotiste Arocha Egui fueron violadas y la alcaldía del municipio anunció el traslado de los restos al Panteón Nacional; pero no se han tomado medidas que garanticen el resguardo de los difuntos.

Aunque no todo es oscuro. Cuando se les pide hablar de la parroquia, los vecinos se describen como una población alegre, fiestera y solidaria; además, se muestran orgullosos del talento exportado. En Santa Rosalía nació Oscar Torres, el primer venezolano en participar en la National Basketball Association (NBA). También, artistas como Juan Vicente Torrealba, César Rengifo, Canelita Medina, Elba Escobar, Alfredo Sadel y José Luis Rodríguez. Y algunos boxeadores como Ramón Arias, Leonel Hernández y Carlos Gutiérrez. “Para que veas que no solo tenemos malandros”, comenta Lilian Paiva.

Para mejorar la parroquia, los habitantes no esperan por líderes políticos. Aunque durante años muchos se privaron de participar activamente en la comunidad por la coacción que ejercían militantes del Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), ahora, quienes aspiran que haya un cambio de gobierno, están creando Un plan para Santa Rosalía, que definen como la versión local del Plan País propuesto por la Asamblea Nacional, encabezada por Juan Guaidó.

Bertha explica que el objetivo es hacer un inventario sobre los recursos materiales y humanos con los que cuenta la parroquia para que “cuando llegue el momento y tengamos otro gobierno, sepamos qué hay y qué funciona para ayudar a reconstruir el país”. Esto implica mantener al día la data de centros médicos y educativos y lugares del espacio público.

Por mucho tiempo, el plan parecía utópico, pero luego de un trimestre en el que Juan Guaidó asumió las competencias del Ejecutivo, se intentara la entrada de la ayuda humanitaria, más de 50 países desconocieran la presidencia de Nicolás Maduro y la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, hablara sobre la emergencia en Venezuela, los vecinos de Santa Rosalía sienten que el cambio está cerca.

Para ellos, lo importante es organizar las propuestas de todos y concretar la esperanza de recuperar la parroquia en la que crecieron. “Todo parte de un sueño”, asegura sonriente Miguel.

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