Informes realizados por funcionarios de Protección Civil y bomberos concluyen que existen grietas en cada uno de los apartamentos y desplazamientos en las uniones de la estructura de la Torre E de Parque Vidoño, urbanismo construido en Anzoátegui por la Gran Misión Vivienda Venezuela. A mediados de 2020 recomendaron su desalojo

“Un sueño hecho realidad” fue la primera frase que pronunció Carmen Martínez el 1º de agosto de 2013, luego de recibir la llave del apartamento que sería su nuevo hogar, el mismo que le fue asignado por representantes de la Gran Misión Vivienda Venezuela (Gmvv) y que hoy debe desalojar por el riesgo que representa para ella y su familia.

Martínez vivía en la franja de seguridad de lo que sería la zona de expansión de la Refinería de Puerto La Cruz, donde ella y otras 600 familias tenían orden de desalojo. Pero no contaban con los recursos para abandonar el lugar y pasaron a formar parte de la lista de beneficiarios de la Gmvv, bandera política de los gobiernos del fallecido Hugo Chávez y Nicolás Maduro.


CARMEN MARTÍNEZ VIVÍA EN LA FRANJA DE SEGURIDAD DE LO QUE SERÍA LA ZONA DE EXPANSIÓN DE LA REFINERÍA DE PUERTO LA CRUZ, DONDE ELLA Y OTRAS 600 FAMILIAS TENÍAN ORDEN DE DESALOJO


Recuerda aquella tarde calurosa de 2011, en las calles polvorientas del sector Las Delicias de Puerto La Cruz, cuando recibió la noticia de que serían reubicados en un conjunto residencial cuya construcción estaría coordinada por representantes de la Gmvv y Petróleos de Venezuela (Pdvsa). No lo creyó hasta que no vio materializada aquella promesa.

De acuerdo con Viviendas en el aire, una investigación de El Pitazo y la plataforma Latinoamericana Connectas, al menos 114 actores (empresas e instituciones) han participado en la construcción de casas en el marco de este programa. Muchas fueron creadas solo para este fin y otras no están relacionadas directamente con el sector construcción, como lo es el caso de la estatal petrolera.

“Supimos que había comenzado la construcción en la zona rural del municipio Sotillo, y dos años más tarde comenzó la asignación. Se llamaba Conjunto Residencial Parque Vidoño y nosotros recibimos la última torre; estaba pegada al cerro y en lo más alto de la colina, pero pensamos que eran nuevas edificaciones y nada podría salir mal”, recordó.

En aquel momento, el gerente general de Pdvsa Refinación Oriente, Fernando Padrón, informó que para la urbanización se habían invertido 34 millones de bolívares, lo que se traducía en 932 mil dólares. El proyecto comprendía ocho torres de 80 apartamentos cada una.

Aquellas familias, que antes vivían en la franja de expansión, en hogares de alto riego, en 2013 empezaron a vivir en apartamentos amoblados. Se sentían cómodos y agradecieron la iniciativa que les cambió la vida. Pero la tranquilidad y seguridad les duraron solo tres años.

El riesgo volvió a tocar sus puertas

En 2016, los habitantes de la Torre E de Parque Vidoño comenzaron a notar que la estructura de esa edificación se desplazaba de a poco, al punto de ver cómo las paredes de los apartamentos se agrietaron y las bases de las escaleras se desplegaron.

“Las paredes crujían y muchas veces sentimos cómo la edificación se movía, tal cual temblor en pleno desarrollo. Tuvimos que avisar de inmediato a la gerencia de Pdvsa, quienes vinieron a sellar con cemento y petróleo las grietas que se habían formado. Pensamos que con eso ya no habría mayor riesgo, pero no fue así”, contó Martínez.


Las paredes crujían y muchas veces sentimos como la edificación se movía, tal cual temblor en pleno desarrollo

Carmen Martínez, residentes de la Torre E en Parque Vidoño en Anzoátegui

Pasaban los meses y el riesgo se hacía cada vez mayor. En Abril de 2016, una explosión alertó a los habitantes de la Torre E sobre una fuga de gas que se había generado en dos de los apartamentos de la estructura. Por esa razón, fue suspendida la distribución de gas directo en esta edificación. Este incidente ocurrió, según cuenta Carmen, por el desplazamiento de la estructura.

Los vecinos de Carmen fueron abandonando sus apartamentos porque se sentían inseguros. Actualmente, al menos el 30% de sus moradores han desalojado la torre, pero ella sigue aferrada a la esperanza de que puedan ser reubicados en otro lugar.

“Muchos viven arrimados en la casa de sus familiares, o en peores condiciones de las que vivíamos en Las Delicias, pero prefirieron abandonar esta zona. Yo no tengo a dónde ir y espero que se pueda solventar esta situación antes de que sea demasiado tarde”, aseguró.

El pasado lunes 17 de mayo, los residentes de la Torre E de Parque Vidoño recibieron el anuncio tan esperado y odiado a la vez: les informaron que iban a ser llevados a un refugio porque no hay disponibilidad de presupuesto para reubicarlos en otras viviendas o planificar una nueva construcción, lo que puso en alerta a más de 60 familias que habitan en el lugar.

“Esperábamos que nos informarán sobre la adjudicación de nuevas viviendas, pero parece ser más fácil llevarnos a un refugio, y hasta ahora dicen que ese refugio puede ser el Complejo Polideportivo José Antonio Anzoátegui de Barcelona. Después de que nos lleven allí, quedaremos en la calle”, reclamó Carmen.

Diligencias previas a la orden del desalojo

Carmen Martínez fue nombrada vocera de la Torre E; la acompañan en esta función Pedro Cedeño, Ada Planchet y Luisa Subero, quienes desde 2018 fueron autorizados para plantear ante los organismos encargados todo lo relacionado con el desplazamiento de la edificación y la solución.

Fue a mediados de 2020 (cuatro años después de que comenzó el desplazamiento de la estructura) cuando el grupo de representantes vecinales logró que Bomberos del estado Anzoátegui y funcionarios de Protección Civil realizaran una inspección en la edificación.

El primer informe concluye que existen grietas en cada uno de los apartamentos, desplazamiento en las uniones de dicha estructura y pérdida de estabilidad. A su vez, el segundo reporte confirma la necesidad de que las 80 familias que habitan el lugar sean evacuadas debido al riesgo que corren.


Se aprovecharon de la vulnerabilidad de un pueblo para liderar una campaña, un engaño al que no le pusieron corazón y en el cual escatimaron al momento de ofrecer viviendas seguras

Carmen Martínez, residente de la Torre E de Parque Vidoño, en Anzoátegui

Las otras siete torres aún están habitables; sin embargo, algunos de sus moradores, como Luzmila Contreras, aseguran que pese a que estos edificios fueron construidos en terreno plano, algunos apartamentos presentan fisuras y filtraciones que han tenido que reparar con el pasar de los años.

La debilidad de sus tuberías se puede apreciar al entrar al conjunto residencial, en cuyo portón principal tienen un bote de aguas blancas y otro de aguas negras que se cruzan en su recorrido y que perdura desde finales de 2019.

Martínez asegura sentirse engañada y burlada por la Gran Misión Vivienda Venezuela: “Se aprovecharon de la vulnerabilidad de un pueblo para liderar una campaña, un engaño al que no le pusieron corazón y en el cual escatimaron al momento de ofrecer viviendas seguras para nosotros, que ya vivíamos en situación de alto riesgo”.


Conoce los detalles de esta investigación en Viviendas en el aire

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