Susana Rafalli, Ocarina Castillo, Rafael Narváez y la periodista Mardolei Prin comparten sus recuerdos como estudiantes, muestran su admiración y respeto, pero también su dolor e indignación ante el deterioro sistemático en el que ven sumergirse a su querida universidad, producto de la desidia e indiferencia del Estado

La Universidad Central de Venezuela (UCV) cumple 300 años de existencia, este 22 de diciembre. Su tricentenario da cuenta de la institución de estudios superiores más longeva del país, tan antigua y emblemática que le da una distinción importante y particular: la UCV ha estado desde antes de la creación de la República que hoy conocemos como Venezuela.

En el siglo XVII surgió en el país un movimiento cultural y científico que propició la fundación del Colegio Seminario de Santiago de León de Caracas, en 1673, bajo la advocación de Santa Rosa de Lima. Por ello también se le conoció como Colegio Santa Rosa.

Casi medio siglo después, el 22 de diciembre de 1721, mediante Cédula que libra el Rey Felipe V se crea la Universidad Real de Caracas, génesis de lo que es hoy la Universidad Central de Venezuela.

El significado transcendental por el surgimiento de este centro académico, hace tres siglos, es objeto de estudio permanente por quienes precisan la relevancia de la UCV como la gran observadora y partícipe de los momentos históricos más importantes de la nación.

Cuatro personalidades de la sociedad venezolana, con profesiones diferentes y destacadas, tienen un aspecto en común: sus vidas de estudiantes de pregrado caminaron por los mismos pasillos, los de la Universidad Central de Venezuela.

De profunda admiración, respeto, veneración, elogios y gratos recuerdos se revisten las reflexiones y palabras de congratulación dedicadas a la Alma Mater, protagonista de 300 años. También los une otros sentimientos: dolor e indignación ante el deterioro sistemático en el que ven sumergirse a su querida universidad, producto de la desidia e indiferencia del Estado.


Ocarina Castillo: “Hay que estar en la UCV”

Caraqueña de nacimiento, Ocarina Castillo es una académica formada en Antropología. Obtuvo una maestría en Historia Contemporánea de Venezuela y un doctorado en Ciencias Políticas.

Es profesora titular de la UCV, con una extensa hoja de servicios dentro de esa casa de estudios. Fundó la Cátedra de Antropología de los Sabores en la Escuela de Sociología de la UCV y el Diplomado en Alimentación y Cultura en Venezuela de esa misma universidad. También fue secretaria general de la UCV, de 1996 al 2000.

Cuando se le pregunta qué es lo que significa en su experiencia ser hija ucevista, a propósito del aniversario número 300 de la institución que le permitió dar sus primeros pasos de forja y educación universitaria, la voz de Ocarina al otro lado del teléfono se percibe con el tono de quien, con el corazón henchido de orgullo, considera que no hay palabras concretas para describir ese sentimiento.


La UCV debe seguir manteniéndose como una institución crítica, contestaria y, como lo definieron los filósofos en el mejor de los sentidos, siga siendo desobediente

Ocarina Castillo, antropóloga

“Hay que estar en la UCV, hay que sentirse parte de ella y hay que vivirla intensamente, a pesar de lo difícil que puedan ser las condiciones y los momentos”, expresó Castillo.

La adversidad y la negligencia de tanto en tanto oscurecen la “casa que vence las sombras” y que, a juicio de Ocarina Castillo, siempre resurgirá y se mantendrá en pie, como lo ha hecho a lo largo de 300 años.

“La UCV debe seguir manteniéndose como una institución crítica, contestataria y, como lo definieron los filósofos en el mejor de los sentidos, siga siendo desobediente. Entiéndase de la desobediencia social que no puede ser una institución conformista, cómplice, que se arrodille y que, de alguna manera, se trance por las migajas que le quieran dar”, comentó.


Susana Raffalli: “En la UCV tuve un contacto directo con el país”

Una de las 100 mujeres más influyentes e inspiradoras del año 2020, según la lista anual publicada por la BBC que reconoce a las activistas más destacadas que lideran el cambio y marcan una diferencia, es la venezolana Susana Raffalli, experta en Nutrición Pública y egresada de la Universidad Central de Venezuela, con una trayectoria profesional de más de 20 años.

Entre otros tantos reconocimientos, Raffalli tiene en su haber el Premio Nacional de Derechos Humanos 2017, otorgado por la Coordinadora de Derechos Humanos de la sociedad civil venezolana. Un año después, en 2018 y, coincidiendo la celebración del 70º aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, Raffalli recibió el Premio Franco-Alemán de Derechos Humanos de parte de los gobiernos de Francia y Alemania​; también fue listada por la revista Americas Quarterly como una de las 10 Personas “Que Reconstruirán Venezuela”.

En 2019 fue distinguida con el galardón premio Alma Mater 2019, otorgado por la Asociación de Egresados de la Universidad Central de Venezuela, su casa de estudios superiores.


Yo no tendría una visión completa del país si no hubiese pasado por la Universidad Central de Venezuela

Susana Raffalli, experta en Nutrición Pública

Para Raffalli, la UCV significa muchas cosas importantes en su vida y manifiesta sentirse orgullosa de ser una egresada de esta casa de estudios superiores. Celebra su tricentésimo aniversario honrando con sus palabras a la casa que le mostró una visión diferente del país y del mundo.

“Yo me gradué de bachiller en el Colegio San José de Tarbes de El Paraíso, donde tuve la oportunidad de formarme con principios y conocimiento del sentido y deber social. Sin embargo, fue la UCV la que realmente me permitió el contacto directo con el país, tal cual es”, manifestó la experta en Nutrición.

Agregó que la UCV representó para ella un atlas abierto que le mostró la diversidad del pensamiento y el respeto por cada manera de filosofar. “Eso daba una mezcla importante de diferentes realidades en un solo crisol que, en mi caso particular, yo no tendría una visión completa del país si no hubiese pasado por la Universidad Central de Venezuela”, afirmó.

Como una tarima de multivariadas expresiones culturales, la experta en Nutrición también recuerda a la UCV cuando rememora su experiencia estudiantil en sus aulas y espacios. “Es la reivindicación con causas sociales que uno respira en todos los pasillos; el contacto con todas las expresiones artísticas que se pueden apreciar no solo en el Aula Magna, sino en cualquier espacio donde alguien se pusiera a practicar danza, hacer teatro o cualquier otra actividad cultural. Eso y otras tantas situaciones lo conecta a uno con la historia y te nutre de mucha riqueza social, cultural y, por supuesto, de mucha riqueza académica”, destacó Raffalli.


Rafael Narváez: “La UCV siempre ha recibido a quienes venimos del interior”

Abogado penalista y activista por los Derechos Humanos (DD. HH.), se graduó en la Universidad Central de Venezuela. Rafael Narváez fue diputado al Parlamento nacional y, actualmente, coordina la organización Defensa por los Derechos Civiles.

Este experto en leyes considera el aniversario número 300 de la UCV como un hecho muy importante que debe invitar a la reflexión de los venezolanos. Destaca que la Alma Mater ha superado distintos obstáculos e intenciones de opresión por parte de algunos gobiernos de turno.

“No han podido doblegarla porque, finalmente, termina prevaleciendo la esencia de la universidad, que es la expresión del pensamiento crítico y plural de los estudiantes y profesores que hacen vida en el campus universitario. Aquí siempre se ha aceptado la discusión y el debate”, señaló.


Yo venía del estado Guárico, de padre margariteño y madre guariqueña, y en la UCV tuve las mismas oportunidades como cualquiera de mis compañeros de la ciudad y de otras partes del país

Rafael Narváez, abogado penalista y activista por los Derechos Humanos

El activista por los DD. HH. recuerda que siendo un joven oriundo del interior del país pudo formar parte de la más importante universidad, institución que acogió sus sueños, expectativas, críticas, aportes y desacuerdos en el seno de la tolerancia y el respeto por el libre pensamiento.

“La UCV siempre ha recibido a quienes venimos del interior. Uno de nuestros refugios era el comedor, donde nos garantizaban las tres comidas para poder subsistir, porque nuestros padres no podían sostenernos. Yo venía del estado Guárico, de padre margariteño y madre guariqueña, y en la UCV tuve las mismas oportunidades como cualquiera de mis compañeros de la ciudad y de otras partes del país”, subrayó.


Mardolei Prin: “En la UCV aprendí ética, superación y excelencia”

Aun cuando nació en Caracas, la periodista Mardolei Prin fue criada en Cagua, estado Aragua, y eso la hace sentir orgullosa por el espíritu de independencia y superación que pudo desarrollar cuando regresó a la capital con 17 años, para formar parte de la Escuela de Comunicación Social de la UCV.

Prin es actualmente reportera y presentadora de noticias de Televen y del circuito Unión Radio. Desea que las nuevas generaciones puedan experimentar una universidad como ella la vivió.

“La UCV que yo viví no es la universidad que los chamos están viviendo hoy día. Siempre ha habido dificultades, porque siempre se ha tenido que pelear por el presupuesto, ha habido retrasos en los pagos, pero nunca estuvo en las condiciones a las que llegó en los últimos años”, destaca la profesional del periodismo.


Hago votos para que se entienda que es a través del ámbito universitario que podemos tener un mejor país, que los recursos no son para un particular, sino para mantener una historia de 300 años

Mardolei Prin, periodista

Mardolei desea que se siga garantizando la educación a los jóvenes venezolanos, así como la estabilidad laboral y dignificación salarial a los profesores. “Hago votos para que se entienda que es a través del ámbito universitario que podemos tener un mejor país, que los recursos no son para un particular, sino para mantener una historia de 300 años”.

Un largo periodo de tres siglos de historia universitaria que para estas destacadas personalidades del país se expresa en el deseo de que la Universidad Central de Venezuela siga perdurando en el tiempo como “la casa que vence las sombras”.

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