El número de galenos fallecidos desde el 16 de junio, cuando se reportó el primer deceso, hasta el 1° de agosto, representa el 18,93% de los 169 decesos por COVID-19 hasta esa fecha. Durante ese mismo periodo también han muerto cuatro enfermeras, una auxiliar de enfermería, dos enfermeros y un biomédico

ANÁLISIS DEL CORONAVIRUS EN VENEZUELA (XI)

En la madrugada del 16 de junio, en el Hospital Universitario de Maracaibo (HUM), murió el epidemiólogo Samuel Viloria. El médico, que fungió como director de ese mismo centro de salud entre mayo de 2015 y septiembre de 2017, se convirtió en el primer médico fallecido por COVID-19 en el país, después de contraer el virus en el ejercicio de su profesión en el HUM. 

A partir de ese día, los reportes del personal sanitario que muere por coronavirus se han hecho casi a diario por parte de los Colegios de Médicos y la ONG Médicos Unidos de Venezuela. En junio se reportaron siete médicos, una enfermera, un enfermero y un biomédico. Mientras que en julio, a partir del 3 hasta el 30, se reportaron 24 galenos fallecidos, un enfermero y tres enfermeras y una auxiliar de enfermería.

El último caso de un médico fallecido correspondiente al mes de julio fue el del médico Juan de la Cruz Barreno Querales, de 59 años, quien murió la noche del jueves 30 de julio en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital Doctor Alfredo Van Grieken de Coro, siendo el primer galeno víctima del COVID-19 en el estado Falcón.

Fallecidos de agosto

A la lista se suman ahora el neurocirujano y neuropsiquiatra Cipriano José Brito, de 78 años, quien falleció el sábado 1° de agosto en una clínica de Ciudad Ojeda. Poco tiempo después se conoció sobre la muerte del gastroenterólogo pediatra, Alonso Adrianza, también en el estado Zulia a causa del COVID-19.

Registros

Hasta el 1° de agosto y antes de conocerse sobre los dos últimos decesos del Zulia, la ONG Médicos Unidos de Venezuela reportó 38 fallecimientos de personal de salud por COVID-19, de los cuales 30 son médicos. Según las cifras ofrecidas por la ONG, la cantidad de personal sanitario fallecido representa hasta el 30 de julio el 24,1% del total de los decesos (158). Tomando los datos ofrecidos por Médicos Unidos de Venezuela, El Pitazo calculó que la cifra de médicos que han muerto corresponden al 18,98% del total de los casos.

Sin embargo, si a esa cifra se le suman los dos médicos que murieron en el Zulia el 1° de agosto, la cantidad de personal sanitario fallecido sería de 40, de los cuales 32 son médicos. Entonces, tomando en consideración la cantidad de fallecidos hasta esa fecha (169), el personal sanitario representa un 23,6% y solo los médicos el 18,93%.

Para tener una referencia respecto al personal sanitario que ha muerto en otros países, El Pitazo pudo conseguir las cifras correspondientes desde que inició la pandemia hasta el 2 de julio en Perú y Colombia; 7 de julio en Chile; 13 de julio en España y 29 de julio en Estados Unidos. 

En Perú, para ese periodo, autoridades registraron 292.004 casos y 10.045 fallecidos, de los cuales 35 eran personal sanitario, lo que representa 0,34% del total de los casos. En Colombia, reportaron 106.110 casos y 3.641 fallecidos, de los cuales seis eran personal sanitario, es decir, 0,16% de los casos totales. En Chile, informaron de 301.019 casos y 6.434 fallecidos, de los cuales 23 eran personal sanitario, 0,35% con respecto al total. En España fueron 255.953 casos y 28.406 fallecidos, de ellos 63 eran personal sanitario, 0,22% de las muertes. Por último, Estados Unidos registró 4.425.652 casos y 150.683 decesos, 878 eran personal sanitario, es decir, 0,58% de la totalidad.

De los médicos venezolanos que han fallecido, tres eran anestesiólogos, tres cirujanos, tres epidemiólogos, un gastroenterólogo, dos ginecobstetras, una ginecóloga, dos internistas, un neurocirujano un médico general, un médico residente, una médico que trabajaba en el programa del Adulto Mayor, cinco pediatras, tres traumatólogos, un neurólogo y una oftalmóloga


El porcentaje de personal médico que ha muerto es muy elevado, eso te hace pensar que de alguna forma están fallando los procedimientos que se utilizan o que deben ser utilizados para proteger a las personas en sus sitios de trabajo. Entonces lo primero que uno piensa es ¿usaron los equipos apropiados? ¿Se expusieron a riesgo en su sitio de trabajo porque no habían los equipos necesarios? ¿Usaron los tapabocas apropiados?

José Félix Oletta, ex ministro de Salud y miembro de la Red Defendamos la Epidemiología Nacional

Según los datos manejados por Médicos Unidos de Venezuela, Jaime Lorenzo, director de la ONG, indicó que la mortalidad que se está viendo con el personal sanitario es en los que tienen un promedio de edad por encima de los 50 años. “Algunos de ellos tenían comorbilidad: hipertensión, diabetes, trasplantados renales, sufrieron de enfermedades oncológicas, obesidad”. 

Lorenzo señaló que cuando se hace el análisis de estos casos, no se pueden deslindar de la emergencia humanitaria compleja en la que está sumergida el país desde hace dos años y la migración forzada de un alto componente profesional. “La mayoría de los profesionales de la salud que han migrado buscando una mejor calidad de vida son jóvenes, y ellos son los que representan a la generación de relevo. No tenemos a gente joven y los que fallecen son profesionales mayores con enfermedades preexistentes. Esa es la apreciación que se puede dar al porcentaje tan alto de médicos fallecidos en comparación con otros países. Además del precario sistema de salud que no brinda los insumos para que el personal de salud evite contagiarse”.

El 14 septiembre de 2019, el presidente de la Federación Médica Venezolana, Douglas León Natera, informó en rueda de prensa que debido a la crisis económica que atraviesa el país, más de 30.000 médicos venezolanos agremiados a la Federación Médica Venezolana habían emigrado. 


Para evitar el contagio hay dos formas: el distanciamiento social y la protección personal. En el acto médico el distanciamiento social es complicado por el hecho de que hay que chequear al paciente, pero para poder ver a los pacientes sin riesgos el personal médico necesita de la protección adecuada, si no hay posibilidad de que evaluando a un paciente haya contagio y ese es el riesgo que corre todo el personal sanitario

Jaime Lorenzo, director de la ONG Médicos Unidos de Venezuela

Para José Félix Oletta, ex ministro de salud y miembro de la Red Defendamos la Epidemiología Nacional, el elevado porcentaje de médicos fallecidos se debe a la falta de precisión sobre el número real de casos activos y casos fallecidos por COVID-19 en el país. “Hay un subregistro del número total de casos, y por eso la cifra de médicos fallecidos luce muy elevada en proporción al número que da oficialmente el Gobierno y al porcentaje de otros países”.

El 27 de julio, el Comisionado para la Emergencia Sanitaria, José Manuel Olivares, presentó el Boletín de la verdad sobre el COVID-19 en Venezuela. En la transmisión realizada a través de redes sociales, Olivares indicó que desde la Comisión se han contabilizado 133 fallecidos adicionales a los que registra el régimen de Maduro hasta el 26 de julio. “Hoy la dictadura habla de 142 fallecidos, si sumamos estos 133, estamos hablando de 275 venezolanos que han perdido la vida, esa es la cifra real”.

Oletta indicó que estas fallas en la recolección de datos se pueden ver a simple vista cuando se ingresa al Sistema Patria para ver el avance de la epidemia. “Ese registro debería actualizarse segundo a segundo y muchas veces uno ingresa y todavía tienen los datos del día anterior. Además de que la información debería ser encontrada en el organismo competente que es el Ministerio de Salud, y no es así”.

El médico también hizo referencia al retraso con el que son anunciados los casos y lo atribuyó a la forma tan centralizada con la que el gobierno ha manejado la epidemia. “Cuando dicen la información, esa persona ya lleva días contagiada, solo que el resultado de la prueba se conoció hace poco. Hay un retraso entre el comienzo de la enfermedad y la realización de las PCR. Los fallecidos de hoy los van a reportar dos días después. Estamos viviendo una epidemia en diferido”.


Por nuestro trabajo tenemos que ver pacientes que consultan por otras causas y que son asintomáticos, desde el punto de vista respiratorio tienen síntomas muy leves y pasan desapercibidos, entonces el médico adquiere la enfermedad porque no usa el equipo apropiado

José Félix Oletta, ex ministro de Salud y miembro de la Red Defendamos la Epidemiología Nacional

Desde que llegó el virus al país, el Instituto de Higiene era el único ente encargado de procesar las pruebas PCR, y en reiteradas ocasiones el gremio médico denunció la necesidad de descentralizar el análisis de pruebas. El 21 de julio, Nicolás Maduro en  cadena nacional informó que se instaló un laboratorio en el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (Ivic) para procesar las pruebas PCR. Durante la transmisión, Lesbia Muro, presidenta del Instituto de Higiene, indicó que el Ivic está aportando su estación de biología molecular y el personal profesional para agilizar las pruebas de detección.

Lorenzo y Oletta recalcan que muchos de los casos del personal sanitario que ha muerto por coronavirus no entran dentro de las cifras oficiales. De acuerdo con el seguimiento de El Pitazo, el régimen de Maduro, en sus reportes, solo ha reconocido a ocho de los 40 casos de personal sanitario fallecidos.

Los expertos aseguran que las precarias condiciones del sistema de salud y la falta de insumos influyen en los contagios del personal sanitario. De los médicos que han muerto hay una gran variedad de especialidades. Teniendo esto en consideración, Oletta señaló que se pudieron haber contagiado mientras atendían a pacientes que van a consultas por problemas que no están asociados con el COVID-19, pero que resultan que poseen el virus y son asintomáticos.

Mayor riesgo de contagio

El contagio del virus se da por lo general por el contacto persona a persona. “Para evitar el contagio hay dos formas: el distanciamiento social y la protección personal. En el acto médico el distanciamiento social es complicado por el hecho de que hay que chequear al paciente, pero para poder ver a los pacientes sin riesgos el personal médico necesita de la protección adecuada, si no hay posibilidad de que evaluando a un paciente haya contagio y ese es el riesgo que corre todo el personal sanitario”, indicó Lorenzo.

El médico aseguró que desde el inicio de la epidemia en Venezuela hasta el 17 de julio, el personal sanitario no contaba con los insumos necesarios para poder atender de manera adecuada a los pacientes. “El material que había era en poca cantidad y alguno que el personal elaboró de manera artesanal o compró por su cuenta. Desde el día viernes (17 de julio) la OPS junto al gobierno están entregando en los hospitales centinelas de Caracas, Bolívar, Apure, Táchira, Miranda y Zulia, material de protección”.

En un trabajo de investigación realizado por la Alianza Rebelde Investiga (ARI) publicado el 7 de junio se comprobó que solo 51% de los hospitales centinelas cuentan con los kits de bioseguridad necesarios para proteger al personal expuesto a casos de COVID-19 y en el 28% de esos hospitales los kits estaban incompletos, en 15% no había.


DE LA CIFRA TOTAL DE FALLECIDOS HASTA ESA FECHA (154), EL PERSONAL SANITARIO REPRESENTA UN 23,4% Y SOLO LOS MÉDICOS SON 18,2% DEL TOTAL


Antes de la llegada del virus al país, el 24 de enero de 2020, la Encuesta Nacional de Hospitales informó por un sondeo especial que hizo al personal médico de 40 hospitales ubicados en 23 estados, que 53% de los hospitales no contaban mascarillas, 92% no tenían un protocolo específico de actuación y ninguno tenía un área habilitada de aislamiento para la atención de pacientes infectados.

De los médicos que han fallecido por COVID-19, 19 son del estado Zulia, uno de Mérida, tres de Bolívar, uno de Lara, uno de Anzoátegui, cuatro de Distrito Capital, uno de Falcón, uno de Sucre y uno de Carabobo. Oletta señala que lo más probable es que estas personas hayan adquirido la enfermedad en su actividad laboral. “El porcentaje de personal médico que ha muerto es muy elevado, eso te hace pensar que de alguna forma están fallando los procedimientos que se utilizan o que deben ser utilizados para proteger a las personas en sus sitios de trabajo. Entonces lo primero que uno piensa es ¿usaron los equipos apropiados? ¿Se expusieron a riesgo en su sitio de trabajo porque no habían los equipos necesarios? ¿Usaron los tapabocas apropiados?”

El 27 de julio, El Pitazo publicó una nota que reseñaba la renuncia de 10 médicos de la Clínica Popular del Valle por riesgo a contraer COVID-19. Fuentes consultadas declararon que no existen condiciones mínimas de bioseguridad para todo el equipo. Indicaron que en la jornada laboral que se divide en tres turnos, solo se entrega un par de guantes y un tapabocas por trabajador.

Oletta explicó que los equipos a utilizar deben ser de acuerdo al tipo de exposición que el personal sanitario tenga con la enfermedad. “Una persona que esté a alto riesgo en el ambiente hospitalario, donde se hagan procedimientos donde se produzcan micropartículas, como por ejemplo nebulizaciones, en esas micropartículas se favorece la trasmisión del virus y donde estén concentrados los pacientes aislados, hay que utilizar gorros, lentes, tapabocas, protectores de cara, guantes y mascarillas N95 que tienen súper filtros de partículas pequeñas”.

Asimismo, indicó que por razones profesionales, los médicos están expuestos a personas que pueden ser transmisoras de la enfermedad, pero son asintomáticas. “Por nuestro trabajo tenemos que ver pacientes que consultan por otras causas y que son asintomáticos, desde el punto de vista respiratorio tienen síntomas muy leves y pasan desapercibidos, entonces el médico adquiere la enfermedad porque no usa el equipo apropiado”.

El 9 de julio, murió el primer médico en Distrito Capital producto del COVID-19, el anestesiólogo Rafael Páez Hermoso, de 65 años. Su hermano, Pedro Páez, médico ginecobstetra, contó que su hermano contrajo el virus a través de un acto anestésico.


LA ENCUESTA NACIONAL DE HOSPITALES INFORMÓ POR UN SONDEO ESPECIAL QUE HIZO AL PERSONAL MÉDICO DE 40 HOSPITALES UBICADOS EN 23 ESTADOS, QUE 53% DE LOS HOSPITALES NO CONTABAN MASCARILLAS, 92% NO TENÍAN UN PROTOCOLO ESPECÍFICO DE ACTUACIÓN Y NINGUNO TENÍA UN ÁREA HABILITADA DE AISLAMIENTO PARA LA ATENCIÓN DE PACIENTES INFECTADOS


“Los médicos con mayor riesgo al contagio son los anestesiólogos, porque son los que manejan constantemente las vías aéreas y esas secreciones que se producen los contaminan con mayor facilidad. Los otorrinos, neumonólogos, oftalmólogos también son los que mayor riesgo corren porque también son los que tienen más contacto con las vías aéreas porque deben tener más cercanía con los pacientes para poder hacer procedimientos. Y los internistas e intensivistas porque son los que trabajan directamente con los pacientes que están complicados por el virus”, explicó Páez.

Por su parte, Oletta esgrimió, tomando en cuenta los datos que se han aportado respecto a la edad y enfermedades previas de algunos de los casos, que lo que se está viendo con estos fallecimientos es un patrón que sigue el comportamiento habitual de la enfermedad. 

La OMS señala que las personas mayores y que padecen afecciones médicas previas como problemas cardíacos o pulmonares, hipertensión arterial, diabetes o cáncer, tienen más probabilidades de presentar cuadros graves de la enfermedad.

La grave crisis sanitaria que atraviesa el país y la falta de insumos que imposibilita la protección adecuada del personal sanitario para poder atender a los pacientes, pone en riesgo la vida de médicos que están tanto en la primera línea de contención del COVID-19 como a los que simplemente continúan con sus consultas.


DE LOS MÉDICOS VENEZOLANOS QUE HAN FALLECIDO, TRES ERAN ANESTESIÓLOGOS, DOS CIRUJANOS, DOS EPIDEMIÓLOGOS, UN GASTROENTERÓLOGO, DOS GINECOBSTETRAS, UNA GINECÓLOGA, DOS INTERNISTAS, UN MÉDICO GENERAL, UN MÉDICO RESIDENTE, UNA MÉDICO QUE TRABAJABA EN EL PROGRAMA DEL ADULTO MAYOR, CUATRO PEDIATRAS, DOS TRAUMATÓLOGOS, UN NEURÓLOGO Y UNA OFTALMÓLOGA


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