29 horas en que se apagaron los derechos de Luis Carlos Díaz

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Foto: Archivo

Testigos y amigos reconstruyen cómo vivieron la desaparición forzosa de Luis Carlos Díaz desde la tarde del 11 de marzo hasta su presentación en los tribunales de Palacio de Justicia, al día siguiente. Se activaron redes de periodistas, ONGs e incluso médicos en la capital para localizarlo

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Un video tergiversado fue la prueba que usó el Servicio Nacional de Inteligencia Bolivariana (Sebin) para involucrar al periodista y defensor de DDHH, Luis Carlos Díaz, en el colapso eléctrico nacional. El país permanecía sin electricidad desde el jueves 7 de marzo por cinco días consecutivos cuando se violaron sistemáticamente los derechos de Díaz.

En medio del apagón y la desinformación, el periodista fue detenido arbitrariamente mientras se trasladaba a su residencia en la tarde del martes 11 de marzo. Sus abogados pidieron medidas cautelares ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) el mismo día de su desaparición.

Díaz pudo contar en una entrevista concedida a Unión Radio el 13 de marzo, que mantenía “una suerte de shot de adrenalina” ante lo ocurrido. “Para olvidar que estaba allí, cerraba los ojos y me imaginaba mi cama. Cuando me tocó estar en mi cama, no he tenido manera de cerrar los ojos y no dejar de ver los barrotes. Tengo que ver cómo se lidia con eso y empezar a sanar y procesar lo que ocurre después de una experiencia de este tipo”, dijo a Lila Vanorio y Adriana Núñez en el espacio radial.

Con ayuda de compañeros de trabajo, defensores de Derechos Humanos y fuentes judiciales allegadas al caso, El Pitazo reconstruyó los hechos desde el momento de su desaparición hasta que fue excarcelado de la sede del Sebin en El Helicoide.

Martes, 11 de marzo: Desaparición a cuatro días de apagón nacional

Lila Vanorio cuenta a El Pitazo que Luis Carlos Díaz intervino en cuatro programas radiales, aunque no tenía ningún programa al aire ese martes. “Chamo, estás repetido”, le dijo Vanorio, después de encontrárselo en varias oportunidades en la sede de Unión Radio. Aceptó ser presentador de un operativo nocturno destinado a informar sobre el colapso eléctrico que dejó al país a oscuras por cuatro días para entonces.

Su plan era salir de la radio, irse en bicicleta hasta su casa en El Bosque. Su esposa Naky Soto lo esperaba en casa. Ahí se bañaría, se cambiaría y volvería a Unión Radio. Su guardia radial comenzaba a las 10 p.m. y terminaba a las 5 a.m.

– 5:30 p.m. –

Luis Carlos Díaz se encontró con el periodista Sergio Monsalve en Unión Radio. Se toman una fotografía. Es la fe de vida de ese día.

Salió de la radio con su bicicleta y su casco. “Es una bicicleta sin frenos. Bajo de la radio caminando y después en plano, la manejo”, explicó Díaz en una entrevista ofrecida el 13 de marzo, ya excarcelado.

Tomó la avenida Los Chaguaramos y empalmó con la avenida El Samán del Country Club de Caracas, como parte de su ruta usual para llegar a su residencia.

– 6:30 p.m. aproximadamente –

Fuentes allegadas al caso confirman que dos camionetas no identificadas con ningún cuerpo de seguridad del Estado pararon a Díaz y lo montaron en uno de los vehículos. Se llevaron la bicicleta. La detención sucedió en los alrededores de las embajadas de Suiza y de Corea.

Díaz fue encapuchado. Su esposa, compañeros de trabajo y amigos desconocían su ubicación.

El Estado alegó que el periodista fue detenido en flagrancia, aunque la ONG Proiuris asegura que, aunque la consideración aparece en un acta policial, es una forma de cubrir una falla de origen que vicia todo el procedimiento. Díaz fue detenido sin orden judicial, por ende se cometió una detención arbitraria.

– 9:30 p.m. –

Vanorio intentó contactar a Díaz después de que el vicepresidente de Unión Radio, Enrique Gómez, también fallara en el intento. “Asumí que no tenía pila o que eran temas de señal. Tampoco me cayó la llamada”, explica. Acto seguido, llamó a Soto para informarle que el chofer de la radio esperaba a Díaz en las afueras de su residencia, para llevarlo a Unión Radio, a las 9:30 p.m. Díaz tenía un operativo nocturno que cumplir a las 10 p.m.

“¿Luis Carlos no está en la radio? Ahora sí estoy preocupada”, le respondió Soto a Vanorio. Su esposa tenía la misma información que la productora de Unión Radio: después de la radio, iría a su casa, se alistaría y saldría de nuevo.

No sucedió.

Vanorio cuenta que Soto asumió que Díaz permanecía en Unión Radio para “aprovechar la planta eléctrica y el internet” hasta que empezara su guardia.

La productora y locutora contactó a Gustavo Duque, alcalde de Chacao, para preguntar por accidentes en bicicleta. Descartado.

– 10:00 p.m. –

Inició operativo nocturno en Unión Radio para informar sobre el colapso eléctrico, que ya tenía al país sin luz por cuatro días consecutivos. Carlos Domínguez, quien iba a hacer el operativo con Díaz, dijo al aire que Díaz debería estar acompañándolo, pero que desconocían su paradero. Invitó a los radioescuchas a contactar a la radio por el teléfono 0212-201-60-56 si tenían información sobre él.

– 10:19 p.m. –

Soto tuiteó sobre la desaparición de Díaz. Reportó que perdió contacto con él a las 5:30 p.m., hora en que salió de Unión Radio.

“El caso es que @LuisCarlos no llegó y no me preocupé porque asumí que prefirió aprovechar la electricidad y la conexión de @Unionradionet quedándose allá, pero hace media hora me llamaron para avisarme que lo estaban buscando porque no está en la emisora”, escribió en un hilo de Twitter.

Soto apuntó que no había tuiteado y no había contestado llamadas ni respondido mensajes de texto ni WhatsApp.

A la vez, se activó una red de mensajes que pedían información del periodista en redes sociales, explicó Rafael Uzcátegui, coordinador de la ONG Provea. “Cuando ella lanzó su tuit, todo el mundo se activó. Ya había gente preavisada de que iba a tuitear y de que nos sumáramos a eso”, dice.

“Ya en ese momento, nosotros preveíamos un allanamiento en las próximas horas”, aclara Uzcátegui. Le aconsejó a Soto que no estuviera sola.

– 10:00 – 11:30 p.m. aproximadamente –

Vanorio coordinó con Gómez y el secretario del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP), Marco Ruiz, recorrer centros de detención en Caracas.

La productora y el vicepresidente de Unión Radio llegaron al Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) en Plaza Venezuela. Pidió saber si Díaz estaba detenido en esa sede. “Me preguntaron que por qué pensaba que estaba detenido. Les dije que ya había recibido amenazas últimamente. Me respondieron que ahí no había entrado nadie nuevo ese día. No habían tenido operativo”, aclara.

Los funcionarios le recomendaron buscar en hospitales de la ciudad y visitar la sede del Helicoide y la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim) de Boleíta.

En paralelo, el epidemiólogo Julio Castro indagaba a través de su red de médicos si Díaz estaba siendo tratado u hospitalizado en algún centro de salud de la ciudad.

Vanorio y Gómez regresaron a la radio. Para entonces, quienes buscaban a Díaz ya tenían confirmación de que se produjo un operativo conjunto de Sebin y Dgcim ese día. Vanorio, Gómez, Ruiz y el periodista Federico Black continuaron el recorrido por centros de reclusión.

Miércoles, 12 de marzo: Allanamiento y selfies

– 12:00 p.m. –

El grupo llegó a la sede del Dgcim en Boleíta. Los periodistas se encontraron con intransigencia de los uniformados de turno. Les tocó suplicar. “Lo único que quiero es saber si lo tengo que seguir buscando o no, para poder decirle a su esposa”, argumentó entonces Vanorio.

Después de insistir en varias oportunidades, un funcionario, que estaba dentro del recinto, salió y les informó: “Ahorita, a esta hora, 12:08 minutos de la noche, te puedo decir que aquí no está, no lo tenemos”. Vanorio recuerda la hora con claridad. El mismo funcionario le recomendó volver a las 8 a.m.

– 12:30 p.m. aproximadamente –

Llegaron a la sede del Sebin en El Helicoide. Se encontraron con personal de la Policía Nacional Bolivariana (PNB) en el puesto de guardia. “PNB no lo tiene, pero no tenemos información del Sebin. Ellos no están acá”, les respondieron a sus inquietudes. Vanorio cuenta que otro policía les indicó que no habían tenido operativo ese martes.

“A Luis Carlos no lo llevan a las instalaciones del Sebin. No lo consiguen allí, porque no estaba. Lo llevaron a otro lugar que se desconoce”, dice Carlos Correa, defensor de DDHH y cabeza de la ONG Espacio Público.
Espacio Público explicó que al negar el paradero de Díaz en las sedes del Sebin, el Estado incurrió en una desaparición forzada y también faltó a las leyes al no aceptar tramitar el recurso de hábeas corpus introducido por la defensa del periodista. El documento es una acción expedita con la que se solicita a un tribunal que despache para ubicar a una persona que se presume fue detenida por cuerpos del Estado, pero cuyo lugar de reclusión e integridad no se conoce.

– 2:00 – 2:40 p.m. aproximadamente –

Cerca de 15 efectivos del Sebin llegaron a las residencias de Díaz y Soto. Pocos tenían identificación del Sebin. Estaban vestidos de civil. De acuerdo con Vanorio. “No había uno que tuviese una pistola en la mano. Tenían chalecos antibalas y sus pistolas gigantes. Parecía un cuerpo parapolicial más que una policía”.

Para ese momento, los periodistas Luz Mely Reyes y Pedro Luis Flores abandonaban el lugar después de acompañar a Soto hasta las 2 a.m. Al bajar del edificio, se consiguieron con los funcionarios. Reyes empezó a transmitir en vivo y a segundos de comenzar su Periscope, se evidencia cómo uno de los involucrados en el allanamiento intenta arrebatarle el celular.

La policía política interrogó a los cinco periodistas que estaban en las afueras de las residencias de Díaz y Soto (Federico Black, Lila Vanorio, Luz Mely Reyes, Marco Ruiz y Pedro Luis Flores). Incluso, fueron apuntados con armas cortas. Pese al asedio, los policías les pidieron calma después de bajarlos de los vehículos en los que estaban, que quedaron en la avenida Libertador.

Mientras, en el piso 11, se realizaba el allanamiento. Duró 22 minutos. No forzaron la entrada a su apartamento, sino que usaron la llave del periodista para pasar. Luis Carlos Díaz estuvo presente, esposado, mientras requisaban su casa, como confirmó su esposa en un video público. El coordinador de Provea cataloga su presencia como “bien irregular”.

En el acta de allanamiento aparecen incautados cuatro celulares, tres laptops y un disco duro. Aunque, fuentes judiciales aseguran a El Pitazo que robaron pertenencias personales, aspecto inexistente en el documento: 2.000 dólares, 900 euros, el anillo de matrimonio de Soto, un litro de aceite Mazeite, un kilo de harina PAN, chocolates y joyas no especificadas.

Espacio Público denunció que el robo de las pertenencias de la pareja no quedó registrado en el acta de procedimiento. “Siempre en los allanamientos roban. Eso es un patrón”, afirma Uzcátegui.

El activista de Provea apunta que el Sebin cuidó algunas formas dentro de la arbitrariedad: hubo una orden de allanamiento y la presencia de dos testigos (vigilantes de su residencia que fueron obligados a subir al apartamento, aunque las leyes venezolanas establecen que el allanado debe elegirlos).

Incluso, uno de los funcionarios del Sebin que allanaba la vivienda de Díaz y Soto les pidió a ambos tomarse una selfie con ellos. Se confesó su seguidor en Twitter. Ambos se negaron.

Para ese momento, no le permitieron a Díaz acceso a defensores privados.

– 4:00 a.m. aproximadamente –

Testigos que el Sebin obligó a participar en el allanamiento regresaron a las residencias donde se desempeñan como vigilantes. Habían sido trasladados hasta la sede del Sebin en Plaza Venezuela, donde firmaron el acta de allanamiento.

Fuentes informaron a Provea y a sus defensores que vieron entrar en el Helicoide la camioneta en la que estaba Díaz. “Independientemente de que sabíamos que estaba en el Helicoide, no teníamos información oficial de dónde se encontraba”, dice Carlos Correa, quien califica el procedimiento como una desaparición forzosa.

– 4:17 a.m. –

Naky Soto, acompañada de Uzcátegui y Ruiz, grabó en video su testimonio con la denuncia de allanamiento de su vivienda. Aclaró que vio a Luis Carlos Díaz esposado durante el procedimiento policial. Convocó a una concentración frente al Ministerio Público a las 11 a.m. de ese miércoles.

– 11:00 a.m. –

Periodistas y miembros de ONGs se concentraron a las afueras de la sede de la Fiscalía en el Ministerio Público (MP), en Parque Carabobo. Naky Soto desestimó la versión oficial que indica que detuvieron a Díaz “en flagrancia”, considerando que había sido interceptado vía su residencia. Dijo públicamente que amenazaron a Díaz con apresarla pese a su condición oncológica y que lo habían golpeado con un casco.

Un grupo de defensores de Espacio Público, junto a Soto, entró al Ministerio Público para entregar un documento en el que denunciaban la desaparición, aprehensión y los tratos crueles a los que ha sido sometido Díaz desde la tarde del lunes 11. Preguntaron por el paradero de quien en la década de los 90 se presentaba en las redacciones de los medios como defensor de DDHH. “Los funcionarios quedaron en averiguar y hasta el sol de hoy no nos han llamado”, dice Correa.

Después del mediodía, los asistentes a la convocatoria se retiraron de las inmediaciones del MP.

– 1:15 p.m. –

La Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Michelle Bachelet, tuiteó sobre la “presunta detención” de Díaz.

– 5:30 p.m. aproximadamente –

Se difundió información no confirmada de la liberación de Luis Carlos Díaz a raíz de un tuit del periodista Vladimir Villegas y de informaciones del Colegio Nacional de Periodistas. Soto, sus compañeros de Unión Radio y sus defensores no tenían la certeza de que estuviera libre.

“Lila, me estoy enterando por ti”, le respondió Soto a Vanorio cuando la productora la llamó para confirmar.

Los defensores de Espacio Público comenzaron a recibir datos de fuentes que les indicaban que Díaz sería trasladado a los tribunales del Palacio de Justicia. Se realizaría una audiencia sobre su caso en el piso 1. “Sabíamos por tres vías distintas que lo habían trasladado. Cuando llegué, dije en la entrada que teníamos los abogados, para que nos dejaran pasar”, cuenta Correa.

– 7:00 p.m. aproximadamente –

Llegaron abogados, allegados de Díaz y medios de comunicación al Palacio de Justicia, en el centro de Caracas. “Había mucha gente. Fue una espera larga en la calle hasta que finalmente salen los abogados.”, cuenta Vanorio.

– 7:30 – 9:30 p.m. –

Se realizó la audiencia de Luis Carlos Díaz, a la que entraron la abogada de Espacio Público, Francis Betancourt, y Marino Alvarado, de Provea. Previamente, tuvieron oportunidad de conversar con el periodista antes de la audiencia, por más de 30 minutos.

Fuentes judiciales allegadas al caso confirman a El Pitazo que Díaz habló por más de una hora. Denunció los malos tratos, explicó cuál era la naturaleza de su trabajo, habló sobre el video –única prueba que lo inculpaba–, habló del procedimiento de allanamiento y denunció el robo de sus pertenencias.

Los abogados, así como el mismo Díaz, tienen restricción de declarar sobre el caso y no puede salir del país. Tiene un régimen de presentación de cada ocho días. Rafael Uzcátegui, de Provea, señala a El Pitazo que “la única explicación que tienen al hecho de que pueda tuitear es que hay cuidado en lo que pueda decir la oficina técnica del Alto Comisionado que ahora está en Venezuela”.

Fue acusado de instigación pública. “Es un delito clásico que, cuando se aprobó, denunciamos que era una descripción vaga, genérica e imprecisa, y que se puede aplicar discrecionalmente. Se dio la audiencia, pero no hemos visto las actas en detalle”, destaca Correa como una de las peticiones de la defensa, para cerciorarse de la inexistencia de otro delito imputado.

Según el artículo 285 del Código Orgánico Procesal Penal (Código Penal o COPP), el delito puede acarrear una pena de hasta seis años de prisión. Órganos internacionales de derechos humanos, como la CIDH, han señalado que los delitos de instigación sirven en la práctica para perseguir y amedrentar voces críticas y opiniones de interés público.

– 10:00 p.m. aproximadamente –

Quienes esperaban a las afueras del Palacio de Justicia se trasladaron hasta el Helicoide, sitio donde se sabía que estaba recluido de forma extraoficial.

Correa cuenta que los funcionarios que lo recibieron eran de la PNB, no del Sebin, por lo que no tenían información sobre su traslado. Supusieron que Díaz llegó en un vehículo blanco de vidrios negros, que subió por la rampa del Helicoide, minutos después de la llegada de los abogados y medios de comunicación.

– 11:00 p.m. aproximadamente –

“Al rato, bajó una jeep desde donde preguntaron si estaba la esposa de él y nos dijeron que subiéramos con el carro”, relata Correa. En su vehículo, se trasladaron la esposa de Díaz y sus abogados Alvarado y Betancourt. “En la parte superior, dimos la vuelta para ponernos hacia abajo y ahí salió él (Díaz) con unos cuatro funcionarios alrededor, que lo alumbraban con luces de celulares y le tomaban fotografías. Estaban supuestamente documentando la entrega”, continúa Correa.

En ese momento, Díaz y Soto se abrazaron. Díaz saludó con abrazos a sus abogados. “No más de cinco minutos duró la entrega”, contabiliza Correa. Al bajar, Díaz aclaró que tenía “mil historias, pero que, por ahora, no podía dar declaraciones”. Quienes lo esperaban le decían “te queremos”.

Vanorio descarta que tuviera moretones o heridas visibles. “Se veía cansado, pero bien. Estaba cansado, pero tenía una sonrisa tremenda porque estaba saliendo de una situación extrema”, indica.

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