ARAGUA

En Maracay un convenio de solidaridad entre el hotel Bermúdez y el Colegio Nacional de Periodistas de Aragua permitió a periodistas y fotógrafos cargar teléfonos, conectar laptops, utilizar wifi y, sobre todo, vencer la censura durante los apagones de marzo

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“En estos días de apagones, sin computadoras ni internet, y algunos hasta sin batería en el teléfono, los periodistas tuvimos que redactar a mano, y como no había ninguna conexión, escuchábamos la radio para sacar algunas noticias”.

Así lo comentó Zuleika Rosales, periodista de un diario aragüeño, quien fue con el equipo de guardia a buscar a una colega que se encontraba en el hotel Bermúdez, en Maracay. Este espacio se convirtió, “sin querer queriendo”, en búnker y oasis de los trabajadores de la prensa que buscaban algo de electricidad y wifi en esos días de apagones generales en el país.

Desde el 7 de marzo, cuando comenzaron las interrupciones eléctricas, la vida cambió para muchos trabajadores que deben cazar un sitio, literalmente, para conectar laptops y teléfonos. Los periodistas y fotógrafos forman parte de este contingente que se mueve por la ciudad en busca de un interruptor con electricidad.

Jeanfredy Gutiérrez, periodista, ecologista y corresponsal de la plataforma de noticias ambientales Mongabay Latam, considera que las fallas de energía eléctrica y de telecomunicaciones han generado un nuevo blackout informativo en Venezuela.

“Con los apagones no puedes hacer casi nada, por eso se agradece esta iniciativa que nos brinda el hotel de trabajar aquí con electricidad, conexión a internet y seguridad. Además, nos saca del encierro de la casa, donde debemos lidiar con las consecuencias de no tener luz, buscar agua y evitar abrir la nevera para que no se dañen los alimentos”, expresó Gutiérrez.

Jean Freddy Gutiérrez: “El apagón generó un nuevo blackout informativo que los periodistas estamos venciendo” | Foto Alfredo Morales

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La solidaridad viene de familia

La familia Truant es la propietaria del hotel Bermúdez. Rino y Adriana Truant llegaron en los años cincuenta del norte de Italia y asentaron sus raíces en los valles de Aragua, donde nacieron sus seis hijos.

“Yo no dejo a Venezuela por nada del mundo; este es mi hogar y aquí me quedo. Confío en que todo va a mejorar”, enfatizó, con acento italiano, “la Nonna”, como es conocida cariñosamente la señora Adriana Truant.

El hotel Bermúdez fue construido en 1957, y en 1969 Rino Truant alquiló el restaurante y luego el hotel, hasta que finalmente adquirió toda la infraestructura en 2004. Este espacio es uno de los íconos de la ciudad y se ha mantenido, con sus altas y bajas, durante más de 60 años de historia. Por eso se respira un ambiente familiar en sus instalaciones y la solidaridad brota en momentos de crisis y oscuridad.

“Cuando Amira Muci (presidenta del Colegio Nacional de Periodistas, CNP, de Aragua) me llamó para abrir un espacio para recibir a los periodistas, yo le dije: ‘¡Por supuesto!’, porque además desde hace rato varios comunicadores vienen para cargar baterías, conectar sus computadoras y tratar de mantener informadas a las audiencias”, explicó Susana Truant, gerente de operaciones del hotel. La gerente también explicó que también reciben a diseñadores y agencias de publicidad que dependen de una computadora para hacer su trabajo, y además han prestado sus neveras para guardar vacunas y medicamentos que necesitan refrigeración.

En una ciudad en la que el calor arreció y el caos por la falta de electricidad se notó en calles y avenidas por la falta de semáforos, se oficializó un convenio de solidaridad entre el hotel Bermúdez y el Colegio Nacional de Periodistas de Aragua. El objetivo: romper ese silencio informativo al que están sometidos muchos comunicadores desde que comenzaron los apagones.

Susana Truant: “Aquí no solo vienen periodistas, sino también publicistas y diseñadores que necesitan conectarse” | Foto Alfredo Morales

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Informar a pesar de la oscuridad

“Necesitamos conectar nuestras laptops y teléfonos, poder enviar información, compartir datos… Precisamente, por eso el CNP decide ponerse en contacto con el hotel Bermúdez, una gente muy solidaria y que siempre ha mostrado su cercanía con hechos concretos y gestos con los periodistas”, señaló Amira Muci. Esta gremialista destacó que en medio de esta adversidad se demuestra la calidad de la que estamos hechos los venezolanos. “Esos corazones nobles y esa manos siempre están dispuestas a extenderse para dársela a quien lo necesita”, aseguró.


Uno de los principales problemas que tenemos los comunicadores sociales para cumplir con nuestro deber de informar en estos momentos es la falta de electricidad

Amira Muci, presidente del CNP Aragua

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A través de un convenio de solidaridad entre el hotel Bermúdez y el CNP, los periodistas de Aragua encuentran un espacio con luz para trabajar | Foto Alfredo Morales

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Venciendo la censura que imponen los apagones

Gabrielis Orozco se enteró del acuerdo entre el CNP y el hotel Bermúdez a través de un grupo de periodistas vía WhatsApp, y no dudó en acudir para facilitar su trabajo de community manager para un periódico regional.

“Lo más importante para un periodista es informar, por eso no podemos parar. En medio de la fallas eléctricas y de telefonía nos vemos en la necesidad de buscar alternativas para continuar alimentando la página del periódico y mantener a los ciudadanos informados”, indicó Orozco.


Por su parte, el fotógrafo César Bracamonte comentó que el hotel se ha convertido en luz para los comunicadores de Aragua


“Me he sentido trancado y desesperado por no poder mandar un hecho que está pasando por falta de electricidad. Ni siquiera los paquetes de megas funcionaron en esos días, pero gracias a Dios tenemos amigos, como en este hotel, que tiene wifi y planta eléctrica y nos permitió trabajar desde aquí. Todo esto nos ha servido para que los periodistas y fotógrafos nos reinventemos y demostremos además que estamos venciendo la censura”, manifestó Bracamonte.

En Maracay hay otras experiencias de solidaridad que han aflorado en medio del caos. El hotel Hesperia puso a disposición de los ciudadanos su salón Cuyagua, entre 8:00 am y 8:00 pm, para atender a quienes necesitaban nebulizar a niños, adolescentes o adultos; también para la medición de la presión arterial o para otros tratamientos médicos que requirieran uso de electricidad. 

César Bracamonte: “Me he sentido trancado y desesperado por la falta de electricidad”
| Foto Alfredo Morales

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