Toque de Diana | Quieren tapar el sol con cientos de sombrillas

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Aunque en Caracas tengamos un poco más de agua que en el resto del país y pareciera que el servicio de energía eléctrica se ha normalizado por completo, es probable que para algunos todavía haga falta iluminar algunos acontecimientos para ver mejor en qué situación estamos, porque a veces se pierde el rumbo por no ver con claridad.

En este sentido, quizás el resplandor de la quema de Judas en esta Semana Santa nos pueda dejar ver por qué esta costumbre de arraigo popular se ha convertido en una suerte de Perfil 20 social con el que se puede hacer un diagnóstico general.

Y ciertamente no se trata de una encuesta a punta de monigotes incinerados, no podría serlo jamás, pero sin duda alguna la cantidad de muñecos con bigote chamuscados por estos días nos puede llevar a pensar que hay alguien muy impopular que no goza del afecto y de la aceptación que ostenta.

En numerosos barrios se le vio sentado a Maduro o recostado de un poste, de un árbol. Sin duda alguna, la única forma de verlo por esos predios y sin resguardo, anillos de seguridad cubriéndolo a cada paso. De lo contrario, Maduro no sube cerro: en sentido literal y figurado.  

Así que citamos de nuevo la sabiduría popular: dime de qué alardeas y te diré de qué careces.

La última encuesta de Meganálisis que da a Maduro un rechazo cercano al 90% se parece mucho a lo que se vio en la calle. No lo quiere nadie o pudiéramos decir que es muy popular, pero en la hoguera en la que visualizan los católicos a Judas, el traidor.

Se trata de una verdad tan inocultable como un bigote. Aquí ni el mejor barbero ni la hojilla más nueva harían lo suficiente para mejorar «el look». ¿Y ustedes creen acaso que esto al alto gobierno no le preocupa?

No es baladí la quema de Judas en Venezuela. Siempre ha sido una manifestación popular reveladora y además imagínense lo que significa en medio de la situación que tenemos en el país.

A la gente habrá que distraerla, por eso es estupenda idea el UMBRELLA SKY PROJECT del centro de la ciudad capital, un cielo de paraguas dispuesto por la Alcaldía de Libertador en la calle empedrada que conduce desde la avenida Universidad a la Plaza El Venezolano y por la cual se llega a la Casa de Simón Bolívar, donde un colorido cielo de sombrillas sirvió de escenario perfecto para todos los que quisieron subir una foto maravillosa a su cuenta de Instagram y for free.

¿Quién tiene dinero para otra cosa que no sea comida?

Así que claro que se agradece el backing pa´ la foto del Instagram y del «feisbuk».  Nos ahorraron al menos unos $500 del pasaje al estado de la Florida, en Estados Unidos, e incluso el hospedaje en Coral Gable para visitar la cuadra 100 de la avenida Giralda donde está el proyecto original (aunque a decir verdad por allá hay tanta gente querida de uno que algunos hasta tendríamos donde quedarnos).

Si no puedes ir al imperio tráete un pedacito, ¿no?. Colorida idea.

Pero la sensación de alegría dura solo un instante. Los huecos en nuestras calles y avenidas siguen donde están, el basurero regado también y ni hablar de los tejados de esas edificaciones históricas de las que penden justamente las mallas de donde cuelgan los bonitos paraguas.

En el fondo uno sabe que no es que quieren tapar el sol con un dedo, no, lo quieren hacer con cientos de sombrillas, porque la realidad es tan abrumadora y envolvente que ya ni con lentes se puede ocultar mucho menos, qué ironía, en medio de la oscuridad producto del grave estado del Sistema Eléctrico Nacional.

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