Toque de Diana | Las preguntas místicas

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Ustedes saben que en el mundo, las preguntas místicas son muy comunes, pero son distintas a las que podemos hacernos en Venezuela, aunque formamos parte del mundo, incluso a pesar de que a veces pareciera que estamos suspendidos en el tiempo, como en una dimensión paralela, sin coordenadas posibles para poder ubicar el norte, pero sí, sí formamos parte del mundo aunque no nos hacemos las mismas preguntas. Porque mientras que cualquier persona en cualquier país del mundo puede preguntarse hoy, por ejemplo, “¿existirá vida después de la muerte”?, una interrogante que bien puede ser respondida según la religión que usted profese, por ejemplo, o desde los hallazgos de la ciencia, en Venezuela los planteamientos místicos que tenemos son completamente diferentes.

En Venezuela nosotros no tenemos tiempo para pensar en «la inmortalidad del cangrejo», en cuán longevo es o no un cangrejo, pues quien se ocupe de tamaña consideración definitivamente goza de una vida muy distendida y sin preocupaciones. Lo más místico, místico así a lo que un venezolano le puede dar cabida en su reflexión cotidiana es a la pregunta “¿qué hicimos para merecernos esto?”, esa sí, una pregunta a la que algunos responden desde la visión del karma y el aprendizaje que nos tocaba después de tantos años de bonanza y comodidad regalada desde las entrañas de nuestro suelo.

La otra pregunta de orden místico que surge por estos días es «¿por qué no han puesto preso a Guaidó?».

Finalmente se dio la oportunidad de preguntarle al Fiscal General designado por la Asamblea Nacional Constituyente por qué motivo no han metido preso a Juan Guaidó, si ahora tiene dos procedimientos de investigación abiertos en su contra: el más reciente, por estar presuntamente involucrado en el «sabotaje electromagnético» y otro por estar presuntamente vinculado, a partir del 22 de enero, a una serie de hechos violentos en el país, pronunciamientos de gobiernos extranjeros y el congelamiento de activos de la República, lo que implicaría la comisión de delitos graves que atentan contra el orden constitucional, fiscal Saab dixit. De hecho, en su momento le dictaron prohibición de salida del país, prohibición de enajenar y gravar bienes muebles e inmuebles y además fueron bloqueadas sus cuentas bancarias tras una solicitud del Ministerio Público como parte de la investigación citada.

Pero además la Contraloría General de la República ordenó contra Guaidó una auditoría patrimonial por presuntamente haber recibido dinero proveniente de instancias internacionales y nacionales sin justificación. El contralor Elvis Amoroso aseguró que «presuntamente Juan Guaidó falseó datos en su declaración jurada de patrimonio».

Entonces, abiertos estos procedimientos, uno con razón se pregunta «¡qué raro, verdad, que no han detenido a Guaidó!». Pero mucho más aún, si consideramos que quien encabeza el Poder Ejecutivo, en un país donde no existe autonomía de los poderes públicos, ha demandado ya en varias oportunidades que se haga «justicia» en este caso.

Bueno, el jueves finalmente se dio la oportunidad de preguntarle al fiscal sobre la no detención de Guaidó tras su regreso al país hace poco y escuchen a continuación lo que le dijo al periodista Vladimir Villegas en su programa:

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Aunque el colega Villegas pudo preguntarle, el fiscal, lejos de responder, lo que hizo fue recetarlo. Nosotros no sabíamos que, dentro de esta versatilidad que tienen los funcionarios de la llamada «revolución venezolana», a quienes hemos visto ocupar múltiples cargos a lo largo de estos 20 años (incluso hasta de a dos y tres de forma simultánea), en el caso puntual del fiscal Tarek nos íbamos a topar con esta sorpresa. Sí. Que además de ser poeta, de haberse destacado en su juventud como un furibundo defensor de los derechos humanos, y luego de haber sido diputado, gobernador, Defensor del Pueblo y ahora fiscal general, pues que ahora también irrumpa en lo público como un experto farmaceuta.

O es eso o quizás está coqueteándole al cargo de Ministro de la Salud.

Ahora bien… resulta que el Alpran es un medicamento que se pide en la farmacia con récipe y que está indicado para estados de ansiedad, especialmente en las crisis de angustia; ataques de pánico, estrés intenso y agorafobia (que es la fobia a las multitudes, el gentío, las masas… así como se ve el pueblo cuando sale a la calle a protestar).

¿Cómo sabe el fiscal que La Guaira queda lejos?

Pero, mejor aún, y más revelador… el Alpran tiene algunos efectos secundarios a considerar que delatan a quien lo esté consumiendo. Genera, entre otros, irritabilidad, verborragia y dificultad para concentrarse.

Si vuelven a escuchar la respuesta del fiscal se darán cuenta de que muy probablemente pudo haberse irritado con la pregunta, habló mucho más de lo necesario y hasta perdió la facultad de concentrarse en responder lo que se le estaba preguntando.

Así que quizás haya llegado la hora de dejar el Alpran.

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