Toque de Diana | De un concierto pasamos a tener dos

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Richard Branson, el magnate inglés dueño de Virgin Records, ha hecho un esfuerzo por organizar un concierto de repercusión continental al que asistirán Alesso (DJ), Alejandro Sanz, Carlos Vives, Carlos Baute, Camilo Echeverry, Cholo Valderrama, Gusi, Juan Luis Guerra, Lele Pons, Luis Fonsi, Maluma, Maná, Mau y Ricky, Nacho, Paulina Rubio, Reynaldo Armas, Reynaldo Amaroso, Santiago Cruz, Fonseca… Y se siguen incorporando intérpretes, animadores y músicos. Ayer nada más se sumó José Luis Rodríguez «el Puma», quien ha batallado con su salud en los últimos años y no ha encontrado mejor motivo para demostrarnos lo mucho que quiere a este país que cantar ese día en el escenario que será levantado en la infraestructura del puente Las Tienditas. El evento tiene como fin recolectar, este viernes 22 de febrero, 100 millones de dólares para ayuda humanitaria y presionar a Maduro para que permita su ingreso.

En simultáneo, a «la revolución», que no le preocupa en lo más mínimo resultar poco original y nada creativa, se le ha fundido otro transformador (y seguramente por eso los apagones de los últimos días) al planificar un concierto a solicitud de numerosos artistas, según aseguró el ministro de Información y Comunicación, Jorge Rodríguez. De hecho, son tantos, que el evento se realizará en el puente internacional Simón Bolívar durante (no uno) dos días, el viernes 22 y el sábado 23 de febrero, debido a la gran cantidad de cantantes interesados en decirle a Trump «hands off Venezuela».

Fue así como de un concierto pasamos a tener dos en un abrir y cerrar de ojos. Algo que no hace más que evidenciar quién es el que está marcando la agenda.

Guerra de conciertos. Como una guerra de minitecas

Pero si ya nos habíamos dado cuenta de que el país es conducido así, en un anacrónico remix de las más frustradas ideologías que todavía no tienen resultados exitosos que lucir; donde no se «pinchan discos», sino los principios, los valores, llamadas telefónicas, instituciones, todos los poderes públicos, sin que la Carta Magna importe, ni el talento ni el mérito, sino las más opresoras lealtades.

Pero lo de la guerra de conciertos no es nada en comparación con lo que pareciera ser ya la derrota de la tan nombrada guerra económica. Otra guerra, la de la comida y los medicamentos, que de no conseguirse y no poder comprarse, supuestamente por el bloqueo, ahora sobrarán.

Fue así como también pasamos de tener una feroz guerra económica a no tenerla, o en todo caso, a contar de pronto con 300 toneladas de ayuda humanitaria traídas directamente desde Rusia y que llegarán a Venezuela mañana.

La hora loca de las ayudas humanitarias, pues.

¿No y que no se podía?
¿No y que en el país no tenemos una crisis humanitaria?
¿No y que recibir dádivas nos hará ver ante el mundo como unos mendigos?
¿Por qué ahora y no antes?
¿Por qué justo en este instante?

Quizás porque hacía falta atacar al rival en su propio cubil, que estos de aquí, el Gran Hermano y sus amigos, escucharan cerquita cómo el oponente le late en la cueva a quien aspira a controlar al pueblo, dominarlo, en medio de otro concierto, el de las tripas, utilizando la comida como instrumento.

Por cierto, la voz es considerada un hermoso instrumento en aquel que la tiene para cantar, como José Luis Rodríguez, nuestro Puma, quien como les decíamos, también se incorpora al concierto de Tienditas:

No es ingenuidad lo que les voy a decir (porque es que hasta hemos perdido el derecho a creer en los milagros, y mira que nos conviene, pues José Gregorio Hernández podría ser canonizado, Dios mediante, en cualquier momento). Hemos dejado que nos roben el derecho a creer en que es posible un repentino cambio de conciencia… Llámenme cursi si lo quieren así, que todavía recuerdo las caimaneras entre chavistas y opositores tiempo después de aquel 11 de abril… Ojalá y de Tienditas al Simón Bolívar pudiéramos, ese día, como canta nuestro Puma, agarrarnos de las manos, abrir un canal protegido, burlar las mezquindades y beneficiar a tantos… Y llegar por fin a «la tierra de las flores donde se consiguen los amores que aman de verdad».

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