“Al principio de la pandemia éramos unos, y un año después hemos cambiado, las condiciones han cambiado”, afirmó Yorelis Acosta, psicólogo clínico y social, quien en entrevista para El Pitazo indicó que frente a los cambios en el esquema de vida, todos somos vulnerables en términos de salud mental.
La especialista e investigadora del Centro de Estudios del Desarrollo de la Universidad Central de Venezuela indicó que, si bien al inicio de la pandemia se habían descrito e identificado a personas de la tercera edad como uno de los grupos más vulnerables, un año después de que la pandemia llegara al país, el espectro se amplió.
“Los niños están muy afectados psicológicamente, los adolescentes llevan muy mal el encierro. Además, hemos identificado otros grupos vulnerables como las mujeres”, sostuvo Acosta, lo que propicia la aparición de trastornos psicológicos, siendo la ansiedad uno de los más frecuentes. Según explicó, cerca de 300 millones de personas en el mundo sufren este trastorno, que se ha exacerbado con la pandemia por COVID-19.
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Acosta enfatizó que es importante no descuidar la salud mental y emocional. A su juicio, “es una dimensión que debe acompañar el tratamiento” contra el COVID-19. Sin embargo y a pesar de que está intrínsecamente ligada a la salud física, según datos de la Organización Panamericana de Salud y la Organización Mundial de la Salud, la implementación de servicios de salud mental en las Américas se está quedando rezagada en un momento en que resultan primordiales por la pandemia.