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miércoles, 25 mayo, 2022

Santa Sede es clave en las relaciones del Gobierno interino con Europa

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Miembros de la delegación del presidente interino Juan Guaidó en Oslo, Noruega, llegaron el jueves 30 de mayo al Vaticano para abordar la crisis humanitaria en Venezuela. El encuentro es clave para fortalecer la diplomacia internacional en contra de la administración de Nicolás Maduro.

El exembajador de Venezuela en las Naciones Unidas Milos Alcalay señaló en su cuenta Twitter, @milosalcalay, que Pietro cardenal Parolin es una figura clave para las relaciones con el Vaticano y los principales miembros del Parlamento Europeo, con el que la Presidencia encargada busca fortalecer los lazos diplomáticos. Guaidó no descartó realizar una gira en ese continente al finalizar la realizada por Latinoamérica, en febrero de este año.

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El segundo vicepresidente de la Asamblea Nacional, Stalin González, y Fernando Martínez Mottola se reunieron con el cardenal Parolin, quien fue nuncio apostólico en Venezuela y ahora es secretario de Estado del Vaticano.  El representante de la Santa Sede destacó en 2017 por su desempeño como facilitador de un encuentro entre el gobierno de Maduro y representantes de la Mesa de la Unidad Democrática, quienes pidieron la mediación para el reconocimiento del referéndum presidencial.

La periodista Marinellys Tremamunno recordó en su cuenta de Twitter, @Marinellys, que el lunes 27 de mayo cardenal Parolin se reunió con Elliott Abrams, enviado especial de Estados Unidos para Venezuela, y con el administrador apostólico de Caracas y arzobispo de Mérida, Baltazar cardenal Porras, día en que se iniciaba el segundo acercamiento de la fase exploratoria entre la delegación del gobierno de Maduro y la de Guaidó en Oslo. Este encuentro fue hasta el miércoles; luego los representantes opositores viajaron a Roma.

Los diálogos previos entre la oposición y el Gobierno han llegado a término sin respeto por los entendimientos, con excepción de la Mesa de Negociación y Acuerdo (2002-2003), con el proceso de facilitación de la Organización de Estados Americanos y el Centro Carter como garante, que condujeron al referendo presidencial de 2004.

Al asumir de forma interina la Presidencia, Guaidó aseguró que no habría negociación, aunque no descartó otras opciones, y que la acción de sus funciones como cuerpo colegiado, por ser presidente del legislativo, estarían orientadas al cese de la usurpación de Maduro, integración de un gobierno de transición y la convocatoria a elecciones libres.

A propósito de las conversaciones en fase exploratoria convocadas por el Gobierno de Noruega —tercer país exportador de petróleo, después de Rusia y Arabia Saudita—, el presidente del parlamento afirmó que exigieron la salida de Maduro del poder para establecer un gobierno de transición y crear las condiciones para convocar a unas elecciones. El oficialismo, representado esta vez por el canciller, Jorge Arreaza; el ministro Jorge Rodríguez y el gobernador Héctor Rodríguez, mantiene la petición del primer encuentro: que les sean levantadas las sanciones impuestas a funcionarios del gobierno de Maduro. Hasta ahora no hay un pronunciamiento oficial de quien puso sus buenos oficios, como en 2017 lo hizo el Vaticano.

En la Santa Sede, el cardenal Parolin reafirmó su preocupación por la situación de Venezuela. La cita fue notificada en un comunicado del Centro de Comunicación Nacional de la Presidencia encargada de Guaidó.

“Los representantes del presidente (E) Guaidó expusieron la urgencia de acelerar la distribución de la ayuda humanitaria en el país para atender las sufridas y graves necesidades del pueblo venezolano”, se lee en la nota.


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El 16 de abril comenzó a llegar la ayuda humanitaria a Venezuela, luego de gestiones realizadas por el Comité Internacional de la Cruz Roja entre la Presidencia interina y la administración de Maduro. El proceso de distribución está a cargo en primer lugar de la Cruz Roja Internacional en el país, en conjunto con Cáritas de Venezuela, brazo social de la Iglesia católica.

Mediación del Vaticano

Foto en la que aparece Jesús «Chúo» Torrealba, secretario general de la MUD para ese entonces (i), y Nicolás Maduro (d). | Foto: @DPresidencia

A finales de 2017, el Vaticano fue mediador ante el Gobierno nacional de la petición que hicieran miembros de la Mesa de la Unidad Democrática, quienes exigían la convocatoria a un referéndum revocatorio, que había encontrado resistencia en los poderes del estado, como el Consejo Nacional Electoral y el Tribunal Supremo de Justicia. El sector oficialista accedió a los «espacios de diálogo y de colaboración» que había pedido el papa Francisco, además de la Unasur y los exmandatarios José Luis Rodríguez Zapatero (España), Leonel Fernández (República Dominicana), Martín Torrijos (Panamá) y Ernesto Samper (Colombia). Los puntos suscritos por los representantes de Maduro, entre ellos eliminar la figura del desacato impuesta por el TSJ a la Asamblea Nacional, abrir el canal humanitario y liberar a los presos políticos, no fueron cumplidos.

Posteriormente, la Santa Sede envió una carta a Maduro en la que exigía que cumpliera con los compromisos suscritos. El Papa dijo en su momento que el resultado «(…) quedó ahí. No resultó porque las propuestas no eran aceptadas o se diluían. Eran un sí sí, pero no no». Pese a los esfuerzos del Vaticano, el gobierno de Maduro no cumplió y se venció el lapso constitucional para la convocatoria al referéndum que pedía la oposición.

Ambas partes se volvieron a sentar ese mismo año en una mesa de negociación y acuerdo en República Dominicana, con el auspicio del presidente Danilo Medina y la mediación del expresidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero, esta vez sin la observación y tutela de la Unasur o la OEA ni la participación de partidos emblemáticos de la oposición ni la MUD como plataforma de la unidad.

Luego de las conversaciones en Santo Domingo, el diálogo terminó y Maduro firmó, en febrero de 2018, un “acuerdo” de forma unilateral sin la participación de la oposición, que no se presentó, y que incluía el adelanto de las elecciones presidenciales.

El 20 de mayo de 2018 se realizaron las elecciones anticipadas y conjuntas con las legislativas —regionales— como fruto del presunto acuerdo con una parte de la oposición. Los resultados, que dieron la victoria a Maduro, fueron desconocidos por el candidato Henri Falcón, quien no contó con el apoyo de las tarjetas de los partidos Acción Democrática, Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo ni Voluntad Popular, integrantes de la coalición opositora que participó en las conversaciones entre septiembre y diciembre de 2017 con la MUD. Esos resultados tampoco fueron reconocidos por la Asamblea Nacional y varios países de la región.

Nicolas Maduro TSJ
| Foto: Prensa Presidencial

El 10 de enero debía iniciarse el nuevo período constitucional 2019-2025. A este evento debía concurrir el ganador de los comicios de 2018. Nicolás Maduro se juramenta ante el Tribunal Supremo de Justicia, amparado en el desacato en el que esta instancia declaró a la Asamblea Nacional. Ahora, más de 50 países desconocen el acto.

Foto de Juan Guaidó el 23 de enero de 2019 en Caracas, durante su juramentación al frente de la Presidencia encargada. | Foto: EFE.

Para la Asamblea Nacional, con mayoría opositora entre sus integrantes, 2019 ha sido un año de toma de decisiones. Juan Guaidó asumió como presidente del parlamento el 5 de enero. La asunción de Maduro fue declarada nula por los miembros del TSJ en el exilio. El 23 de enero, en su condición de presidente del Legislativo, el diputado varguense asumió el interinato de la Presidencia de la República, como lo establece la Constitución en caso de un vacío de poder. Como representante de un Gobierno colegiado, tenía un lapso para convocar a elecciones.

De 30 días que establece la Constitución, Juan Guaidó y su equipo ya superan los 100 días en el gobierno ad interim. Desde el músculo del reconocimiento de 50 gobiernos y las gestiones de organismos como la OEA y la Unión Europea, recurre y se sostiene en la vía diplomática para lograr el propósito de la declaración del cese de la usurpación.

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