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viernes, 7 mayo, 2021

Transición o diálogo: las opciones que debaten países sobre Venezuela este #7Feb

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Caracas. Desde hace poco más de un mes, el mundo no aparta su mirada de Venezuela. Los tres objetivos que se ha propuesto el presidente encargado de la República, Juan Guaidó, para rescatar el hilo constitucional han marcado el inicio de otra etapa en Venezuela: la decisión firme de lograr una transición.

Así lo entienden naciones europeas y gran parte de los países de la región, que este jueves 7 de febrero se reúnen en Montevideo, capital de Uruguay, con la intención de contribuir a la creación de condiciones que conlleven a elecciones libres y transparentes.  

Salida pacífica

Esta determinación cumplirá un tiempo finito. La Unión Europea, España, Francia, Alemania, Italia, Holanda, Portugal, Suecia, Reino Unido, Bolivia, Costa Rica, Ecuador y Uruguay se han planteado 90 días para lograr una salida pacífica a la crisis en Venezuela.  

El Grupo de Contacto, como así lo ha llamado la alta representante para la Política Exterior de la UE, Federica Mogherini, que fue creado el pasado 31 de enero, esgrimirá tres fases, que podrán concluir, incluso, antes del lapso previsto si no se obtienen algunos avances en beneficio de los venezolanos. 

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La primera etapa consiste en construir una visión en común en torno a una solución pacífica; la segunda fase comprende establecer contactos con los actores políticos venezolanos para conocer cuáles son las exigencias de cada parte y las condiciones para lograr un proceso electoral, cuya credibilidad dependerá de la liberación de los presos políticos, del fin a la inhabilitación de partidos políticos y dirigentes, del reconocimiento a la Asamblea Nacional, de permitir la asistencia humanitaria, así como de la eliminación de obstáculos para una participación electoral justa y de la conformación balanceada de un Consejo Nacional Electoral.

En la etapa final se plantea ofrecer recomendaciones al liderazgo político de Venezuela que supongan frenar una escalada de violencia. 

Oxígeno para Maduro

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El internacionalista Félix Arellano aseguró a El Pitazo que tanto la Asamblea Nacional como Guaidó deben capitalizar esta iniciativa para evitar que se convierta en una bomba de oxígeno para Nicolás Maduro y sus funcionarios, tomando en cuenta la presencia del gobierno de Bolivia, que apoya al gobernante, y el de Italia, que ha decidido mantener una postura neutral frente al conflicto político que se registra en Venezuela. 

«Las elecciones son fundamentales, pero no pueden realizarse de forma inmediata; No pueden darse sin revisar previamente al Consejo Nacional Electoral, primera oficina del partido de gobierno, y a los magistrados del Tribunal Supremo de Justicia que, además de ser la segunda oficina, pretenden estar por encima de la Constitución», expuso.  

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Arellano sugiere que en un mes se conforme un equipo de transición que se encargue de revisar estos dos Poderes Públicos, ampliamente cuestionados por la oposición venezolana.

Y en la medida de que eso se concrete, se podrán constituir otros grupos de orientación para atender la asistencia humanitaria y el apoyo financiero que permita esa transición. 

Negociación

Al momento de la creación del Grupo de Contacto, Mogherini enfatizó que no están promoviendo un proceso formal de diálogo o negociación entre las partes.

Sin embargo, los gobiernos de Uruguay y México sí. El pasado 30 de enero, un día antes del pronunciamiento de la diplomática europea, ambos gobiernos colocaron sobre la mesa «sentar las bases para establecer un nuevo mecanismo de diálogo» y acordaron reunirse en Montevideo este jueves. La Comunidad del Caribe (Caricom) se adhirió a esta iniciativa el pasado 6 de febrero. 

A pesar de que no asomaron el tiempo de duración de este proceso, especificaron que buscarán cumplir cuatro fases: establecer un diálogo entre las partes «en un ambiente de seguridad»; identificar posibles acuerdos; construir y suscribir los puntos en común; y materializar los acuerdos. 

El reto es ponerse de acuerdo

La internacionalista Mirna Yonis argumentó a El Pitazo que se trata de propuestas distintas, lo cual quiere decir que no habrá un solo camino. Precisamente, el reto es ponerse de acuerdo y redactar un documento con un planteamiento central.  

«El Grupo Internacional de Contacto plantea garantizar un proceso de transición mediante elecciones libres, lo cual coincide con Guaidó y la Asamblea Nacional; y la propuesta de México, Uruguay y Caricom es abonar el diálogo o mediación, sin una agenda previa, solo partiendo del reconocimiento de una situación crítica», detalló.  

La profesora universitaria y miembro de la directiva del Consejo Venezolano de Relaciones Internacionales recuerda que hay varios condicionantes, entre ellos la crisis migratoria y humanitaria, que Maduro ha evadido para resolver en procesos de negociación.  

Es de destacar que México no participará en la reunión del Grupo de Contacto.  

Yonis aseguró que no espera mayores avances de esta primera reunión del Grupo de Contacto y de la Conferencia Internacional que plantearon los gobiernos de México y Uruguay, en conjunto con Caricom.  S

Sin diálogo

No es la primera vez que, durante la gestión de Maduro, se plantea diálogo o negociación. Desde el año 2013 se han establecido cuatro mesas que han resultado fallidas ante la poca disposición del gobernante de ceder en temas como la liberación de presos políticos, la atención de la crisis humanitaria y el fin de las inhabilitaciones de partidos y líderes.  

El primer encuentro fallido se dio en diciembre de 2013 con el objeto de sellar la paz. Luego, entre abril y mayo del año siguiente, después de protestas antigubernamentes, se registró otro intento que no dejó resultados, pero agravó la crisis política.

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En 2016 se hizo el tercer esfuerzo en República Dominicana, y entre octubre de 2017 y enero de 2018 se reunieron nuevamente en esa isla, pero la poca intención de resolver los problemas económicos, políticos y sociales generó que la oposición no firmara un documento propuesto por la delegación oficialista y se retirara de la mesa de negociación.  

Grupo de Lima

Para algunos factores de la oposición, la negociación implicaría darle más tiempo a Maduro y a su gabinete. Así quedó expresado en el Proyecto de Acuerdo sobre el apoyo del Grupo de Lima y la Unión Europea, aprobado en la Asamblea Nacional el pasado 5 de febrero.  

«Se acuerda ratificar que cualquier intento de diálogo o contacto con el régimen usurpador debe estar condicionado a un solo objetivo: las garantías y condiciones para lograr el cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres. Cualquier otro objetivo solo sería útil para prolongar el sufrimiento del pueblo venezolano y no contará con el respaldo ni la participación de esta Asamblea Nacional como poder legítimo, ni con la mayoría de los sectores democráticos del país», señala el acuerdo parlamentario.  

Sufrimiento del pueblo

Ese mismo día, Guaidó escribió en su cuenta de Twitter que rechazaba «grupo de contacto que alargara el sufrimiento del pueblo». Y en una reunión con el sector productivo del país, ratificó que no habrá reunión con quien ocupa la silla en Miraflores. 

El ahora representante diplomático de Venezuela ante el Grupo de Lima, Julio Borges, cuestionó que no se le haya preguntado al liderazgo opositor sobre la iniciativa del Grupo de Contacto o quiénes debían conformarlo.

Mientras que el exalcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, advirtió que esa propuesta pudiera prolongar «la agonía de los venezolanos». Solo estaría de acuerdo si se pone sobre la mesa el término de la usurpación en el cargo de la Presidencia de Venezuela.  

Arellano asegura que la vía de la negociación es la mejor si se trata de superar un conflicto; no obstante, Maduro ha manipulado esta herramienta «para ganar tiempo y consolidarse en el poder».  

En ello coincide Chile, cuyo gobierno rechazó adherirse al Grupo de Contacto porque considera que la figura de un diálogo debe estar atada a la celebración inmediata de comicios, y no a dar un plazo de 90 días para llegar a acuerdos. 

«Chile ha participado en diálogos pasados con Nicolás Maduro y eso ha fracasado porque Nicolás Maduro no es un demócrata extraviado; es un dictador. No concibe que tenga que entregar el poder. Chile apoya lo que los venezolanos quieran y lo que su Constitución establece», manifestó el ministro de Relaciones Exteriores Roberto Ampuero. 

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