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miércoles, 12 mayo, 2021

Ocho historias de la llegada de la ayuda humanitaria a Venezuela

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Catherine Medina Marys | Ruth Lara Castillo | El Pitazo

Cúcuta. El termómetro marca 35° de temperatura en Cúcuta, ciudad del departamento Norte de Santander, en Colombia, fronteriza con Venezuela. El calor se mezcla con la humedad y potencia los olores de las grandes ollas que se cocinan en hogueras improvisadas; de los cuerpos de refugiados venezolanos que llevan tres días haciendo sus necesidades fisiológicas en baños portátiles, sin agua, sin bañarse, en los campamentos improvisados de la zona de Tienditas y que permanecerán abiertos únicamente hasta el 26 de febrero. Para esa fecha está previsto que los lleven en autobuses hasta los puentes fronterizos con acceso peatonal.

El pasado 22 de febrero, en horas de la noche, Delcy Rodríguez anunció un cierre total temporal de los puentes internacionales Simón Bolívar, Tienditas y Francisco de Paula Santander. Un día después, el gobernante Nicolás Maduro anunciaba la ruptura total de relaciones con Colombia, lo que ocasionó el exilio involuntario de más de 600 venezolanos, que no cuentan con los recursos para mantenerse en el extranjero y que no hallan cómo regresar al país donde se encuentran su trabajo, sus familias, su vida.

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Cinco venezolanos cuentan las penurias que vivieron al llegar al país vecino, y comparten la incertidumbre de no saber cómo regresar, pues planeaban entrar con la ayuda humanitaria que no pudo ingresar el pasado sábado 23 de febrero. Tres ciudadanos del vecino país muestran el perfil de aquellos que apoyan la entrada de ayuda humanitaria.

Yanelis Sierra

Foto: Gustavo Alemán

«Vengo de San Cristóbal. Estamos aquí desde el 22 de febrero en la mañana. Supimos lo del concierto y también vinimos a apoyar lo de la ayuda humanitaria que iba a entrar al día siguiente. Estuve en el puente Francisco de Paula Santander (Ureña). Esta herida que tengo en el talón fue por tener la ropa mojada, caminar y todo. No nos aseamos desde hace tres días y pensaba regresar ayer, cuando pasara la ayuda humanitaria a Venezuela. De aquí no nos vamos a mover hasta que pase la ayuda. Creo que ya es justo, ya es necesario».

Omaira Guaita

Foto: Gustavo Alemán

«Llegamos el 22 de febrero para el concierto. No pensábamos que iban a cerrar la frontera, pero ocurrió y tuvimos que venir al campamento. Vengo de San Cristóbal. Sólo veníamos al concierto en apoyo a Guaidó y tengo que regresar porque yo tengo dos hijos. No sé cómo voy a regresar. Dicen que capaz el martes permiten el paso, Dios quiera que sí. Porque aquí donde usted me ve acostadita yo no dejo de pensar en mis muchachos».

Euclides Sánchez

Foto: Gustavo Alemán
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«Vengo de San Cristóbal. Llegué a Cúcuta el 22 de febrero a las 10:00 a.m. Vine al concierto y a amanecer para apoyar la ayuda humanitaria. Estuve en el puente de Ureña que era el más opcional. Y es que queríamos ir a Tienditas pero era muy complicado, porque ya estaba militarizado, entonces vimos la estrategia de coger para Ureña y bueno, ahí sí se dio la batalla. Llegamos anoche al campamento. Hasta ayer estuvimos durmiendo en el puente. Necesitábamos descansar, tener un relajamiento muscular porque estábamos estresados. Yo tengo mi medio de transporte en un estacionamiento, pensaba regresar con los camiones con la caravana para buscarlo, pero ese plan fue frustrado todo y… Vamos a esperar qué va a pasar. Por mí, quisiera regresar ya y como vencedor».

Manuel González

Manuel González y Diana Orquín. Foto: Gustavo Alemán

«Estoy en Cúcuta desde el 22 de febrero. Vine a apoyar el ingreso de la ayuda humanitaria a Venezuela. Pensaba regresar el 23 de manera pacífica porque íbamos pacíficamente, no íbamos armados con nada más que con una rosa que nos dieron. Y nos recibieron a punta e’ perdigones, granadas, bombas lacrimógenas. A mí me atacaron en San Antonio, yo iba acompañando la primera gandola. Apenas llegamos nos empezaron a agredir los guardias. Pienso regresar cuando abran el puente o las trochas, porque hay muchas formas de ingresar a Venezuela, pero el problema es cómo ingresar. Porque ponte que mañana lo logremos, que con el favor de Dios abran la frontera y pasemos, pero nos embosquen a todos allá a mitad de camino. Porque le caímos a piedra a los guardias, no vamos a caernos a rollo. Le caímos a piedras, botellas, quemamos cauchos. Los tipos nos agredieron y yo soy uno que no se iba a dejar. Ninguno de nosotros puede ingresar. Hay muchas personas que les da miedo que los retraten pero qué coño pues… Uno normal. Ya estamos aquí, pues. Los colombianos, esos sí nos han apoyado, nos han dado comida, una señora nos regaló colchones, comida, agua. Yo me vine sin plata y sin nada, en cola, porque iba a regresar al día siguiente con la ayuda humanitaria. Me iré otra vez pidiendo cola hasta San Antonio y esperaré a que abran el puente, a riesgo de que nos maten antes de llegar al pueblo».

Diana Orquín

«Tengo casi una semana en Cúcuta y vine solo a acompañar la entrada de la ayuda humanitaria a Venezuela. Quería regresar con la entrada de las gandolas. Nos agarraron en Ureña, yo iba en el segundo camión. El primero lo agarraron ellos pa’ ellos y la segunda la quemaron y nos tocó lanzarnos. Lamentablemente se perdió toda esa carga. Nosotros fuimos una carnada para ellos, los diputados y la gente que nos apoyó a que hiciéramos eso en verdad no la hemos visto, se desaparecieron y ahora quedamos nosotros solos con este problema. Nosotros no queríamos esta situación, solo queríamos ingresar a nuestro país y tener una mejor calidad de vida, nuestra familia, la gente que está enferma en los hospitales…de verdad fracasamos. Nos sentimos fracasados y ahora tenemos el problema de que tenemos que regresar a Venezuela porque tenemos hijos esperando y estamos aquí de manos atadas, porque no hacemos nada aquí esperando que nos den un plato de comida. Nos sentimos humillados. Tenemos temor. ¿Cómo regresar a Venezuela a los brazos de nuestra familia? Tengo tres niños que se quedaron llorando y yo les dije «papá tranquilos que yo voy a regresar». Desgraciadamente nos tocó luchar y aquí estamos. Aquí llegamos por trocha, pero ahora que Maduro soltó a los presos tememos. De verdad nos sorprendió que nos agredieran a nosotros siendo hermanos de ellos, venezolanos igual que ellos, llevándole nosotros una ayuda a ellos mismos. Estamos aterrados con todo lo que nos pasó».

Jesús Velazco 

Foto: Gustavo Alemán

«Esperamos que los gobiernos de los demás países tomen una decisión de inmediato y apoyen a nuestro presidente Juan Guaidó. En este campamento somos 45 personas, más de 20 son mujeres, 10 son niños. Los colombianos nos han colaborado, los venezolanos no nos han abandonado, traen hasta los pañales para los niños, solo tenemos esta carpa y le pedimos a Dios que no llueva. Tenemos vigilancia de la Policía Nacional, le agradecemos al Presidente Duque, al Gobernador de Norte de Santander y al alcalde porque no nos han abandonado».

Las manos que ayudan

Así como hay problemas, hay soluciones. Tres voluntarios explican cuál es la situación de los refugiados venezolanos afectados por el cierre de las fronteras y de qué manera están ayudando a mejorar su situación

Gerardo Vega, Coordinador de Médicos Unidos de Venezuela seccional del Norte de Santander

Foto: Gustavo Alemán

«Son personas que no tenían donde quedarse, les dimos atención, comida e hidratación. Hemos atendido a heridos por perdigones en los puentes, con varias Organizaciones No Gubernamentales hemos coordinado las ayudas».

Azucena Pérez, enfermera

Foto: Gustavo Alemán

«Vinimos ocho trabajadores de la enfermería del Instituto Tecni Salud a brindar nuestro apoyo a los hermanos venezolanos, a apoyarlos, a ofrecer nuestro trabajo para colaborar en lo que más podamos. Les pedimos a todos que aporten, que se pongan la mano en el corazón y traigan su granito de arena, es mucha la necesidad. Al llegar acá y mirar toda esta situación, uno siente el dolor, por eso animamos a todas las personas a que vengan y colaboren».

Betino Serrano

Foto: Gustavo Alemán

«Estamos dando nuestro aporte porque son muchos los venezolanos que están aguantando hambre en Venezuela. Somos un grupo de colombianos que decidimos apoyar con comida, que compramos con nuestros propios recursos, todos pusimos, no salimos ayer y preferimos invertir en alimentos para ellos. Lo que íbamos a gastar un sábado, para la rumba, cualquier día y cualquier momento, para ayudar estamos hoy acá. Vengan acá y vean lo que sufren alrededor, nos unimos por instagram, facebook y whats app y cada uno dio un aporte, quizás no es mucho pero le pusimos el corazón».

Andrea Contreras

Foto: Gustavo Alemán

«Queríamos hacer algo por los hermanos venezolanos, por todo lo que están pasando,  no nos podíamos quedar quietos y acá estamos, hemos trabajado hasta la madrugada, aquí estamos y aquí vamos a seguir. Necesitamos alimentos, hidratación, medicinas, todo lo que se pueda».

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