Miembros del gobierno de Maduro ayudaron a Simonovis a obtener la libertad

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Washington. Tres semanas antes de alcanzar su libertad plena, el fugitivo político Iván Simonovis había huido de un arresto domiciliario en la capital venezolana, haciendo rápel en un muro de 25 metros en plena noche, y luego llevó un cortador de cerrojos a su monitor de tobillo. Desde entonces se movió furtivamente entre casas seguras para mantenerse un paso por delante de las fuerzas de seguridad de Nicolás Maduro, reseña hoy, martes 25, una entrevista realizada por AP el domingo en Miami.

Que Simonovis pueda reírse de su terrible experiencia es un testimonio de la incompetencia de sus carceleros tanto como de su propia valentía. Hasta la fecha no ha habido ninguna reacción oficial a su fuga el mes pasado, después de 15 años de detención. Esta huida es una posible señal de que Maduro está demasiado avergonzado para reconocer su falta de control sobre sus propias fuerzas de seguridad, algunas de las cuales ayudaron a Simonovis a obtener la libertad.


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«Son miembros activos del gobierno de Maduro, pero silenciosamente trabajan para el gobierno de Juan Guaidó», dijo Simonovis, refiriéndose al líder de la oposición reconocido como presidente de Venezuela por Estados Unidos y más de 50 naciones, señala la nota de la agencia.

En 2004, el ex director de Seguridad Pública de Caracas fue encarcelado por lo que insiste en que fueron cargos falsos de ordenar a la policía que abriera fuego mortal contra manifestantes progobierno, que se apresuraron a defender a Hugo Chávez durante un golpe de Estado de corta duración. Diecinueve personas murieron en un tiroteo que estalló en un paso elevado del centro.


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El confinamiento de Simonovis, que duró casi una década, en una celda sin ventanas de dos por dos metros, después de un juicio en el que se cometieron irregularidades, se convirtió en un grito de guerra para la oposición, que lo consideraba un chivo expiatorio. Su orden de arresto fue firmada por el juez Maikel Moreno, quien como abogado había defendido a uno de los hombres armados chavistas involucrados en el tiroteo de 2004. Moreno ahora encabeza el Tribunal Supremo de Justicia.

Asimismo, Simonovis se convirtió en un trofeo para Chávez, quien lo acusó de crímenes de lesa humanidad -de los que nunca se le acusó- y erigió un monumento en el paso elevado a los que murieron «defendiendo la Constitución bolivariana».

Lea aquí la entrevista completa realizada por The Associated Press a Simonovis

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