Lowenthal y Smilde: “Negociación para lograr elecciones en Venezuela no es suficiente”

Los académicos estadounidenses y expertos en resolución de conflictos, Abraham Lowenthal y David Smilde, sugieren a las delegaciones del oficialismo y de la oposición, que negocian con la mediación de Noruega, avanzar en posibles soluciones a los problemas de los venezolanos

393
Expertos norteamericanos señalan que ha llegado la hora de negociar en Venezuela | Foto: Shutterstock y Julio Lovera

Caracas.– Abordar los problemas de los venezolanos y encontrar posibles soluciones en la mesa de negociación entre el oficialismo y la oposición, que cuenta con la mediación de Noruega, podría generar un clima de confianza en el país.

Esta es la premisa de los académicos estadounidenses y expertos en resolución de conflictos, Abraham Lowenthal y David Smilde, quienes, a través de una videoconferencia de prensa, aseguraron este martes 30 de julio que no es suficiente alcanzar un acuerdo para celebrar elecciones en Venezuela.

LEE TAMBIÉN: 

CABELLO AFIRMA QUE LA AN BUSCA OCUPACIÓN MILITAR A DIFERENCIA DE LA ANC

Con la organización del Centro de Estudios Políticos y de Gobierno de la Universidad Católica Andrés Bello (CEPyG-Ucab), ambos expertos señalaron que, en efecto, unos comicios competitivos para resolver la crisis política deben ser el principal objetivo de las negociaciones, que seguirán este 31 de julio en Barbados. No obstante, la oposición y el oficialismo deben avanzar en soluciones para superar la escasez de medicinas y alimentos, recuperar la economía y reducir los índices de violencia. Además, consideran que los dirigentes deben llegar a un acuerdo de convivencia, que garantice la vida política en el futuro.

En julio, Lowenthal y Smilde publicaron un artículo en el Programa Latinoamericano del Woodrow Wilson Center titulado “Venezuela: ¿Hay alguna salida de este trágico impasse?”, en el cual explican que “ha llegado la hora de negociar en Venezuela”, no solo por el alzamiento militar fallido del 30 de abril, sino porque Maduro no tiene capacidad para resolver la crisis y la oposición “ha entendido” que una intervención militar es improbable.

“El proceso de negociación es el mejor camino para el futuro”, sostuvo Lowenthal durante la videoconferencia, que se realizó en las instalaciones del CEPyG, en Caracas.

Además, la negociación es conveniente para los aliados internacionales de ambos, es decir, Estados Unidos, Rusia, China, Cuba, Colombia, están interesados en lograr estabilidad en la región. Por una parte, China, aliado de Maduro, tiene el propósito de que Venezuela honre los compromisos que adquirió desde la gestión de Hugo Chávez, mientras que Cuba apuesta por petróleo a precio accesible. Estados Unidos, aliado de Juan Guaidó, quiere restablecer las relaciones comerciales y, aunque tiene capacidad para intervenir el territorio venezolano, ha manifestado que no está dispuesto a enviar soldados.

¿Cómo deben ser las negociaciones?

En el documento publicado presentan un decálogo sobre las negociaciones:

-Practicar la paciencia estratégica y comprender que no es un proceso fácil ni rápido, y que las “medidas desesperadas” no ayudan a la solución del conflicto.

-Las partes deben crear un espacio de negociación y flexibilidad para llegar a acuerdos.

– No deben aferrarse a posiciones radicales.  En el caso venezolano, los académicos sugieren a Guaidó revisar la secuencia que ha propuesto (cese de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres) para avanzar en los resultados. También habría que revisar la situación de las instituciones. Para volver al Estado de Derecho, no solo hay que devolver las competencias a la Asamblea Nacional, sino disolver la Asamblea Nacional Constituyente, liberar a los presos políticos, reformar el Consejo Nacional Electoral y el Poder Judicial, y garantizar la participación de los partidos que han acompañado a Chávez y Maduro.  A pesar de que no se consigan estos acuerdos en un primer momento recomiendan tener consenso sobre la liberación de los privados de libertad políticos, la renovación del Poder Electoral y la presencia de observación internacional calificada para celebrar elecciones libres.

– Entregar incentivos para que el gobierno negocie. La oposición debe garantizar que no tomará venganza contra los exgobernantes y quienes le acompañaron, una vez inicie la transición.

-Establecer autoridad transicional que incluya a todos los sectores. Eventualmente, miembros del chavismo deberán ocupar cargos del Poder Público para facilitar la transición hacia la democracia.

-Construir sobre terreno común. Los expertos recomiendan a la oposición “poner a un lado” a quienes deseen una salida violenta, y al gobierno, que no tome en cuenta a quienes reprimen o sugieren hacerlo.

-Proponer una visión convincente y viable del futuro. El liderazgo debe ser capaz de ofrecer un plan que permita superar la frustración y la desesperanza.

-Construir un proceso de justicia transicional. Debe crearse un organismo que permita judicializar los casos de violación de los derechos humanos sin llegar a la venganza. Lowenthal y Smilde reconocieron que este es uno de los pasos más difíciles de cumplir por las heridas causadas; sin embargo, señalan que no es imposible.

-Reconocer la legitimidad de las Fuerzas Armadas y de la policía. No partir de la premisa de que todos los militares están involucrados en corrupción o que se levantarán en contra de Maduro.

-Aprovechar la participación internacional, pero no desechar a los actores nacionales. El protagonismo en las negociaciones es del liderazgo político local, quien debe resolver los asuntos internos.

Hasta ahora, los expertos consideran que las negociaciones con la mediación de Oslo han sido exitosas porque se ha procurado el hermetismo y ambas delegaciones están conformadas por un número reducido de dirigentes.

El golpe de las sanciones

Lowenthal y Smilde opinan que las sanciones financieras, impuestas principalmente por Estados Unidos, son muy negativas y “golpean más al pueblo”. Apuntaron que tanto el gobierno como la oposición cuentan con recursos económicos para cubrir sus necesidades, mientras que los venezolanos sufren los efectos de estas decisiones políticas, que empeoran la economía.

Plantean que, en lugar de sanciones, podría aplicarse un plan de flexibilización para comercializar petróleo a cambio de medicinas y alimentos, debido a que desde enero Estados Unidos prohibió a las empresas que se encuentran en su territorio comprar el petróleo que extrae Venezuela.

De igual forma, destacaron que una de las consecuencias de las sanciones es el incremento de la migración hacia países de la región. Sería el mismo efecto que ocasionaría una intervención militar extranjera.

DÉJANOS TU COMENTARIO