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martes, 19 enero, 2021

Instituto Casla denuncia patrones de tortura en Venezuela en su informe anual

Métodos de tortura como la asfixia, el ahogamiento y las descargas eléctricas, entre otros, fueron reportados y precisados en el informe anual del Instituto Casla, dirigido por la abogada defensora de derechos humanos, Tamara Sujú

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Caracas.- El Instituto Casla, que dirige la abogada defensora de derechos humanos, Tamara Sujú, presentó este jueves, 14 de enero, su informe anual sobre crímenes de lesa humanidad cometidos en Venezuela durante 2020, en el que resaltaron diversos patrones de tortura como la asfixia, el ahogamiento y las descargas eléctricas.

El Instituto Casla hizo la presentación del informe en conjunto con la Organización de Estados Americanos (OEA) y contó con la participación del secretario general de la OEA, Luis Almagro, y con la vicepresidenta del Parlamento Europeo, Dita Charanzova.

De acuerdo con la intervención de Sujú, el informe reporta que 55 personas fueron asfixiadas con bolsas con gases tóxicos y 28 con bolsas con excremento humano en su interior, asimismo, 36 personas fueron víctimas de distintos métodos de ahogamiento.

«El patrón mas utilizado fue el sumergir la cabeza de la víctima en envases con agua o introducirlas en tanques de almacenamiento de agua», señaló Sujú.

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Según la abogada, la descarga eléctrica también fue usada como método de tortura en Venezuela durante 2020: 44 personas fueron víctimas de descargas eléctricas en distintas partes del cuerpo, incluidas las zonas intimas.

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Entre los nuevos patrones de tortura observados y reportados en el informe del Instituto Casla destacan la tortura sonora, aplicada en los sótanos de la sede de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (Dgcim), que no tienen ventilación natural, precisó Sujú.

«Consistió en hacer sonar lo que en un principio se describió como pitos, asemejando el sonido de aves, y luego conocimos que lo utilizado fueron los cortafuegos: los encendieron produciendo 16 toques consecutivos durante toda la noche por varios días continuos, lo que produjo insomnio, ansiedad, llanto y crisis nerviosas en los detenidos», detalló la abogada, quien añadió que el método usado recuerda lo sucedido a los funcionarios de la embajada estadounidense en La Habana.

Almagro señaló que la documentación de cada caso es fundamental para erosionar el blindaje de los regímenes dictatoriales, como los gobiernos de Cuba y Venezuela.

«Con el apoyo de la OEA, hoy por cuarta ocasión el Instituto Casla presenta su informe anual, con más evidencia de crímenes de lesa humanidad en Venezuela, documentado la participación y responsabilidad del régimen cubano en estos crímenes», dijo Almagro.

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