La historiadora y máxima representante de la Academia Nacional de la Historia es una de las principales promotoras de la iniciativa #EspaciosDeEntendimiento, realizada este jueves y viernes para celebrar el Día Internacional de la convivencia en paz

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La historiadora Inés Quintero enumera, con el desparpajo que la caracteriza, los golpes, asonadas, momentos críticos, conflictivos y complicados que ha vivido Venezuela en su vida republicana. Recuerda también que, a pesar de que ninguno se parece, todos han finalizado gracias a que la sociedad ha demandado espacios de encuentro. Guerras cruentas como la Federal culminaron únicamente cuando las partes suscribieron el Pacto de Coche.

Y es que en la reconstrucción de un país intervienen todos los actores: el cultor y el hacendado, el destruido y el destrozador.

El Pitazo conversó en exclusiva con la directora de la Academia Nacional de la Historia e individuo de número de la misma, ocupando el sillón L, con motivo de la actividad #EspaciosDeEntendimiento, una iniciativa que celebra el Día Internacional de la convivencia en paz y cuyo programa se desarrolló entre el jueves 16 y el viernes 17 de mayo, con el objetivo de reunir a distintos representantes de la sociedad civil y provenientes de distintas ramas del conocimiento para generar la convivencia respetuosa y el intercambio de ideas.


El papel del militar no debe ser desestimado, pero la sociedad civil posee voz y voto para convertirse en el motor del entendimiento


Quintero expresó que la democracia venezolana debe ser entendida como un concepto que va más allá del “puntofijismo” e invitó a los espectadores a recordar su objetivo principal, que trasciende para buscar entendimiento y consenso. También recordó que en nuestra historia republicana siempre ha imperado un espíritu político que ha permitido salir adelante en momentos de dificultad y polarización gracias a la construcción de espacios de entendimiento.

Al ser consultada sobre la cualidad cíclica de la historia, Quintero afirma que cada proceso político es único, inédito en la línea temporal. Explica que una negociación en medio de un conflicto armado tendrá unas características diferentes a la negociación en medio de ciertas condiciones que demandan entendimiento. Sin embargo resalta, de nuevo, que el elemento común es la disposición de entendimiento entre ambas partes.

Ahora bien, ¿qué ocurre cuando el papel de la Fuerza Armada es determinante en la resolución de un conflicto político? Sobre este punto Quintero explica que, si bien es cierto que los militares en las negociaciones han sido fundamentales, también es cierto que no son los únicos actores. El ajedrez del momento político está compuesto por los partidos y las organizaciones sociales, cuyos tejidos contienen una fuerza social determinante que está organizada de tal manera que uno, como ciudadano, no toma conciencia de ella. El papel del militar no debe ser desestimado, pero la sociedad civil posee voz y voto para convertirse en el motor del entendimiento.


En la reconstrucción de un país intervienen todos los actores: el cultor y el hacendado, el destruido y el destrozador


Quintero opina que es irrisorio execrar una palabra como “diálogo” de las posibilidades políticas. Reconoce que el rechazo hacia el término está justificado en una experiencia fallida y traumática que generó desconfianza. Pero para la historiadora, el diálogo debe ser el vehículo para intercambiar pareceres distintos. “Es absurdo hablar solo con la gente que piensa como uno”, afirma.

Al respecto, la actividad planteada para las jornadas de jueves y viernes buscaba crear en los asistentes la conciencia de que el momento venezolano demanda no solo la exigencia y la responsabilidad de los actores políticos, sino la disposición de los distintos actores de la sociedad civil para generar el intercambio de ideas necesario en toda resolución de conflictos.



Redacción: Catherine Medina Marys

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