Buques de Pdvsa: entre las sanciones y la mirada internacional

Prohibiciones de zarpe, incendios, violación de normas marítimas de navegación y de sanciones internacionales empañan las transacciones de Pdvsa administradas por el gobierno de Nicolás Maduro de los últimos seis meses

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El sábado sorprendió la presencia del Parnaso en la bahía de Amuay | Foto: Cortesía Marino Mercante

Caracas.- Las embarcaciones de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) con crudo están en la mira de las autoridades internacionales. Pese a las sanciones de Estados Unidos, aplicadas en enero de 2019, la estatal aún envía petróleo a Cuba y otros países con los que la administración de Nicolás Maduro mantiene buenas relaciones bilaterales. Durante el año pasado e inicios de 2020 destacan noticias relacionadas con los buques por diversos motivos. A continuación las más resaltantes de los últimos seis meses.

Regreso de El Parnaso

El Parnaso, uno de los buques de la flota de PDV Marina que tiene nombre del dios griego del conjunto de poetas, volvió a las aguas nacionales el sábado 8 de febrero pasado, después de casi tres años. La embarcación estaba retenida en un puerto de Portugal, país donde un tribunal lo puso en remate debido al impago de Pdvsa a un astillero en Lisboa.

El buque fue construido hace 27 años para navegar por el canal del Lago de Maracaibo, por eso se le identifica como un tanquero lakemax. Su regreso a Venezuela avivó el interés en los recientes acontecimientos que implican las embarcaciones petroleras.

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Según fuentes del sector mercante, en 2017 el Parnaso y el Río Arauca, administrados por la empresa alemana BSM, fueron llevados a Portugal para ejecutar reparaciones mayores. Pero como Pdvsa debía a un astillero una cantidad no informada, se realizó el secuestro judicial de las dos unidades en diferentes momentos. En ambos casos, la tripulación, de unas 160 personas, siguió a bordo.

Sanciones

El 29 de septiembre de 2019 se conoció que seis buques con tres millones de barriles de crudo y sus derivados permanecían en costas venezolanas: cinco en Falcón y uno en Anzoátegui. Para ese entonces se hablaba de que los tanques de almacenamiento de Pdvsa estaban llenos porque las sanciones internacionales impedían su transporte. Una de las vías de salida de la estatal venezolana fue enviar las embarcaciones a Cuba, lo cual se confirmó después.

Casi dos meses después, el 14 de noviembre, expertos en seguimiento de barcos denunciaron que las embarcaciones con crudo venezolano estarían desactivando sus localizadores para evadir las sanciones internacionales, según una nota publicada por la agencia AP.

Trascendió que en mayo de 2019, un astillero chino conectado a “Caribbean”, un sistema de rastreo obligatorio, tomó rumbo al oeste. Semanas más tarde, cuando se acercaba a aguas venezolanas, el VL Nichioh dejó de transmitir su ubicación, rumbo y velocidad violando la normativa marítima internacional.

Se desconoce qué ocurrió mientras el mercante estuvo ilocalizable. Cuando reapareció, nueve días después rumbo a Asia, el Nichioh navegaba más bajo, lo que para los expertos del área representa una táctica evasiva; perfeccionada por “barcos corruptos” que transportaban petróleo iraní violando restricciones estadounidenses, que supone un gran riesgo.

A finales de 2019, el gobierno de Donald Trump aplicó nuevas medidas sobre Pdvsa. El 3 de diciembre se conocieron sanciones a seis buques petroleros venezolanos que han llevado combustible a Cuba, pese a las restricciones previas aplicadas.

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“Cuba y el antiguo régimen de Maduro continúan tratando de eludir las sanciones cambiando los nombres de los buques y facilitando el movimiento de petróleo de Venezuela a Cuba”, dijo en su momento Justin Muzinich, subsecretario del Tesoro norteamericano.

Los buques sancionados por la administración estadounidense fueron Icaro, Luisa Cáceres de Arismendi, Manuela Sáenz, Paramaconi, Terepaima y Yare.

Según el Tesoro, el gobierno venezolano y Cuba facilitaron el transporte de petróleo de Pdvsa cambiando los nombres de estos buques. Trascendió que durante septiembre, la petrolera venezolana facturó a Cubametales, compañía estatal cubana de importación y exportación de crudo, por aproximadamente 1,3 millones de barriles de combustible entregados.

Caso pendiente

La Policía Federal brasileña informó el 1° de noviembre de 2019 que investiga a un buque de bandera griega, cargado con petróleo venezolano, como presunto responsable del vertido de crudo que afectó a cientos de playas del noreste del país.

“La embarcación, de bandera griega, atracó en Venezuela el 15 de julio, permaneció tres días y siguió rumbo a Singapur por el océano Atlántico para aportar en Sudáfrica. El vertido investigado habría ocurrido en ese trayecto”, se lee en una nota divulgada por la Policía Federal.

La información agrega que el derramamiento del crudo pudiera haber ocurrido a unos 700 kilómetros de la costa brasileña, entre los días 28 y 29 de julio y que ese buque de bandera griega era el único que navegaba por esa zona, lo cual fue establecido mediante estudios de geo-inteligencia y cálculos oceanográficos regresivos.
Incidente en Panamá

La Autoridad Marítima de Panamá (AMP) confirmó el miércoles 7 de agosto la prohibición de zarpe de una embarcación de bandera venezolana porque la nave incumplió normas internacionales de seguridad.

Se trata de la nave de pesca de nombre Aleta Azul, número OMI 8030245, de nacionalidad venezolana, que “fue objeto de una detención (impedimento de zarpe) producto de una inspección realizada por el esquema del Estado Rector de Puerto, atendiendo al cumplimiento bajo el Memorándum de Entendimiento de Viña del Mar”.

La Autoridad Marítima de Panamá indicó en un comunicado que la “prohibición de zarpe no está relacionada a ningún otro procedimiento que no sea el Cumplimiento de Normas Internacionales”.

Siniestro

Un incendio de grandes proporciones arrasó la sala de máquinas del buque tanque petrolero Proteo, propiedad de Pdvsa. El hecho ocurrió el lunes 19 de agosto en la bahía de Amuay, en Punto Fijo, estado Falcón, donde la embarcación lleva dos años fondeada.
Se trató de un barco de grandes dimensiones con capacidad para transportar 80.000 toneladas de crudo y cuya construcción data de 1993.

El siniestro en Amuay se conoció a través de informaciones suministradas por fuentes vinculadas al sector, quienes denunciaron graves problemas de mantenimiento y falta de personal especializado para su operatividad.

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