Acosta Arévalo: conozca más sobre el oficial muerto por torturas de la Dgcim

El capitán de corbeta nació en Coro. Sus vecinos lo recuerdan por su porte atlético. 10 días después de su asesinato, su cuerpo sigue en la morgue. El jefe del Ceofanb lo acusa de conspirar desde hace más de 10 años

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Foto: Archivo

Coro.- Hace 10 días ocurrió el asesinato por tortura del capitán de corbeta Rafael Acosta Arévalo. De acuerdo con información dada por el Ministerio Público, los responsables son dos efectivos militares adscritos a la Dirección de Contrainteligencia Militar, quienes, según la autopsia, destrozaron a golpe el cuerpo del oficial, un hombre que nació en Coro, capital del estado Falcón, de donde salió a los 17 años con el sueño de convertirse en un miembro de la Armada. Hoy, en esa ciudad, no se encuentran rastros de su familia.

Rafael Ramón Acosta Arévalo vio luz en el Hospital Alfredo Van Grieken, el 16 de junio de 1969. Actualmente, tenía fijada su residencia en la población de Cagua, estado Aragua. Su esposa e hijos, uno de 12 años y otro de cuatro años, se encontraban fuera del país para el momento de su muerte. “Mi esposo murió como un héroe”, insiste en cada entrevista Waleska Pérez de Acosta.

El oficial era el hermano mayor de los cuatro hijos de Rafael Adrián Acosta López. El padre era oriundo de la población de Capadare, municipio San Francisco, al oriente del estado Falcón; topógrafo de profesión y dueño de un Jeep que los llevaba a todas partes –según comentaron quienes le conocieron-. Mientras que su madre –de quien se desconoce el nombre-, era de una larga descendencia de los Arévalo en Coro, pero no se sabe dónde vive actualmente.

Preparado para las exigencias físicas

Sus antiguos vecinos, en la mariana ciudad, expresan que Rafael Acosta Arévalo fue jugador de fútbol y béisbol. Compartió cancha con quien fuera uno de los jugadores del balompié profesional falconiano, Filipo Tena. Formó parte del 11 del Unión Atlético Falcón, en el estadio Teto Colina, del sector San Bosco de Coro, lo que lo preparó para resistir las exigencias físicas de la vida militar.

Personas que lo conocieron, quienes pidieron la reserva de su identidad, comentan que el capitán de corbeta cursó sus estudios secundarios en el liceo Esteban Smith Monzón. Al graduarse de bachiller decidió irse a estudiar a la Escuela Naval de Venezuela, de donde egresó en la Promoción 1991 “CN Sebastián Boguier” y donde ocupó el puesto 49 de una lista de 90 graduados, con el título de licenciado en Ciencias Militares y Subteniente. Entonces fue compañero de promoción del actual comandante de la 4ta Brigada de Infantería Anfibia “Almirante Alejandro Petión”, con sede en Punto Fijo, William Bernardo Wessolossky Padilla.

Quienes lo recuerdan lo describen como un joven de porte atlético, siempre con su uniforme de punta en blanco, cordial, bien portado, siempre perfumado y “chapado a la antigua”, lo que atraía a las muchachas de los bloques vecinos al 26 de la urbanización La Velita, donde vivió hasta sus 21 años. Era finales de los 80 y principios de los 90, y en la capital de Falcón las jóvenes soñaban con casarse o con un militar o un grandeligas, era la época de brillo y fama en la gran carpa de su paisano Magglio Ordónez.

Como miembro de la Armada y debido a su capacidad atlética, lo admitieron en la Unidad de Operaciones Especiales (Uope), creada en 1985 y al que solo ingresan quienes logren superar un entrenamiento de manejo de armas, explosivos, buceo, paracaídismo, comunicaciones y primeros auxilios, entre otras actividades, y demuestran fortaleza piscológica. Solo 5 % de quienes toman el curso son admitidos en la versión Seal de la Fuerza Armada Venezolana.


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En marzo de 2018, 11 comandos de los Uope fueron capturados en la sede de la unidad en Turiamo, estado Aragua, acusados de “traición a la patria, instigación al motín y delitos contra el decoro militar”. Ellos continúan presos en la sede la Dgcim de Boleíta, donde precisamente trasladaron a Acosta Arévalo para torturarlo.

Oficial en situación de retiro

El capitán de corbeta pidió su baja en 2005, tres años después del intento de golpe de Estado de 2002, que desalojó a Hugo Chávez del poder por menos de 24 horas. Desde entonces, -según las fuentes consultadas- prestó servicios profesionales a una empresa de telecomunicaciones hasta 2013, cuando la entonces ministra del Deportes, la esgrimista olímpica Alejandra Benítez, lo designó director del Hipódromo de Valencia, cargo por el cual pasó sin escándalos o señalamientos.

De acuerdo con la información de Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (Ivss), hasta 2014 laboró en Inversiones Rodven SA. Un exgerente de recursos humanos de esa firma aseguró a El Pitazo que la compañía cerró en 2009, por lo que les parece muy extraño que Acosta Arévalo aparezca como personal de la empresa.

El Pitazo no pudo identificar a qué actividad profesional se dedicaba hasta el 21 de junio, cuando fue detenido en Guarenas, luego de que llamara a su esposa, Waleska Pérez, para decirle que iba a una reunión con unos amigos, donde arreglarían unos papeles. Esa fue la última conversación con su pareja, quien se quedó esperando la llamada del capitán de corbeta, contó Pérez a la periodista Idania Chirinos en una entrevista con Ntn24.

“Mi esposo siempre fue un hombre muy constitucional, como los militares de antes y por eso no estaba de acuerdo con la situación actual”, expone la esposa de Acosta Arévalo en la entrevista, en la cual asegura que su esposo cuestionaba la gestión de gobierno de Nicolás Maduro.

Según expresó en el discurso conmemorativo del 5 de Julio de 1811, el jefe del Comando Estratégico de la Fuerza Armada, almirante Remigio Ceballos, el oficial Acosta Arévalo “conspiró durante más de 10 años contra el Estado venezolano”.

El día 28 de junio, Acosta Arévalo fue presentado ante un tribunal militar. Llegó en silla de ruedas. Su abogado, Alonso Medina Roa, afirma que no se podía levantar. Estaba muy golpeado. Pedía ayuda. La jueza ordenó llevarlo a un hospital, donde falleció a la 1:00 am del 29 junio.

La autopsia reveló: “16 arcos costales fracturados, ocho de cada lado, las tres primeras y la última en buen estado, de ambos lados. Fractura de tabique nasal, excoriaciones en hombros, codos y rodillas, hematomas en el muslo en la cara interna y ambas extremidades. Lesiones (similares a latigazos) en espalda y muslos parte posterior, un pie fracturado, múltiples escoriaciones y signos de pequeñas quemaduras en ambos pies (se presume electrocución)”, informó el director de Actuación Procesal de la Fiscalía, quien se encuentra en el exilio, Zair Mundaray.

Al cierre de esta nota, nueve días después de su muerte, el cuerpo de Acosta Arévalo sigue en la morgue de Bello Monte, por lo que la familia que le queda en Venezuela no le ha podido dar sepultura.

Por: Lisbeth Barboza Ruiz

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