El pueblo costero se constituyó con familias de africanos esclavizados que lucharon por la independencia de Venezuela. En la década de los 90, 60% de las familias llegó a recibir ingresos del turismo. Este reportaje forma parte de la alianza de Ipys-Venezuela y El Pitazo, en el contexto del proyecto Radio Democracia

Con la mano derecha sostiene una cruz a punto de desplomarse y en la izquierda muestra un corazón. Su mirada es fija, carece de capa y la túnica azul está descolorida.

Los rasgos son del monumento a San Benito de Palermo en la vía principal de Bobures, pueblo costero del Sur del Lago, en el estado Zulia, cuya estampa luce en franco deterioro. La misma desatención se replica en espacios comunes, viviendas, vialidad y servicios públicos.

Con grietas en sus calles, casas y negocios con paredes grises y trazos de óxido, aunado a la inexistencia de fuentes de empleo, permanecen aún quienes habitan el pueblo donde suenan los chimbángueles heredados de africanos esclavizados.

Bobures, la capital del municipio Sucre con 5.264 habitantes según el censo poblacional de 2011 o cerca de 8.000 ciudadanos según autoridades locales, y es un territorio sumido en abandono y retroceso progresivo. El censo poblacional en esa geografía municipal era hace una década de 60.819 pobladores.

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Basta con ver cómo en la principal plaza Bolívar el busto del Libertador luce decapitado, así como el acueducto; se cayó el aviso de bienvenida al poblado, la plaza Las Madres está en ruinas, al igual que el Ateneo o el desmantelado Polideportivo, todos ubicados en la avenida Antonio José de Sucre que es el principal acceso a la hoy parroquia que en 1906 llegó a ser capital distrital.

De la Bobures turística en bonanza del pasado, hoy sólo quedan recuerdos, los mismos que atesora en su mente José Benito Barrios, de 71 años de edad, al comparar los ingresos obtenidos en la década de los años 90 con la Venezuela en hiperinflación y migración forzosa.

José cada tarde recuerda bajo los matorrales al frente a su casa para recordar junto a su mujer, Nelsa Margarita, cómo Bobures fue “desvalijada” los últimos 20 años.

“Nos han quitado todo, aquí hubo una gasolinera y el muelle por donde viajaban las piraguas para trasladar melaza, derivados de la caña de azúcar y cacao. Lo llevaban hasta Maracaibo. La mercancía llegaba a Bobures en los vagones de un ferrocarril que conectaba con el Central Azucarero Venezuela situado en El Batey; una de las máquinas era verde y le llamaban La Lora; fueron tiempos de mucha alegría”, interviene Nelsa, madre de tres hijos.

Aguerridos que ya no protestan

El pueblo debe su nombre a los indios Bobures que desaparecieron en el genocidio del encuentro de dos mundos. Los africanos arará, traídos hasta América desde cuatro regiones, fueron esclavizados por los europeos.

Según José Luis Galliani Cobarrubia, cronista del municipio Sucre, el pueblo de Bobures, creado entre 1619 y 1620, debió ser habitado por indígenas, pero debido a la resistencia de la etnia y los kirikies, la raza fue extinguida. “Al colono europeo no le quedó otra que poblar el lugar con africanos”, relata.

Luego comenzaron a integrarlos en las faenas de la agricultura y años más tarde, en la industrialización. En el campo las mujeres comenzaron a lanzar los primeros versos para protestar en contra de sus patrones. Así fue como nació la gaita de tambora. “Lo hacían con versos y pasaban la jornada cantando”, remarca Evelyn Canaán, fotógrafo e investigadora.

Años más tarde, debido a las rebeliones en la costa de Gibraltar en el Sur del Lago, se llamó a los esclavizados a participar en las luchas independentistas, entre ellas, la del Hato Juana de Ávila decisiva para la independencia de la provincia de Maracaibo, y un centenar de episodios donde hombre y mujeres de Bobures y pueblos cercanos, dieron su vida por la independencia nacional. Sin embargo hoy día en su suelo no se registran protestas.

Del próspero turismo a la desolación

Antes del derrocamiento del presidente Marcos Pérez Jiménez en 1958, un proyecto turístico de gran envergadura quedó sin concreción, explica José Luis Galliani, cronista local. “Las cabañas de Gibraltar comprendían la ejecución de una carretera por la orilla del Lago que conectaría diversos poblados, pero no se culminó”.

A pocos años de la llegada de Hugo Chávez Frías al poder, Bobures llegó a ser referencia en el occidente venezolano como destino turístico en el piedemonte andino y surlacustre. Su playa a orillas del Lago posibilita un atractivo para las familias.

Desde el año 2010 comenzó a notarse un decaimiento en el flujo de temporadistas, según manifiesta José Benito, quien a duras penas vende dos servicios gastronómicos durante un fin de semana.

Según lugareños, la parroquia contabilizó 15.000 turistas en temporada alta, tres veces más que la cifra poblacional del censo de 2011. “Debían estacionar carros y buses en el polideportivo y caminar o agarrar carrito otros dos kilómetros más para bañarse, pero hoy sólo llegan cinco carros y unos tres buses”, expresa Nelsa, esposa de José Benito. Las actividades turísticas y derivadas beneficiaron a 60% de las familias de Bobures.

Sin transporte y deplorable accionar deportivo


Hasta el año 2018 existieron 20 carritos por puesto de la ruta Caja Seca-Bobures, pero hoy día dejaron de hacer el recorrido de 16 kilómetros por no ser restable.

A Bobures llegan ocho busetas de cuatro asociaciones de transporte. El polideportivo de la Avenida Antonio José de Sucre está desmantelado y en el lugar las vacas pastan. El municipio Sucre ha destacado por sus potenciales atletas en voleibol, atletismo y béisbol, pero no cuenta con instalaciones óptimas para el desarrollo de las disciplinas.

En lo que respecta a la pesca, Jorge Luis Alpuria Gutiérrez, pescador, menciona que sólo quedan 13 pescadores artesanales y que la mayoría se ha dedicado sólo a la extracción del cangrejo azul, de cuyo crustáceo extraen cuatro carnes que luego son cocinadas y llevadas a Maracaibo, para luego, exportarlas a los Estados Unidos. La actividad económica de extracción y descarne del cangrejo no es pechada en los impuestos municipales.

Créditos del podcast:
Producción: Edwin Urdaneta | El Pitazo para Ipys-Venezuela
Narración: Valentina González | Edición de audio: Luis Magallanes | Coordinación: César Batiz

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