Vecinos de Petare: “Entre morir de hambre, morir sin remedios o morir luchando, preferimos lo último”

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Caracas.- Sola. Vestida de blanco, ataviada con un rosario colgado del cuello y una olla en la mano comenzó a bajar desde la zona 6 de José Félix Ribas. A su paso despertaba a los transeúntes de su letargo con el sonido de la cacerola y el grito de “Libertad”. Maigualida Medina fue una de los que decidieron salir a protestar este 23 de enero en Petare, uno de los barrios más grandes de Latinoamérica, donde las tendencias políticas contrastan.

Durante su recorrido, esta mujer respondió con la misma sonrisa tanto a quienes la apoyaban en su reclamo contra el Gobierno de Nicolás Maduro como  a quienes le proferían algún insulto por su osadía de atravesar el barrio caceroleando y gritando. Pero apenas llegó a la plaza del metro de Palo Verde, los gritos de apoyo no se hicieron esperar. El bullicio normal del barrio fue roto por la consigna: “No quiero caja, no quiero Clap. Yo lo que quiero es que se vaya Nicolás”.

Desde Guaicoco, el barrio Bolívar, La Bombilla, La Dolorita y barrio Unión los manifestantes se concentraban y caminaban bajo el elevado de Petare para encontrarse con otros manifestantes que caminaban desde Maca, El Llanito, San Blas, Fechas Patrias y La Agricultura.

“Nos pusimos de acuerdo por redes, por teléfono. Tocamos puertas, ventanas, llamamos a los vecinos a que se sumaran a la caminata porque este 23 de enero empieza el cambio”, explicó Katiuska Camargo, vecina de Carpintero, mientras frente a ella transitaban los únicos cinco manifestantes del oficialismo que dice haber visto en todo su recorrido hasta el punto de concentración opositor en El Líder.

Quienes caminaban por las calles eran apoyados desde la distancia por los comerciantes formales e informales ubicados en las cercanías. “Lo que hay es fuego en el 23 señores, y no solo en el 23, sino en toda Caracas… Estamos cansados de cajas y de lambucear, queremos vivir”, gritaba un señor que alquilaba teléfonos en la redoma de Petare mientras pasaban los manifestantes, casi todos vestidos de blanco y con banderas y gorras tricolor.

¿Que si tienen miedo?, pues todos los petareños respondían que sí, pero que “da más miedo morirse de hambre”. “Es conmovedor ver a este coñazal de gente bajando los cerros en caminatas de hasta una hora para salir a marchar. Ya no importa llevar golpes, porque lo que queremos es libertad”, dijo Diana Sánchez, una vecina de Maca de cuya familia, de 12 personas, solo quedan dos en Venezuela.

“Aquí no hay miedo y los barrios somos los más arrechos. Los barrios estamos en la calle porque entre morir de hambre, morir porque no hay remedios y morir luchando, preferimos lo último”, gritó el señor Héctor Zambrano, antes de unirse a la multitud que los esperaba en La California, para encontrarse con los líderes de la Asamblea Nacional.

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