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miércoles, 23 septiembre, 2020

Usuarios del transporte público: “Es un caldero donde se cocina el COVID-19”

Usuarios del transporte público en los municipios Iribarren, Palavecino y Torres afirman que son pocas las unidades que trabajan debido a la escasez de combustible. “Es un caldero donde se cocina el COVID-19”, declaró uno de los ciudadanos”

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Las medidas anunciadas al comienzo de la cuarentena para favorecer a los conductores de transporte público con gasolina subsidiada y a tiempo, se quedaron en promesas. Los transportistas han declarado a El Pitazo que sin combustible se quedan sin el sustento diario para sus familias, mientras que los usuarios se quejan porque deben esperar en las paradas hasta por dos horas para poder movilizarse.

“Es un caldero donde se cocina el COVID-19, es casi imposible abordar el transporte público, porque siempre va full, sin ningún distanciamiento”, expresó JR Torres, larense que prefiere caminar antes que subir a una unidad abarrotada de pasajeros.

En el centro de Barquisimeto, los usuarios dijeron a El Pitazo que no hay distanciamiento ni en las paradas ni en las colas para entrar a algunos establecimientos.

En la semana de flexibilización es impresionante las colas en las paradas cercanas a la catedral de Barquisimeto. Nada de distancia entre las personas y algunos sin mascarilla. Estuve en el centro de la ciudad y vi muchísima gente en las paradas y pocos transporte público disponible”, declaró María Gabriela Serra.

El tapaboca -dice Sayda Parra- lo usan en el cuello o con la nariz afuera, mientras que el distanciamiento dentro de las unidades de transporte público tampoco se cumple.

“Esto es un martirio”, agrega la señora Parra, quien reside en el municipio Palavecino.

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En Carora, capital del municipio Torres, la realidad es la misma.

“Vengan a ver cómo montan a quinientas mil personas y los ponen pegaditos, sin importar el virus, es impresionante”, expresó con una hipérbole un habitante de esta ciudad, quien envió fotografías a El Pitazo, a través de WhatsApp, en las que se observa cómo van las personas dentro de las unidades.

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Caminar es más seguro

Otras personas evitan subir al transporte público porque se sienten más seguros al caminar, o simplemente porque sus horarios laborales les impide esperar por horas en las paradas.

“Yo prefiero andar a pie. Cuando salgo a comprar las medicinas de mi mamá camino quince cuadras de ida y quince de regreso, todo dependerá de dónde las consiga. Una vecina que es enfermera y trabaja en el Hospital Central camina treinta y cinco cuadras solo de ida”, cuenta Carla Ferraíz, también de Barquisimeto.

Mencionó que el transporte para el personal de salud, habilitado a través de la Gobernación de Lara, no cumple con las rutas establecidas y por eso, su vecina enfermera debe caminar a diario.

“Es preferible caminar para rendir el tiempo”, agregó Javier Armeya, mientras que Omaira Tamayo dice que hace sus diligencias en los sitios más cercanos a su casa para no tomar el transporte público.

Al norte de Barquisimeto

Migdalia Carmona, habitante de Yucatán, al norte de Barquisimeto, comenta que debe caminar por una hora hasta Tamaca para comprar comida.

“También hay muchas personas en bicicletas, pero hay que tener cuidado, la semana pasada, por la vía a El Trompillo, le dieron un tiro en la barriga a un muchacho por resistirse a que le robaran, a plena luz del día”, dijo Carmona.

Habitantes de Pavia mencionaron que la única parada que existe se mantiene con al menos 100 personas o más a diario, por esta razón, en algunos sectores regresaron los “RutaChivos” o camionetas piratas para trasladar pasajeros.

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Desaparecen rutas internas

Habitantes de Chirgua-El Cercado-Lomas Verdes, lo que se conoce como el Macrosector El Cercado, al noroeste de Barquisimeto, denuncian que las unidades redujeron la ruta original y, aunque cobran Bs. 20.000 el pasaje, el recorrido es menor a los 10 kilómetros, además, deben caminar entre dos a cinco kilómetros para llegar a las paradas.

El efectivo es casi imposible de conseguir y el pasaje -según indican los usuarios- es cobrado de forma arbitraria, dependiendo de los horarios y las rutas que tomen.

Tanto en Barquisimeto, como en el municipio Palavecino, los ciudadanos informan que las rutas internas desaparecieron, por lo que deben caminar mucho más para llegar hasta donde hacen sus paradas las unidades de transporte público.

“Tras arribar al destino que ellos mismos fijan, las unidades prosiguen a cobrar por segunda vez a los usuarios que deben seguir el destino más largo. Todo esto con una actitud de acoso a los pasajeros”, dijo Ghada Richani.

Durante la semana de flexibilización que culmina este domingo 16 de agosto, la disminución de unidades de transporte público fue más evidente, debido a la escasez de combustible. Los larenses llevan hasta 12 días completos en los alrededores de las estaciones de servicio esperando surtir.

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