Psicóloga: educación online generó un impacto negativo en alumnos y maestros

Durante un fotochat con El Pitazo, la psicóloga Karina Monsalve señaló que tanto maestros como alumnos destacan la facilidad en el acceso a la información, pero que la experiencia no ha sido demasiado positiva

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Caracas.- La psicóloga Karina Monsalve participó este 24 de junio, junto a 130 lectores de El Pitazo, en el forochat sobre el impacto psicoemocional que produce la educación online sobre estudiantes y maestros. En su mensaje introductorio explicó que la apreciación general de ambos grupos respecto a las clases a distancia es mayoritariamente negativa.

Sin embargo, Monsalve señaló que esto no se debe necesariamente al cambio de modalidad, sino a que el proceso de adaptación de las clases presenciales a las online no se cumplió, ya que el cambio fue abrupto debido a la pandemia.

Esto ocasionó que tanto alumnos como educadores no se prepararan psicoemocionalmente para completar el año escolar de esta forma y tampoco tuvieron tiempo de aprender las habilidades tecnológicas necesarias para ello. Pero incluso así, muchos señalan que la educación online también ha tenido cierto impacto positivo.

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Jóvenes e instructores concuerdan en que las fallas en el servicio de Internet, así como las limitaciones tecnológicas que genera la crisis del país, son los factores negativos más relevantes. Según Monsalve, esto complica la tarea de educar a distancia y, en ocasiones, aumenta la brecha educacional entre alumnos. Es una consecuencia preocupante, según su percepción, y además genera fuertes respuestas psicoemocionales negativas, como frustración, tristeza, rabia e incluso depresión.

La óptica del estudiante

Monsalve comentó que entre los aspectos positivos apreciados por los jóvenes destaca que “muchos se sienten más cómodos al poder despertar más tarde, apenas minutos antes de la clase, y no con tanta antelación como cuando tenían que ir a las aulas”.

Además, la psicóloga indicó que la comodidad de estar en casa también fue una ventaja muy señalada, así como el espacio entre clases que permite realizar otras actividades no académicas. También subrayó que los alumnos ven con buena cara el hecho de poder ayudarse en los exámenes con material auxiliar obtenido de Internet, así como la flexibilidad que muchos maestros han adoptado.

Por contrapartida, Monsalve puntualizó que los alumnos se sienten preocupados porque muchos profesores no saben captar su atención y porque los espacios para la reflexión son limitados, debido a que se prioriza el contenido de la clase por el factor tiempo. También asegura que muchos jóvenes extrañan la interacción social en físico con sus compañeros.

La invitada explicó que el impacto psicoemocional de cada una de estas cosas depende de la personalidad del alumno, pero que igualmente muchos están experimentando altos niveles de estrés, debido a otros factores de las clases a distancia, como una gran cantidad de asignaciones diarias, poco tiempo para entregar o presentar evaluaciones, así como sentimientos de aburrimiento y desmotivación.

Los maestros no están exentos del impacto emocional

Por su parte, los educadores también estarían pasando por una situación similar, según lo expuesto por Monsalve. “La mayoría ve la balanza de las clases a distancia orientada más hacia el lado negativo, pero a su caso también se suman otras situaciones de la cuarentena prolongada que terminan agravando la carga emocional que sufren”.

Según la psicóloga, los maestros tienen como preocupaciones adicionales el miedo al contagio de COVID-19, la sobreinformación generada por los medios sobre la pandemia, alteraciones del sueño y ansiedad fruto de la cuarentena y la crisis país, y una gran presión psicoemocional por adquirir inmediatamente las destrezas digitales necesarias para poder educar mejor a sus alumnos a través de la modalidad a distancia.

“Además, los maestros coinciden en que una de las grandes desventajas de la educación online es que no se tiene contacto físico presencial con los estudiantes, por lo que la interacción se vuelve más difícil y distante. Aparte, las clases a través del ordenador no permiten corregir hábitos y posturas de trabajo, así como tener conocimiento de si el alumno está concentrado, motivado o aburrido, y ofrecer una atención personalizada a cada niño”.

Pero según la experta, no todo es negativo. “Los profesores señalan que las clases a distancia les han abierto el acceso a nuevas tecnologías pedagógicas que impulsan el desarrollo del alumno, muchas de las cuales no están disponibles en el aula. Además, el Internet facilita la difusión de información y contenidos actualizados, así como enseñar a los estudiantes que la tecnología es clave para la investigación”.

Finalmente, Monsalve asegura que algunos profesores concordaron con la idea de que las clases a distancia generan disciplina y responsabilidad, ya que nadie obliga a los estudiantes a asistir como en el colegio, pero ellos igual dicen presente.

La planificación es la clave

Tras finalizar su exposición, algunos lectores solicitaron a la ponente consejos para reducir los niveles de estrés y la carga psicoemocional negativa que ha generado este cambio en alumnos y maestros. Monsalve aseguró que adaptar el espacio de trabajo es conveniente para mayor comodidad y para que el cerebro asuma con mayor facilidad el rol de estudiante y maestro.

De la misma manera, recomendó realizar ejercicios de respiración previo al inicio de las clases o cuando la ansiedad aumente, como al momento de participar o ser evaluado. No obstante, para Monsalve la palabra clave es “planificar”, ya que estructurando horarios de trabajo y descanso, teniendo todo el material a la mano y demás es que se puede avanzar correctamente en reducir los niveles de estrés.

El rol de los padres

Varios participantes preguntaron sobre el rol de los padres en la educación a distancia y cómo estos se veían impactados psicoemocionalmente.

Monsalve comentó: “Sin duda alguna, los padres han tenido un impacto, especialmente porque les toca cubrir tres roles: el de padres, el de maestros y aparte trabajar desde casa. Ellos no están exentos a todos los factores de riesgo de este momento, así como todos los factores estresantes que esta situación ha generado”. Para la ponente, los representantes deben enfrentar esta realidad con tanta responsabilidad y tranquilidad como sea posible y buscar ayuda en caso de requerirla para evitar que el estrés cree situaciones negativas en casa.

Desde Maturín, Grace Delgado amplió la pregunta apuntando hacia la dependencia que podría generar la ayuda constante de los padres a los jóvenes en sus tareas y exámenes. Monsalve contestó que definitivamente se creará esa relación de dependencia, pero que en este momento es algo más positivo que negativo, porque permite reducir los niveles de estrés en el niño, y ya cuando se retomen clases presenciales los alumnos se adaptarán a no tener esa muleta en clase.

Los más pequeños

Elizabeth Graterol, desde Carabobo, consultó respecto a los niños más jóvenes, en edad preescolar, y su comportamiento respecto a ciertas condiciones como tener que vestir el uniforme para poder trabajar en sus tareas. A esto Monsalve contestó que no existe problema alguno con que suceda, ya que deja ver que es un niño que necesita estructura de trabajo y demuestra respeto y disciplina hacia lo que está haciendo.

Andrea Pires, de Caracas, preguntó sobre algunas dinámicas a seguir en niños de cuatro años que ya están agotados y aburridos de hacer las tareas que las profesoras les asignan. “En un niño de esa edad lo más importante es el juego como una idea simbólica de hacerle llegar todo e interiorizar los conocimientos. Hay que revisar cómo están fluyendo las energías en casa y mostrarle al niño las cosas como un juego, como algo placentero y de distracción”, contestó la psicóloga.

La ponente se despidió del forochat haciendo un llamado la reflexión de los educadores, ya que considera que si bien las clases a distancia nunca tendrán la misma humanidad y emocionalidad que las clases presenciales, es un aliado que hay que abrazar como método complementario para la enseñanza en los tiempos actuales.

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