Líder social Jairo Pérez: “El prójimo es el motor de mi trabajo comunitario”

Con más de 30 años de labor social en la parroquia La Vega, Jairo Pérez no se cansa de ayudar a sus vecinos. Cree que este espíritu altruista lo aprendió de su madre. Sueña ver otra vez a su parroquia próspera, libre del hambre y del miedo de ser atracado en cualquier esquina

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Jairo Pérez y otra vecina comerciante preparan todos los fines de semana comida para los que tienen mayor necesidad en el sector La Isla | Foto: Jairo Pérez.

Jairo Pérez es un líder social que se puede dar el lujo de transitar por todos los sectores de la parroquia La Vega. Lo conocen, lo saludan, le agradecen por donde pasa. Con 51 años de vida y más de 35 años de lucha social en esta comunidad se siente orgulloso de su labor. No le pesa. Ha aprendido a delegar, a rodearse de voluntarios jóvenes para cumplir con las distintas actividades que organiza con las diferentes organizaciones no gubernamentales.

Jairo se siente orgulloso de su familia, de sus seis hijos -de los cuales dos se encuentran en el extranjero- y cinco nietos. Es un comerciante nato, próspero, activo. Actualmente, para poder cumplir con su labor social, es su familia la que le atiende su negocio. «Gracias a mi familia, que atiende mi negocio, puedo ayudar a otros».

Recorrer Los Mangos de La Vega con Jairo implica ser testigo de un sinfín de saludos para este líder. Preguntas, acuerdos, planes que recrear para alguna actividad es lo que oye el acompañante de Jairo en menos de tres cuadras. Con trato jovial, sincero, amigo, ofrece propuestas para mejorar alguna situación irregular que ve en su comunidad.

«Aprendí a delegar y a apoyarme en los jóvenes»

Jairo explica que no cuenta con estudios universitarios porque le tocó atender las necesidades de su madre y su núcleo familiar. «Soy autodidacta, aprendo viendo, leyendo, observado los esquemas de convivencia que más funcionan en el barrio», declaró. Confiesa que cuando organizaba actividades hace más de 20 años, le costaba confiarle a otros algo que consideraba importante. «Gracias a mi olfato, a mi gerencia social innata, aprendí a delegar, a confiar», afirma.

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Este habitante de La Vega insiste en que hay una generación joven que está lista para trabajar por sus comunidades. «Toca darle la oportunidad, por eso me rodeo de voluntarios jóvenes. Siempre apuesto a ellos por su sinceridad y originalidad», destaca. Para Jairo es importante enseñarles a los muchachos todo lo que pueden hacer para mejorar la convivencia con sus familiares y vecinos. «Creo que el potencial de nuestros chamos no lo estamos utilizando en su totalidad. Hay que apoyarlos porque a ellos les va tocar llevar el país en unas décadas», apunta desde su visión de la historia próxima.

«El secreto es trabajar con las organizaciones»

Nuestro consultado considera que debido a la situación económica y social que vive el país es inviable que las comunidades busquen solas respuestas a muchas de sus necesidades. Como líder social comprendió que las organizaciones no gubernamentales (ONG) son las apropiadas para ayudar a los que cuentan con muy poco para vivir en La Vega.

El líder lanza su criterio sobre el comportamiento gubernamental: «Es una lástima que este Gobierno ataque a las ONG que están prestando su ayuda a las comunidades más necesitadas. Es lamentable que las descalifique por su labor y que le inventen irregularidades».

Jairo recalcó que gracias a los distintos programas de formación y ayuda de Caritas Venezuela han podido atender a las comunidades de la parte alta de La Vega. «Todos los sectores de la parte alta están necesitados. Presentan desnutrición severa, falta de agua, de los servicios públicos básicos y hay casos de situación de calle».

El entrevistado mencionó algunos de los sectores más necesitados, ubicados en la mencionada zona alta de La Vega: La Padrera, Los Encantos, Los aguacaticos, Unidos, La J, Ezequiel Zamora y La Culebrilla. Explicó que con Caritas Venezuela también presta su ayuda en Valle, Coche y San Martín.

Recorridos, talleres y actividades

Jairo explicó que cada semana realiza talleres y un recorrido por las comunidades de La Vega con más necesidad. Indicó que lo que más le solicitan son medicinas. Los casos de desnutrición severa en adultos mayores y niños es lo que más se está observando. «Pareciera que a los vecinos les da pena decir que tienen a sus abuelos e hijos muy flacos», señala.

Para Jairo Pérez actualmente hay dos tipos de vecinos en La Vega: uno que es luchador, trabajador, que reconoce la realidad; y otro totalmente apático, que depende en su totalidad de la bolsa de comida del Clap, situación que lo deja ausente y sin opinión sobre las necesidades que vive en su comunidad.

«Es complejo el ánimo del vecino de La Vega. Ni siquiera pueden denunciar cuando no les llega la bolsa porque temen que se la quiten definitivamente», acota Pérez.

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Este líder social ha organizado actividades para niños cada semana. Destaca la emisión de una película infantil en un local, en donde a los niños se les recrea cómo es la entrada a un cine formal. «Les ofrecemos cotufas, caramelos… Esto se compra muchas veces con la colaboración de todos en la comunidad. Los niños quedan fascinados. Mis hijos me ayudan en estas actividades infantiles», refiere Jairo.

Pérez está claro en que la educación es esencial para la formación del ciudadano próspero, por lo que en esta pandemia ayuda con dos computadoras a los niños a hacer sus tareas. «Ellos traen sus pendrives para copiar lo investigado y para imprimir. Los que no pueden, copian en su cuaderno la investigación que les piden», subraya.

En La Isla hay un comedor para los adultos mayores necesitados

Como los adultos mayores son los que están presentando más casos de desnutrición severa, Jairo y otra vecina comerciante preparan todos los fines de semana comida para los que tienen mayor necesidad en el sector La Isla. «Improvisamos un tablón de cemento y allí los adultos mayores disfrutan de sopas y desayunos. Este dinero sale de la comunidad, de lo que aportamos los comerciantes involucrados. En parte también de mis recursos propios», precisa.

Para este líder social, la crisis de los servicios públicos está afectando más a las personas de la tercera edad. «En los bloques de La Vega que no tienen ascensor nos ha tocado crear manivelas primitivas para ayudarles a subir los tobos de agua a los vecinos adultos que están solos y con problemas de columna».

  • ¿Cuál es el requisito esencial que debe tener un líder social?
  • Sin duda, querer a su prójimo. Mi amor al prójimo es el motor de mi liderazgo social. Incluso, me hace recuperarme rápido cuando me enfermo. También creo que me motiva el hecho de darles a mis nietos un poco de esa Venezuela próspera que disfruté
  • ¿Cómo era esa comunidad próspera de La Vega?
  • Había empleos. Teníamos un cine en donde está hoy el centro comercial colonial. Allí estaba el cine La Vega. Los hijos de los vecinos trabajadores estudiaban hasta en las universidades. A pesar de ser un conjunto de barrios, los servicios públicos básicos funcionaban. Los vecinos se respetaban. Se respetaba también a las autoridades. En las mesas de las familias había comida. Y a los residentes que la estaban pasando mal, los ayudaban sus vecinos.
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