En la calle no hay vuelto para los nuevos billetes

“Billetes fantasmas” son denominadas las nuevas piezas del cono monetario venezolano que fueron lanzadas al mercado el 12 de junio. Vendedores informales, choferes y comerciantes que trabajan solo con efectivo admiten tener pocas oportunidades de negociar con ellos, pues no tienen cómo dar cambio

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Muy pocos son los ciudadanos que admiten haber tenido el billete en sus manos. Foto Génesis Carrero Soto

Caracas.- 60 billetes de 500 bolívares soberanos necesita el dueño del tráiler de perros calientes “El Buen Pastor”, ubicado en Plaza Venezuela, para dar vuelto a cualquier persona que pretenda comprarle con la nueva pieza más alta del cono monetario su preparación más sencilla, que tiene un costo de 10.000 bolívares.

Claro que no los tiene. El vendedor, al igual que la mayoría de los venezolanos, tiene un escaso acceso al efectivo. A la disminución de sus ventas se suma que las pocas que hace son vía punto de venta, por eso las tres veces que han llegado clientes con el nuevo billete de 50.000 bolívares, Rogelio se ha negado a venderles el producto.

Hasta hace muy poco, el billete de más alta denominación equivalía a 500 bolívares soberanos,  pero el 12 de junio el Banco Central de Venezuela anunció tres nuevas piezas que se incorporaron al cono monetario y equivalen a Bs. 10.000, Bs. 20.000 y Bs. 50.000. Sin embargo, han sido muy pocos los ciudadanos que admiten haber tenido estos nuevos papeles en sus manos y en torno a ellos, incluso, circulan rumores como que solo son entregados en la sede del Banco de Venezuela o que únicamente los retiran personas de la tercera edad que cobran de primeros en los bancos del Estado.

De dónde voy a tener ese billete nuevo si no hay para dar vuelto. Aquí hasta hemos pensado en cerrar porque ni que me compren una hamburguesa de 30.000 bolívares tendría, porque no hay efectivo y así no se puede trabajar”, señala Rogelio.

Hasta los transportistas admiten tener dificultades para transar con los nuevos billetes. Antonio Rivero tiene 12 años como chofer de una línea en Los Teques y asegura que a diario recibe uno o dos billetes y, aunque logra canjearlos, se queda sin efectivo, pues el costo del pasaje es de 1.200 bolívares.

Aseguran que es muy difícil contar con las piezas suficientes para dar vuelto a quienes pagan con ellos. Foto Génesis Carrero Soto

A su juicio, lo más difícil es la negativa de la mayoría de las personas a recibir el cambio en billetes de Bs. 50 o Bs. 20. Asegura que muchos esperan que el vuelto sea dado en billetes de Bs. 500 y ni siquiera los colectores que trabajan solo con efectivo manejan esas cantidades.

Es imposible dar un vuelto solo en billetes de Bs. 500. Lo bueno es que muy poca gente tiene acceso a ese billete,  porque si no tendríamos que darle la cola a todo el mundo”, dijo.

Rivero agregó un problema a la lista: la calidad de los billetes. El conductor expresó que se trata de “un papel muy delgado” y que les toca admitirlo “de buena fe”, pues no hay manera de verificar si es falso.

“Uno le da la cola a la gente para que viaje porque aquí la estamos pasando mal y muchos no tienen ni para pagar un pasaje de 1.200 bolívares. Imagínese usted que eso es de lo más barato, porque para comprar una Harina Pan se necesita uno de esos billeticos nuevos de Bs. 20.000”, expuso el chofer.

Hay otras personas que se autoproclaman “más vivas” y aseguran que los tres billetes nuevos, aunque “parecen una fotocopia”, tienen un sello que demuestra su fidelidad. Así lo explicó Maira Suárez, quien vende pastelitos en el bulevar de Sabana Grande y admite que “aunque se ven muy poco”, lo recibe y casi siempre puede dar vuelto.

Ella y otras dos compañeras que hacen ventas ambulantes describen el dinero como “un billete de monopolio”. Aseguran que esa falta de efectivo es la que ha afectado sus ventas.

“La mayoría compra con punto de venta y en 20 años que tengo trabajando aquí no habíamos vivido una situación como esta, en la que hasta perdemos mercancía”, contó mientras señalaba los más de 15 pastelitos que aún esperaban en la vidriera, pasadas las 3:00 pm.


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Aunque aseguran que quienes más traen los billetes a sus manos son abuelos, algunos adultos mayores niegan haber visto alguna vez los “billetes fantasmas”, como los denominó Alfredo Cruz, quien cobra su pensión en una sede del Banco de Venezuela y refiere que el pago le ha sido entregado en billetes de Bs. 50 y Bs. 100.

“Yo nunca he visto esos benditos billetes, en el banco me pagan con puros de 50 bolívares y me toca depositarlos de nuevo y salir a comprar con el punto, porque en ninguna parte me aceptan esa plata de esa denominación”, dijo el señor.

Otros comerciantes, en cambio, admiten verse beneficiados con esta inclusión en el cono monetario. Es el caso del señor Yorguis Díaz, que vende hortalizas, verduras y frutas en la avenida Andrés Bello y usa los billetes de más alta denominación que recibe para comprar su mercancía y dar descuentos por pagar en efectivo.

“Aquí si pagas con efectivo te dan descuento, te cobran menos y entonces es más fácil y me permite vender a mí a unos precios más accesibles”, contó el señor. Admite que  aunque sus ventas han bajado, aún le es posible conseguir el efectivo necesario para renovar sus productos.

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