24.4 C
Caracas
viernes, 7 mayo, 2021

En el oeste de Caracas no tienen miedo de ir a marchar este #12Feb

-

Caracas.- La Asamblea Nacional convocó a la sociedad civil a participar en una movilización en todo el país este martes 12 de febrero, en el marco del Día de la Juventud, para exigir el ingreso de la ayuda humanitaria que reposa en galpones dispuestos por el gobierno colombiano en la ciudad de Cúcuta. En la capital, habitantes de los sectores populares aseguran que, pese a las amenazas de grupos afines a Nicolás Maduro, se perdió el miedo y este 12 de febrero es una oportunidad para la democracia.

Carmen Guerra, de la parroquia Santa Rosalía, va a salir a marchar desde el centro de Caracas, porque, según afirma, siente que la libertad está cerca: “Así como cuando mis hijos estaban pequeños”. Ahora, ni ella ni sus hijos pueden garantizarle a sus nietos las comodidades que ellos disfrutaron hace más de tres décadas. No tiene miedo, aun así, espera que los organismos de seguridad del Estado respalden a los ciudadanos. “Nosotros no tenemos armas, nuestras únicas armas son las ganas de luchar por este país”. A Nicolás Maduro le pide que no ataque más al pueblo.

En Lídice, Aura Sarmiento se organiza con sus vecinos para movilizarse en grupos. Lo que más le impresiona es hay mucha gente que nunca ha asistido a ninguna de las convocatorias de la oposición venezolana y participará este martes. Sobre los motivos para manifestar, cuenta: “Ya es hora de cambiar, no tenemos miedo. La emergencia humanitaria nos ahoga a todos”. Además, refiere que muchos afectos al chavismo se sienten decepcionados. En su zona, los encargados de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap) han amenazado con quitarles la caja con alimentos subsidiados por el gobierno a quienes respalden al presidente (E) Juan Guaidó.  “Pero a muchos no les importa ni que los boten, ni que les quiten las cajas, ni los bonos. La gente está cansada”, expresó.

Julián Boada es otro ciudadano que se organiza con sus vecinos, en la parroquia La Pastora. Cuenta que la gente está motivada. El plan es salir del sector con 50 personas más hacia la avenida Vollmer, uno de los seis puntos planteados por el Parlamento. Precisó que el miedo se perdió luego de las movilizaciones del 23 de enero y 2 de febrero. “En las últimas marchas nos fue bien, por eso seguimos motivados”. Durante las últimas semanas, los vecinos han visto recurrentemente a funcionarios de la Fuerza de Acciones Especiales (Faes) de la Policía Nacional Bolivariana rondando la zona; a pesar de eso, ya no sienten miedo.

En la parroquia Sucre, los habitantes de Casalta se organizan para asistir a la concentración. Rafael Carta, líder comunitario, asegura que muchos ven este 12 de febrero como “el último autobús de la democracia”. Dijo que la gente está decidida, incluso,  quienes otrora fueron chavistas. “Estamos decididos. La gente en Catia está muy animada, se está activando”. Refiere que a veces la presencia de grupos de civiles armados progobierno los incomoda, pero ya no tienen miedo.

Para Luisa Ramírez, docente y habitante de la parroquia La Vega, el país no está nada bien, por eso sale a marchar siempre que puede, a pesar de que cada cierto tiempo sufre amenazas en su lugar de trabajo: «Ya esas amenazas ni las escucho. El punto aquí es que marchar es la expresión más eficaz, más activa que le dice a todo el mundo que en el país no estamos bien. Ahorita urge que entre la ayuda humanitaria”.  Admite que está dispuesta a sacrificarse: “Tocará quedarme a lo mejor sin trabajo, pero por mi país, por el que me dio la oportunidad de ser docente y madre, no voy a dejar de luchar”.

- Advertisement -

Ana de Merchán, habitante de la parroquia El Paraíso, coincidió con la docente. Manifestó que expresarse no puede ser limitado por una caja del Clap, por perder el empleo cuando lo que está en juego es la salud de millones de venezolanos, de niños desnutridos. “Yo voy a marchar con mi esposo y mi hijo de 20 años, porque creemos que el mundo, el país, las personas que todavía apoyan a este gobierno deben entender que los que nos movilizamos lo hacemos para exigir mejoras, para que Maduro se vaya y nos permitan nombrar un nuevo Consejo Nacional Electoral y así poder hacer elecciones libres».

Ramiro García, de la parroquia Caricuao, cree que “hoy más que nunca es el momento de salir a la calle, de expresarse, de decirle a todo el mundo lo que padecemos. Las medicinas y la comida tienen que entrar porque existen miles de venezolanos en condición vulnerable que necesitan esta ayuda humanitaria». No tiene miedo, para él, el gobierno de Nicolás Maduro ya está de salida y lo que le queda es amenazar e intimidar. «Siempre he creído que el que te va hacer algo no te advierte”.

A la hija de Amelia Beltrán, de la parroquia Antímano, la amenazaron con quitarle la bolsa del Clap, aunque estas intimidaciones no logran amilanarlas, más bien cree que todos los venezolanos, incluso quienes apoyaron a Hugo Chávez, están cansados. «Creo que los comuneros están también esperando que se vaya Maduro, porque ellos la están pasando mal, hay hambre en el barrio, no tenemos medicinas, no atención médica, la inseguridad, muchos vecinos sin empleos. Por eso es necesario marchar, decir lo que vivimos, lo que padecemos. Tengo fe de que llegue a Caracas la ayuda humanitaria», dijo.

Detrás de la noticia que acabas de leer hay otra historia. Fue posible gracias al esfuerzo de todo un equipo que, como tú, valora la independencia y está empeñado en visibilizar las injusticias y los abusos del poder. Para seguir haciéndolo necesitamos tu aporte. Súmate a nuestra causa de mostrar la realidad y mantenernos despiertos.Hazte Aliadodel periodismo que te cuenta la realidad y te mantiene despierto.
Tu indignación es necesaria
Hazte Aliado