El venezolano ya no recibe servicios públicos: sale a buscarlos

Para recuperar la industria de los servicios públicos en Venezuela hasta el punto en el que estaba hace dos décadas se requieren al menos cinco años de inversión en un escenario con todas las variables a favor

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| Foto Provea

Caracas.- La realidad actual de los servicios públicos en Venezuela es crítica, como lo demuestran las estadísticas del Observatorio Venezolano de los Servicios Públicos (Ovsp). En su último informe (febrero 2020), que cubre a las 10 ciudades más importantes del país hasta diciembre de 2019, el 58,8% de los venezolanos evaluaban la calidad del servicio eléctrico de regular a muy malo.

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Por su parte, el servicio de agua se llevaba una percepción de regular a muy mala para el 65,8% de los encuestados. Estos casos se repiten en otros servicios, como el gas doméstico, con un 46,5%; el internet para el hogar, con 53,9%; y el de aseo urbano, con un 35,5% de percepción negativa.

Por esta razón, el Café con El Pitazo en línea de este jueves 21 de mayo decidió abordar el problema de los servicios públicos venezolanos. Lo hizo, sin embargo, desde una óptica particular: su relación con la pobreza. Según el Índice Multidimensional de Pobreza (MPI) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), los servicios públicos forman parte de una de las tres dimensiones de la pobreza, la de la calidad de vida; a través de ellos se puede medir qué tan pobre es un país.

Sin embargo, el MPI no incluye a Venezuela desde hace algunos años por falta de datos oficiales y la imposibilidad de conseguirlos mediante otros métodos. Esto llevó a El Pitazo a buscar a un experto en materia de servicios públicos, como el ingeniero Norberto Bausson. Bausson deliberó gustosamente sobre el tema en la séptima edición de nuestro forochat, además de responder todas las dudas de los 254 lectores.

El derrumbe de los servicios

El también exvicepresidente de Hidrocapital inició su participación asegurando que hasta hace 20 años, Venezuela venía a la cabeza de Latinoamérica en lo que a calidad de servicios públicos respecta. Sin embargo, hoy se encuentra en el último puesto debido a malas políticas de mantenimiento y desarrollo “que han sido letales para las instituciones públicas”.

Para Bausson, todos los servicios públicos tienen una cuota de importancia; sin embargo, el servicio eléctrico, el de agua y el de aseo urbano son los más relevantes. “Si estos tres servicios no son de calidad, es casi imposible combatir la pobreza, porque están directamente ligados a la calidad de vida y la capacidad de desarrollo del venezolano. Son servicios que permiten cumplir con las obligaciones cotidianas y de ellos dependen las otras dimensiones del MPI: la salud y la educación”.

Bausson aseguró que las políticas públicas deben buscar igualar a los cinco estratos sociales hacia arriba. Para el ingeniero, se deben cerrar las brechas entre cada estrato positivamente, mejorando la calidad de estos servicios, algo contrario a lo que está sucediendo en el país.

No se sabe cuánta es la demnda

El también exasesor de la antigua Electricidad de Caracas comentó que no existe indicador alguno que pueda medir con precisión la baja calidad de los servicios públicos venezolanos. Bausson atribuye esto no solo a la falta de datos oficiales, sino también a la cantidad de conexiones ilegales que existen en todo el territorio nacional. Estas son inconmensurables, especialmente en lo que refiere al servicio eléctrico y de agua potable.

“No hay manera de medir cuánta demanda requiere cada región, cuánto es el sobrante que retorna a las empresas de servicio y así determinar no solo tarifas más acordes, sino también dónde se requiere mayor inversión por falta de cobertura”, puntualizó. “El venezolano ya no cuenta con buenos servicios públicos, sino que aparte debe salir a buscarlos. El Estado no hace racionamiento de servicios únicamente; en realidad solo los redistribuye constantemente”, agregó.

Los camiones cisterna

Muchas de las dudas de los asistentes al forochat de El Pitazo rondaron alrededor de las medidas tomadas por el gobierno central para paliar el mal estado de los servicios, como el racionamiento de agua, de electricidad, y las cisternas recién adquiridas.

Además, algunos asistentes solicitaron información sobre la inversión monetaria y de tiempo que requeriría restablecer la calidad de los servicios públicos en el país. Asimismo, también preguntaron sobre el impacto que podría tener una mayor participación de la empresa privada en estos sectores.

Sobre la adquisición de los camiones cisterna, Bausson aseguró que tendrán un impacto mínimo en la distribución de agua en el país. “25 cisternas de esos equivalen a un pozo pequeño y así traigan 1.000 no sería suficiente. Las cisternas que compró el Estado no dan ni para cubrir la demanda de los hospitales de la región capital”.

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Aparte, el ingeniero señaló que la inversión hecha para adquirir esas cisternas era suficiente para reparar al menos uno de los sistemas de distribución de agua del país. Y que además la relación de costos de distribución de agua por tubería y por cisternas es de 100 litros a 1, algo que comparaba con los precios del aseo urbano a nivel mundial, que precisamente es costoso por el uso de cisternas.

Sobre la pregunta de la recuperación del sistema de servicios fundamentales, Bausson señaló: «En un escenario ideal se resolverían los problemas de mayor impacto en una primera fase de unos seis meses. Luego, habría un segundo periodo de recuperación primaria de dos años; finalmente habría un periodo de cinco años para regresar al punto en el que estaba Venezuela hace 20 años».

Tarifas justas

Para Bausson, ese escenario ideal pasa no solo por inversión monetaria, sino también por la inclusión de personal capacitado, incluso desde otras regiones, porque el actual no es suficiente para todo. Además, el ingeniero aseveró que la alianza con la empresa privada es importante; ello, sin embargo, no tiene por qué significar una privatización total de los servicios. “Existen suficientes instituciones públicas en la región que demuestran que con las políticas y personas correctas el Estado puede ofrecer servicios públicos de gran calidad”. contó.

No obstante, para el experto también es importante establecer un tarifario en el que los estratos sociales más altos paguen más. Esto es normal en cualquier parte del mundo, ya que además esos estratos son los que más demanda per cápita requieren.

De esta manera, estos estratos altos podrían subsidiar a los estratos sociales más bajos, que perciben un menor ingreso, y aun así ir mejorando cada vez más el servicio. “Curiosamente, en Venezuela el más pobre es el que más caro paga los servicios, porque no los tiene; para disfrutarlos debe invertir mucho tiempo o dinero”, dijo.

A esto, Bausson añade también otro detalle, y es que en esos tarifarios las reglas de juego deben quedar muy claras. De esta manera, debe instarse a los usuarios a cuidar los servicios, y que aquellos que no lo hagan reciban penalizaciones monetarias importantes. “De lo contrario, si no existen correctivos, nadie va a cuidar los servicios y muchos dejarán de pagarlos, especialmente los que tengan una tarifa más alta, porque no aceptarán que el que paga menos malgaste”, señaló.

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