El agua que falta en las tuberías de Caracas se bota en sus calles

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En los cinco municipios que componen la Gran Caracas el cronograma de suministro impuesto por la hidrológica desde hace más de dos años hace que el servicio sea irregular o no llegue nunca a las comunidades más altas del valle de Caracas. Mientras, en las calles se desperdician más de 1.000 litros por segundo a través de unos 200 tubos que se rompen diariamente en la capital

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Desde enero de 2019 la crisis del agua se ha hecho más evidente en todo el Distrito Capital. Tres meses continuos sin servicio han reportado algunas comunidades y otras superan los 90 días, pues el servicio no llega a las tuberías de zonas urbanas y populares. Sin embargo, ese líquido que ansían los caraqueños se pierde en las calles debido a los múltiples botes de agua que inundan y dificultan el tránsito en la capital.

Los botes de aguas blancas en las avenidas y calles de todos los rincones de Caracas evidencian las fallas en un sistema de tuberías de más de 10 millones de metros —entre las servidas y las de agua potable, que tienen años sin recibir mantenimiento— y para el que la empresa del Estado se ha quedado sin capacidad de maniobra.

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Norberto Bausson, exvicepresidente de Operaciones de Hidrocapital, fue quien hizo la aseveración y aseguró que 15% del agua que llega a la ciudad por medio de los sistemas de producción se pierde en las fugas que existen y que no solo son expuestas, sino internas dentro del sistema de tuberías.

Es así como en todas las principales avenidas de la ciudad y en las calles de zonas aledañas hay botes de agua potable en los que se desperdician al menos 15 mil litros del líquido, tal como lo han admitido en varias ocasiones funcionarios de Hidrocapital.

En los cinco municipios que componen la Gran Caracas, el cronograma de suministro de agua impuesto por la hidrológica desde hace más de dos años mantiene con un servicio irregular o sin servicio a las comunidades más altas del valle de Caracas. Mientras, en las calles se desperdician más de 1.000 litros por segundo a través unos 200 tubos que se rompen diariamente en la capital.

El también ingeniero civil Norberto Bausson informó en entrevista con El Pitazo que en Caracas se cuentan 400 botes de aguas blancas que afectan el flujo del líquido. «Más de mil litros por segundo se desperdician como consecuencia de los botaderos que hay en las calles, las tuberías rotas y fallas en las estaciones de bombeo que están instaladas en la ciudad, las cuales llevan la poca agua que reciben a distintos sectores», dijo.

Los conductores y peatones que hacen uso de estas vías refieren que Hidrocapital, el ente encargado de estas reparaciones, toma los reportes sin ejecutar las bienechurias o hace reparaciones provisionales o incompletas que empeoran el estado de las carreteras, ya bastante descuidadas por la falta de mantenimiento, tal como reportan los usuarios.

Calles como ríos

De los huecos más significativos que hoy afectan la movilización en la capital está el que se encuentra en la avenida Francisco de Miranda a la altura de la calle Lebrún, en Petare. Allí una rotura del tubo matriz generó un megahueco en la calle en el que han caído motos, carros y hasta personas, según cuentan los vecinos del sector.

“Esto tiene todo el año porque lo reparan y se vuelve a dañar y se hace un pozo de agua que tranca hasta la emergencia del Pérez de León”, contó Adolfo Salgado, un motorizado de la zona.

En este sitio iniciaron las excavaciones para otra reparación el pasado martes 6 de junio, y el funcionario de Hidrocapital encargado de la obra aseguró que terminarían la reparación ese mismo día; sin embargo, el hoyo de más de 15 metros de profundidad fue tapado solo con tierra unos tres días después y aún no se ha asfaltado la vía, lo que trajo como consecuencia que el paso de carros de todo tipo generase otro hundimiento.

Con respecto a este tipo de reparaciones, Bausson aseguró que actualmente Hidrocapital “no llega ni a 10 cuadrillas de mantenimiento cuando en los 90 contaba hasta 400, lo que genera una debacle total” y la imposibilidad de la hidrológica para atender todos los reportes. A esto se añade la falta de camiones taller, que son los que funcionan para ejecutar todas las tareas de ruptura, bacheo, excavación del terreno y ubicación del daño.

“En todas partes del mundo, el que distribuye el agua es el mismo que la repara, porque precisamente se necesita toda una coordinación y capacidad de entendimiento de todo el sistema. Por eso una alcaldía no tiene capacidad para eso; ellas podrían ayudar en la parte final de tapar y hacer la reparación en la etapa final”, explicó el también expresidente del Instituto Municipal Autónomo de Protección y Saneamiento Ambiental de Sucre (Imapsas), con respecto a la posibilidad de que los gobiernos municipales se ocupen de estas reparaciones.

Más adelante, en el municipio Chacao, las calles de Altamira Sur que empalman hacía la autopista son un río. “Estas alcantarillas rotas tienen entre tres y cinco meses, y desde que empezó el bote el agua falla por las tuberías tres y cuatro días a la semana”, contó Sergio Rellán, un trabajador de un taller de vehículos ubicado justo frente a una de las alcantarillas rotas.

Al salir de la autopista en la calle Oropeza Castillo, a la altura de Plaza Venezuela, otro bote de aguas blancas tiene alrededor de dos meses. Los comerciantes de la comunidad refieren que no ha llegado ninguna cuadrilla, aunque los reportes han sido constantes.

Hacia el oeste de la ciudad la situación no es distinta. En Vista Alegre los baches en el asfalto, los hundimientos y las vías cerradas son causa de la corrosión generada por las aguas que fluyen desde las alcantarillas y tuberías rotas.

En la avenida principal, un hueco expulsa grandes cantidades de líquido que van a dar, incluso, a la avenida Morán, con tal fuerza que es difícil divisar de donde proviene el agua.

Fredy Guevara, un conductor que usa estas calles frecuentemente, contó que cuando llueve la situación empeora y las colas son interminables, pues “el río de agua que baja no es normal y sortear el montón de huecos es casi imposible; entonces los carros se quedan pegados en el asfalto”.

Similar es la situación en la avenida Uslar, donde un hueco de más de 10 metros de profundidad fue abierto hace más de dos años por Hidrocapital para una reparación que jamás ocurrió.

“Hace cinco meses que vino Hidrocapital y revisaron la falla y parapetearon eso, pero fue momentáneo, porque se volvió a abrir el hueco como si lo hubiesen tapado con cartón y esto, cuando llueve, empeora, porque la calle se parece a la luna de tanto hueco”, comentó Félix Lugo, un vendedor ambulante que tiene más de un año apostado en la zona.

“Las fugas físicas pueden estar en el orden de 2% o 3%, pero hay fugas de gran dimensión que están en el sistema bajo tierra y representan cantidad”, puntualizó el ingeniero Bausson. En este sentido, indicó que dentro del sistema de producción se botan también litros y litros de agua que afectan no solo a la zona en la que se encuentran, sino a zonas cercanas, puesto que en muchas ocasiones son enramados que abastecen a otra comunidad.

Otro mega hueco se ubica en la avenida Panteón con la avenida Los Erasos, diagonal a Clínicas Caracas. Allí las aguas blancas y servidas confluyen en una bajada que está verde y babosa a causa de la cantidad de líquido y el tiempo que tiene el daño en la vía.

Ana Villanueva, líder del Consejo Comunal del barrio Los Erasos, contó que han llevado cartas a la Alcaldía de Libertador y a Hidrocapital, que tienen mesas de trabajo, pero que hasta el momento nadie ha respondido por el bote, que se generó hace más de un año cuando estalló un tubo matriz.

“Ellos vienen cada 15 días, toman fotos y listo, y aquí han habido accidentes, se han caído personas enfermas que vienen a los hospitales cercanos. Nosotros lo que queremos es encontrar una solución definitiva, porque cuando lo han reparado se abre de nuevo”, contó la vecina.

En Los Samanes, en Baruta, otra fuga obstruye la vía y ralentiza el tráfico en la calle Caracas. Aunque Hidrocapital está haciendo trabajos en la zona, el bote de agua potable tiene más de cuatro meses y los usuarios refieren que es difícil transitar el sitio.

“Esto es agua que se bota, y hasta he visto indigentes metidos en ese hueco bañándose tarde en la noche. Es un peligro para ellos por su salud y, para quienes pasamos por allí, por nuestra seguridad. La cosa es que uno está tan acostumbrado a esquivar huecos en toda Caracas que ya le parece normal ver estas cosas”, dijo Adolfo Quiñónez, un chofer que transitaba la vía.

Ante esta realidad, el cobro del servicio pasa a ser entonces un hecho necesario para lograr la independencia de la empresa estatal que maneja el tema, tal como lo expone Bausson. A su juicio, el desuso de medidores ha derivado en un malestar con la calidad del servicio, de modo que “lo que se cobra se hace al ojo, basado en criterios de que en las zonas más pudientes cobran más y en las menos pudientes, poco”.

El ingeniero recordó que, a pesar de las cuantiosas fallas y botes, el agua que se desperdicia en los hogares es mucha más, y afecta notablemente el sistema de racionamiento.

Las recomendaciones a Hidrocapital

El exvicepresidente de operaciones de Hidrocapital ofreció algunos consejos que debe seguir la hidrológica para mejorar su gestión:

Deben seguir objetivos claros y de servicio público.

Las empresas de servicios no pueden regirse por la política.

Se debe ubicar personal capacitado para llevar las gerencias.

Equipar la logística necesaria.

Debe transformarse en una empresa autónoma financieramente.

El servicio debe cobrarse.

Deben existir medidores de uso.

Debe haber un plan de seguimiento y control de tareas.

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