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lunes, 30 noviembre, 2020

Amas de casa caraqueñas gestionan el estrés con yoga y música

La práctica del yoga, escuchar música e incluso emprender en medio de la pandemia, el confinamiento y el alto costo de la vida en el país, son algunas de las estrategias de diferentes amas de casa caraqueñas que fueron consultadas por El Pitazo en la Calle

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La pandemia y el alto costo de la vida en Venezuela han generado mucha preocupación en las amas de casa caraqueñas. El equipo de El  Pitazo en la Calle consultó a algunas mujeres, amas de casa, para conocer cómo gestionan el estrés como consecuencia del confinamiento y de la economía hiperinflacionaria que afecta actualmente al país.

Es importante destacar que ser ama de casa no es una tarea fácil, más cuando la mujer es profesional. Las amas de casa tienen muchas tareas que en ocasiones no son reconocidas por los integrantes de la familia. Ocurre que a estas mujeres, de vital importancia para la sociedad, se les olvida tomarse su tiempo para recargar sus energías e ideas.

Conversamos con algunas amas de casa para esta entrega y así conocer cómo se liberan del estrés de atender tantas cosas en el día en medio de una crisis económica y con su familia confinada en el hogar.

Aimée Ramos, habitante de La Campiña en la parroquia El Recreo, indicó que el momento que usa para liberarse un poco de las preocupaciones es cuando hace yoga.

«Para controlar las emociones durante esta pandemia y la situación económica tan fuerte que vivimos, estoy aprendiendo a mis 46 años de edad ha utilizar esta maravilla de la técnica del yoga, ha sido todo un éxito para mí lograr el  equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu», dijo Ramos.

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La consultada agregó que a través del yoga ha logrado controlar la ansiedad y el no saber qué va a suceder. «Vivo el aquí y el ahora. Confío en la vida. He utilizado dentro de la técnica de yoga la herramienta de la respiración. Mediante la práctica de pranayamas (respiraciones) se puede controlar la ansiedad», recalcó Ramos.

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Recomendó ampliamente la técnica de yoga. «Es muy poderosa para lograr el equilibrio, controlar el estrés y poder accionar para obtener resultados positivos. Por otra parte, en el plano económico, agrego que como familia hemos hecho algunos ajustes en la forma de alimentación”.

Por su parte, Rosangel Álvarez, habitante de La Pastora, confesó que para ocupar el tiempo extra que aporta la pandemia creó un emprendimiento dentro de su hogar. «Hacer tortas, dulces, percibir dinero por ello me ha ayudado a sobrellevar y paliar con esto el alto costo de la vida», detalló.

“Me he enfocado en dos estrategias para manejar el estrés. La primera es aprender a vivir el día a día y dejar de lado tantas añoranzas. Es decir, no centrarme en lo que tenía antes, en cómo vivía antes, sino recordar eso con cariño, pero también agradeciendo el momento presente. Eso genera menos cargas emocionales y por eso lo he puesto en práctica», explicó.

Álvarez, quien también es profesora universitaria, dijo que el secreto es ocuparse en lugar de preocuparse. «En el caso de Venezuela, el contexto del aislamiento social obligatorio se vive de manera mucho más compleja. Nos quedamos en casa sin dinero y con unos servicios públicos extremadamente deficientes».

Álvarez dijo que la planificación del trabajo formal como el del hogar le ha resultado beneficioso. «Planificar mi tiempo y mis recursos me ha generado bienestar emocional y mental».

Carla  Gómez, contadora y habitante de Colinas de Santa Inés en el municipio Baruta, comentó que a sus 42 años ha comprobado la necesidad y la importancia de respirar mediante el uso de la música. Liberar un rato el peso del día, antes o después de una jornada en el hogar, le ha funcionado.

“El estrés a mi se me manifiesta en la cara, con la rosácea, y no duermo. Como la calidad de vida ha bajado tanto y son escasos los gustos que nos podemos dar, entonces simplemente he entendido que se vive el día a día y se come lo que se puede», dijo.

Agregó que le estresa no poder obtener mayores ingresos a pesar de todos los estudios que tiene. «Me aferró a la resiliencia, a resolver lo que puedo, a respirar, hago mis ejercicios de respiración; escuchó la música que me agrada. Mis dos hijos y mi esposo respetan mi espacio cuando estoy en esto».

Sofía Santaniello, habitante de la parroquia El Paraíso y quien es profesional de Administración, destacó que, gracias a los grupos de meditación que tiene en su WhatsApp, ha podido sobrellevar su día a día.

«Me gusta hacer trabajos por la comunidad, ayudar a los abuelitos de los ancianatos. Si no se está centrada emocionalmente y mentalmente, no se puede hacer mucho porque nos convertimos en parte del problema», aseguró.

Santaniello destaca que con la llegada de la pandemia le tocó llevar su trabajo a su casa, algo que no es tarea fácil. «Esos días complicados respiró, me acuerdo de las técnicas que  nos enseñan cuando meditamos, pero el secreto es salir adelante, no quedarnos en la queja improductiva, en la depresión, claro no es fácil lo que vivimos las mujeres pero no tenemos de otra, nos toca dar el ejemplo y avanzar porque nuestros hijos nos ven».

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Para  la señora Carmen Parra, habitante de la UD2 de la parroquia Caricuao, es importante compartir con sus vecinos a la hora de sentirse mejor, de liberar el estrés que le causa el encierro en su casa.

«Mi hija se fue a vivir con mis nietos hace cuatro años a Argentina, por lo que me ha tocado vivir sola, porque la verdad es que no quiero irme de mi país», dijo Parra.

Con 65 años, Parra confesó que su alimentación ha desmejorado debido al alto costo de la comida. «Me  coloco bien mis  guantes y tapaboca y salgo a comprar algunas cosas. En ese espacio de tiempo habló con mis vecinos, aprovechó para llevar un poco de sol, me enteró de cosas del país y de la comunidad», detalló.

«Compartir, hablar con mis vecinos, me ayuda mucho. Me aparta de la realidad de saber que todo está tan caro, que sólo tengo la pensión y lo que de vez en cuando me llega de mi hija. Escucho música, veo televisión, leo la biblia, así son mis días en esta pandemia y con una inflación que afecta más al que tiene menos» comentó.

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