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lunes, 28 septiembre, 2020

La sal se convierte en el sustento de 300 familias en Margarita

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Margarita.- Félix Aguilera es tan solo uno de los tantos padres de familias que residen en las adyacencias del reservorio  de este mineral ubicado en el sector Las Casitas de Pampatar, municipio Maneiro de Nueva Esparta, y que desde hace dos años se ha convertido en su fuente de trabajo. Él, así como Yulitza Alcalá, también extractora de sal,  relatan que a diario mujeres, hombres y  hasta niños comienzan a trabajar  desde las cuatro de la madrugada para extraer sal  y comercializarla a bajos costos a los camioneros y así obtener dinero para su alimentación  y la de sus familias.

Al llegar a esta zona  cerca del mar y rodeada de humildes viviendas, se pueden observar   sacos de sal en las afueras de cada una de ellas ya listos para la venta, luego de ser soleada por  tres días; lo que ellos llaman el proceso de preparación para ser consumida.

Hombres, mujeres y niños se dedican a la extracción de sal en Pampatar | Foto: Lisbeth Miquilena

“Somos aproximadamente 300 familias las que nos dedicamos a este trabajo. Hay mujeres, niños, ancianos, y muchas personas que vienen a sacar sal en esta salina para venderla al mayor y por lo menos garantizarnos algo de ingresos para ir a comprar sardina o cualquier otra comidita que nos alcance ya que todo está muy costoso y tampoco hay trabajo porque todas las empresas están prácticamente cerradas y quebradas”, dijo Aguilera, mientras bajo un sol inclemente acumulaba un cerro de sal con su pala en la mano.

Él no era el único que allí se encontraba en medio de esa tierra suave cubierta de  este mineral que brillaba con la luz del sol. También estaba a pocos metros una mujer.  Se trataba de Yulitza Alcalá, madre de tres hijos, “ya tengo alrededor de dos años trabajando acá y con eso mantengo a mis hijos porque un sueldo no alcanza para nada y yo con un sueldo mínimo no puedo alimentarme.  Tengo tres niños y una nieta,  imagínate entonces tengo que salir a la salina porque es el único recurso que tengo” expresó.

Cuentan que este trabajo lo comienzan hacer desde las 4 de la madrugada para adelantar y evitar que el sol les afecte la piel. Sin embargo hay días que la jornada se extiende sin parar hasta horas del mediodía.  “Más que todo yo trabajo a las 4 de la mañana para ya estar a las 9 en mi casa  y  poder  hacer mis oficios.  Aquí utilizamos palas, rastrillos, cestas, carretas, hasta  la parte de abajo  de la neveras dañadas para poder sacar la sal y bueno hay muchas mujeres trabajando acá, el cual consiste en removerla, sacarla y luego meterla en sacos. En una semana se secan unos 160 tobos que vendemos a dos mil o tres bolívares y  cada saco lleva aproximadamente  tres tobos que vendemos en seis mil bolívares, pero a veces la gente no los quiere pagar y bueno tenemos que negociar”, dijo Alcalá.

Las autoridades locales de este municipio manifiestan que está es una zona altamente contaminada, sin embargo los habitantes aclaran que solo son los alrededores los que lucen llenos de basura y malos olores, lo que también se ha convertido para otros en un vertedero de desechos, pero aseguran que el reservorio no está contaminado. “Aquí donde sacamos la sal está limpio, no hay ni aguas negras ni basura por lo que el producto que extraemos es apto para el consumo humano porque solo recibe agua de lluvia”, aseguró Félix Aguilera.

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Ante esta situación, el Concejo Municipal de Maneiro creo el Instituto Autónomo de Ambiente para dar marco jurídico a la preservación de los espacios  naturales de esta entidad municipal.

Morel Cardozo, concejal de Maneiro, dijo que aunque ya han avanzado en algunos estudios sobre la situación ambiental de espacios de gran interés ambiental, en la medida que adelanten la operatividad del Instituto se irán creando normativas que regulen, penalicen y sancionen todo lo referido a delitos ambientales.

Familias obtienen ingresos extras con la venta de la sal | Foto: Lisbeth Miquilena

Venimos realizando un trabajo en las salinas para conocer el grado de contaminación y precisamente con este instituto queremos  ayudar a plantear soluciones”.

Los habitantes de Pampatar que trabajan extrayendo la sal no ven con mala cara la creación del instituto ambiental, aunque reconocen que pueden venir medidas que afecten su trabajo, por lo que exhortan a las autoridades abocarse solo al control de bote de basura y escombros, porque insisten en que la salina no tiene indicios de contaminación y les permitan seguir con esta actividad económica.

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