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martes, 22 septiembre, 2020

Hasta los guantes faltan en nefrología del hospital de Maturín

Los pacientes también se enfrentan a la falta de acceso al suministro de gasolina, un hecho que fue notorio este fin de semana al presentarse un inconveniente en una estación de servicio, difundido en las redes sociales. A esto, se suma el alto precio de los alimentos que impide cumplir una dieta

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Maturín.- Para dializarse en la unidad de nefrología del Hospital Manuel Núñez Tovar, en Maturín, es necesario llevar hasta los guantes. Así lo denunció a El Pitazo este 16 de agosto Mariana Carrillo, la esposa de un paciente renal que el fin de semana grabó un video mostrando la falta de apoyo que recibía para surtir combustible a pesar de presentar un informe médico.

Carrillo dijo, vía telefónica, que lo que debe ser un servicio gratuito se convierte en lo contrario al comprar los suministros médicos necesarios para la atención de los enfermos: inyectadoras, gasas, alcohol y gerdex. “No hay nada en el hospital. Allí lo único que argumentan (el personal asistencial) es que la culpa la tiene la situación país”, agregó Carrillo indignada por las carencias de la unidad de diálisis a la que su esposo asiste desde hace tres semanas.

En el servicio no hay calcio, ni vitaminas ni antibióticos para los pacientes, los especialistas dejan de asistir y los ciclos de diálisis son de hasta tres horas en vista de la cantidad de usuarios y las pocas máquinas que funcionan, aseguró.

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Hace un mes, El Periódico de Monagas publicó que sólo funcionan seis de los 13 equipos instalados en la sala que está ubicada cerca de la morgue y de un botadero de basura, que este fin de semana fue denunciado por el diputado de la Asamblea Nacional, José Antonio Mendoza.

En las otras unidades de diálisis de la ciudad no hay cupos así que a los pacientes que llegan nuevos al hospital los colocan en un turno intermedio en el que no reciben una diálisis completa. Además de eso, nos enfrentamos al poco apoyo que recibimos durante los días de cuarentena obligatoria en los que se nos hace difícil circular a pesar de tener un informe médico en el que se explica la condición de mi esposo”, explicó.

Carrillo mencionó que, en su caso, solo en una oportunidad recibieron el apoyo de la Ruta de la Esperanza, que es una iniciativa de Transmonagas para movilizar a los pacientes renales hasta las unidades nefrológicas del estado. Su esposo perdió dos diálisis porque el chofer no pasó a buscarlo. “Luego fue difícil volver a contactarlo”, añadió. Conseguir gasolina es otro tema, una vez pagó 40 dólares por 20 litros de gasolina para atender una emergencia con su esposo.

Con su historia, Mariana Carrillo quiso mostrar no solo la realidad de su familia sino la de todas aquellas en las que hay un paciente renal, pues está convencida de que la situación es igual o peor; en el tiempo que tiene visitando el hospital ha observado a enfermos que ni siquiera cumplen con una dieta balanceada, que en el caso de su marido cuesta 40 dólares semanales.

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