Familias de #NáufragosDeGüiria: el gobierno miente y no cree en nosotros

Este 12 de febrero se cumplen dos meses desde que se reportó el hallazgo de los primeros cuerpos en las costas de Güiria, municipio Valdez del estado Sucre. Desde entonces, la cifra de fallecidos se mantiene en 34. Aún siete personas están desaparecidas en alta mar. La búsqueda de cuerpos terminó el pasado 24 de diciembre de 2020. Ni las autoridades gubernamentales ni la Guardia Nacional volvieron a entregar combustible a los pescadores

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En Güiria se cumplen tres meses desde que aparecieron los primeros cuerpos en alta mar el pasado 12 de diciembre | Foto César Toledo

Carúpano.- Los migrantes llegaron a Trinidad. Esta es una afirmación hecha por quienes hoy lloran a los 34 muertos y los 7 desaparecidos del naufragio ocurrido en el Golfo de Paria, estado Sucre. En Güiria, municipio Valdez, la gente está segura de que el grupo de venezolanos fue retenido por dos días o más en la isla y que esa es la razón por la que los cuerpos aparecieron seis días después de que salieron del muelle de El Rincón hasta Trinidad y Tobago, el pasado 6 de diciembre de 2020. 

En Güiria, los habitantes critican el hecho de que ninguna autoridad haya querido escucharlos y ofreciera una versión que no concuerda con los hechos. “El gobierno nunca dijo la verdad, siempre desestimó las creencias del pescador, de los que conocemos bien la zona, a nuestro mar. Cómo una ministra (Carmen Meléndez) va a decir que partieron con 41 personas y que el bote naufragó la noche del zarpe. Esos datos no tienen lógica”, cuestiona Vicente.

Vicente es familiar de una de las víctimas. Su nombre real está protegido por seguridad. Afirma que la versión del gobierno de Nicolás Maduro no tiene consistencia. Sostiene su palabra con los hechos; es decir, con la forma en cómo aparecieron los primeros y los últimos cadáveres. Además, por lo que él, como conocedor del mar, explica sobre lo que puede ocurrir cuando hay un naufragio en las costas de Güiria.

Primero, argumenta, si el naufragio ocurrió el 6 de diciembre, como dice la versión oficial, los cadáveres aparecen uno o dos días después, no el 12 de diciembre. “Los gases hacen que el cuerpo flote entre 24 y 30 horas después de hundirse. De ahí en adelante, lo máximo que un cadáver puede durar en el mar son 72 horas porque después la piel se pierde por las corrientes marinas y el Sol o porque las aves de rapiñas se la comen”, explica a la Alianza Rebelde Investiga.

Vicente agrega: “El supuesto naufragio no pudo haber sucedido el pasado seis de diciembre porque los primeros cuerpos que encontraron los pescadores tenían entre 80% y 90% de la carne, además, no estaban en avanzado estado de descomposición como los que aparecieron posteriormente. Esa sola observación deja mucho qué pensar o decir”.

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El sobrino de Vicente fue una de las últimas víctimas que apareció en avanzado estado de descomposición. Lo reconocieron por el tamaño del fémur y por la forma de la dentadura. “Él era muy alto, por eso supimos que era él. Algo que nos llamó la atención es que le faltaban dos dientes y que tenía golpes en la nariz y el maxilar”, expone con voz entrecortada.    

El familiar asegura que hay otros aspectos que desmontan la tesis oficial. “Hay entre cuatro y cinco cuerpos recuperados que están mutilados, que les faltan las extremidades superiores o las inferiores. Esto fue una masacre porque los devolvieron a todos en un solo bote”, expresa un habitante de Güiria, quien también respalda la tesis de que los venezolanos entraron a Trinidad.

La persona afirma que las embarcaciones “Mi Recuerdo” y “Mi Refugio” salieron de Güiria a eso de las 8:40 de la noche. Sostiene que ninguna llevaba sobrepeso por seguridad. De “Mi Refugio” no se conocen rastros. En el pueblo corre la versión de que fue retenida y desmantelada en Trinidad por la Guardia Costera. La fuente sostiene que eso es algo que ya ha pasado en la isla caribeña y que por eso no les parece extraño. “De esa embarcación nadie quiere hablar”, añade sin querer ofrecer más detalles más allá de que son peñeros que no soportan mucho peso.

Un pescador refiere que los barcos que parten desde Güiria hasta Trinidad y Tobago miden entre 10 y 12 metros de largo por 3 o 4 metros de ancho. Unos poseen 2 motores y hay otros que tienen 3. Están hechos de madera; aguantan el peso de unas 25 personas y 260 litros de gasolina. “No creo en la teoría de que hayan partido con más de cuarenta personas a bordo. Nosotros sabemos que eso no es posible”, sostiene.

Un experto en navegación en las aguas de Güiria y Trinidad coincide con las otras fuentes. Indica que en los barcos que zarpan hasta Trinidad pueden caber 41 personas, pero apretadas. Acota que esa sería una condición extrema y riesgosa pues con el mínimo movimiento, el peñero se voltearía.

Una hipótesis que se refuerza

El experto en navegación consultado por la Alianza Rebelde Investiga descarta que el naufragio sea por una imprudencia del capitán, porque quien habita en Güiria conoce las condiciones de ese mar y cuáles son los puntos extremos, como Boca de Dragón.

Boca de Dragón es un estrecho marítimo ubicado entre Venezuela y Trinidad. En él confluyen las aguas del mar Caribe y del Pacífico, pero también las del río Orinoco, que vienen desde el sur de Venezuela. Esa condición hace que la navegación sea difícil y riesgosa. El capitán explica que pueden observarse olas de hasta 12 metros de altura cuando la corriente que predomina es la del río Orinoco. Las olas son más bajas cuando la corriente es del mar.

“Esa es una condición muy conocida por los capitanes de Güiria. Por eso es que se navega cuando el mar está tranquilo y ninguna de las corrientes predomina. No creo que haya sido una imprudencia de alguien que conoce el mar. Llevar a tanta gente en un peñero y con esas condiciones, supondría un riesgo de naufragio de 99%”, insiste el experto.

El pescador consultado para este reportaje afirma que todo pescador sabe sobre la intensidad de ese oleaje. Luis es un joven de 20 años que migró a Trinidad desde Güiria en 2020. Describe el paso por Boca de Dragón como desesperante, inquietante y tenebroso no solo por las olas sino por el viento.

“Abordamos los peñeros con el cristo en la mano. Sabemos que son embarcaciones que no están diseñadas para este tipo de viajes, pero nos arriesgamos para tener un mejor futuro. Cuando se pasa por Boca del Dragón sientes desespero porque el oleaje y el viento son muy fuertes. Piensas que el barco se va a voltear en cualquier momento. Uno cierra los ojos y se encomienda a Dios. Son los segundos más desesperantes que puedes vivir”, narra.

Pero en el pueblo no descartan otra versión. Hay quienes piensan que en el regreso fueron interceptados por integrantes de mafias que navegan entre las aguas venezolanas y las trinitenses. De ese tema pocos quieren hablar por temor a represalias no solo gubernamentales sino de los supuestos grupos delictivos que operan en alta mar. 

“A veces ocurre que los asaltan y les quitan todo. También interceptan las embarcaciones y agarran a las mujeres para trata de blancas. Todo puede pasar en el mar”, sostiene un residente que conoce del tema pero que solicitó resguardar su identidad por temor a represalias.  

El sitio del naufragio

El lugar exacto del naufragio es incierto. Pero Vicente, familiar de una de las víctimas, asegura que sucedió dos o tres días después de que fueron regresados desde Trinidad en un solo bote. Refiere que varios pescadores se han reunido para buscar respuestas en base a sus experiencias marítimas y coinciden en que ocurrió en la Isla del Pato, específicamente en la parte llamada el Pico del Pato.

Descartan la tesis de que fue en Boca del Dragón porque el peso de la embarcación no soportaría el peso y porque los cadáveres no hubiesen aparecido, “el mar Atlántico los desaparece”, dice. Los pescadores creen que esa es una de las razones por la que las víctimas de los dos naufragios anteriores no hayan aparecido. Hace referencia a los botes Joanily José y Ana María.

Esta es la tesis de los pescadores: “Si el naufragio ocurre en la zona noreste del Pico El Pato, los cadáveres salen al mar Atlántico y no se consiguen. En cambio, si ocurre hacia el noroeste, la corriente lleva a los cadáveres hacia el Golfo de Paria. Por eso es que los dos primeros cuerpos fueron encontrados en San Diego. Luego aparecieron otros en Punta Arena y en otras zonas de nuestras costas”.

A dos meses del hallazgo de los primeros cuerpos, los habitantes del municipio Valdez insisten en exigir respuestas y respeto por las víctimas. Uno de ellos es la profesora Yadira Mata, quien escribió un comunicado que difundió en sus redes sociales y en el que sostiene que lejos de ofrecer una versión real, las autoridades gubernamentales han entregado bienes materiales a algunas familias.

“Comprar con cosas materiales… Será que así les devolverán a sus familiares… Será que podrán dormir tranquilos o estarán tranquilos con su conciencia. Lo que sí les puedo decir es que hasta cuándo se van a dejar manipular por este régimen”, escribió Mata en un comunicado cuya autoría fue verificada por la Alianza Rebelde Investiga.

En ese texto, Mata recuerda que hay siete víctimas que no han aparecido. La búsqueda se detuvo el pasado 24 de diciembre de 2020. Los habitantes de Güiria denuncian que ni la Guardia Nacional ni las autoridades gubernamentales volvieron a suministrar gasolina a los pescadores, quienes realizaron el hallazgo de la mayoría de los cuerpos.  

Sobre el destino de esas personas, sus familiares tienen la esperanza de que están vivas. Pero hay otros que no son tan optimistas, como Vicente. Él cree que, por la cantidad de días que han pasado, los cuerpos se desintegraron en el mar. Descarta la tesis de que hayan sido devorados por tiburones porque “la posibilidad es nula. Las aguas son muy calientes y son perseguidos por los pescadores para comercializar sus aletas”, expone.

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Vicente y la gran mayoría de los habitantes de Güiria saben que las migraciones no se detendrán. Es así por las condiciones en las que está el pueblo y porque a los que ya migraron les resulta más económico costear un viaje hacia Trinidad, con todo y sus riesgos, que enviar remesas a sus familiares. Aunque las cosas están calmadas en Güiria y la gente sabe que las autoridades no harán más nada, los pescadores afirman que hay capitanes que trabajan para que los viajes hacia Trinidad y Tobago sean más seguros.

Con información de César Bátiz, Yesenia García y Joanne González

Originalmente, este reportaje fue escrito el 8 de enero de 2021.

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