Explosión de mechuzo dejó cinco heridos en Monagas

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Maturín.- La partida de dominó que se jugaba en la casa de José Astudillo fue interrumpida por una explosión. El mechuzo que iluminaba el patio estalló cuando un amigo de la familia lo recargaba con gasoil. Las llamas alcanzaron a cinco personas, entre ellas la esposa de Astudillo y su hijo. La persona que manipulaba el combustible salió ilesa.

El hecho ocurrió el sábado 20 de abril en el sector Bella Vista, una población campesina del municipio Aguasay, estado Monagas, que tiene 80 años sin servicio eléctrico. Hace nueve años, el gobierno de Hugo Chávez inició la electrificación, pero el trabajo quedó a medio andar porque solo instalaron 20 postes.

Moisés Astudillo (15 años), Lismary Cadena (30 años), Jorge Abarca (17 años), Hilda Jiménez (37 años) y Andris Maestre (22 años) reciben asistencia médica en el Hospital Universitario Dr. Manuel Núñez Tovar. Llegaron al centro asistencial luego de una travesía de tres horas.

Moisés, Lismary, Jorge e Hilda fueron trasladados en una ambulancia del hospital de Punta de Mata, municipio Ezequiel Zamora, donde no los atendieron por falta de suministros. En vista de que su carro tenía una falla, José Astudillo le solicitó a un amigo que llevara a los heridos hasta Punta de Mata. «En su automóvil solo entraban cuatro personas, y metimos a las mujeres y los adolescentes», explicó el dueño de la vivienda donde ocurrió el accidente.


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José Astudillo se quedó en su casa con Andris, quien resultó con menos quemaduras, al igual que Lismary. Le costó salir del pueblo, pero aún con la falla de su auto pudo llegar hasta Aguasay, donde pagó un taxi hasta Maturín. De los cinco heridos, solo uno ha recibido de alta: Lismary, quien tiene pocas lesiones en la espalda y brazos.

Gastos médicos

Hilda Jiménez y Moisés Astudillo (hijo y esposa de José Astudillo) permanecen en una sala habilitada para los quemados que ingresan al hospital de Maturín, mientras que Jorge Abarca y Andris Maestre siguen recluidos en trauma shock.

En dos días, los gastos han sido cuantiosos porque en el hospital Núñez Tovar no hay tratamiento para ellos. Entre el sábado y el lunes le han pedido 45 soluciones fisiológicas; solo el domingo usaron 37. «He comprado 26 porque las otras las hemos conseguido. En la farmacia más cercana cada frasco cuesta 15.000 bolívares soberanos», precisó Astudillo.

A eso se le suman otros montos: 159.000 bolívares en cremas para tratar las quemaduras y otros 87.000 en gasas para limpiar las heridas. «El médico estima que si todo marcha bien, mi esposa y mi hijo podrían permanecer 21 días aquí y que los gastos pueden superar los tres millones de bolívares soberanos», expuso.

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