Escolar con desnutrición y tuberculosis cumple un mes recluido en hospital de Maturín

Ya perdió a su mamá por la enfermedad, y su vida pende de un hilo en un hospital sin recursos y sin suministros

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Eliécer sería llevado a un cuarto para aislarlo y evitar que otros niños se contagien con tuberculosis | Foto: Jesymar Añez

Maturín.- Eliécer no hacía más que quejarse y llamar a su madre. “Mamá, mamá, mamá“, repetía sin moverse de la cama y mirando a las personas que pasaban frente a él. Su madre no podrá aliviarlo porque murió hace un mes, el mismo tiempo que él tiene recluido con desnutrición y tuberculosis en el Hospital Universitario Dr. Manuel Núñez Tovar, en Maturín.

“Su mamá también murió por lo mismo”, afirma Eleazar Plaza, papá de Eliécer. La mujer falleció en un hospital cercano a Las Claritas, estado Bolívar. “Fuimos hasta allá porque donde nosotros vivimos no hay comida, no hay agua y no hay trabajo“, explica.

Son nativos de San José de Buja, una comunidad warao en el sur de Maturín. De allí son los seis casos sospechosos de tuberculosis en niños atendidos este año en el hospital de Maturín y que fueron reportados la semana pasada por personal del centro asistencial.

En esa población hay hacinamiento y los servicios básicos tampoco funcionan, asegura Plaza. Su hijo está desnutrido porque eran contadas las veces que hacían dos comidas al día. “A veces se pasaba el día y no comíamos, por eso nos fuimos a las minas”, argumentó. Pero allá la situación tampoco mejoró.

El diagnóstico médico refiere que además de tuberculosis tiene parasitosis. La mañana del lunes 11 de febrero le ordenaron una serie de exámenes médicos porque debía ir a quirófano por una obstrucción intestinal, que, según su padre, es de tres días, pero que los médicos reportan como de hace una semana.

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Por esa razón su esposa empeoró y murió en la sala de emergencias de un hospital, el mismo motivo por el que Eliécer fue referido a Maturín. En el hospital Manuel Núñez Tovar le diagnosticaron infección respiratoria y desnutrición severa. El niño tiene sus extremidades pegadas a la piel y el abdomen abultado.

Los exámenes de laboratorio fueron cubiertos por un grupo de personas que se acercaron al hospital a ayudarlo, así como han acudido pastores de varias iglesias evangélicas a apoyarlo con los gastos de alimentación, porque la comida del hospital es deficiente.

Eliécer necesita entrar a quirófano cuanto antes. Corre el riesgo de infectarse si pasa un día más sin evacuar. También está débil y por eso casi ni se mueve de la cama. Tiene una sonda para orinar y está conectado a un monitor de signos vitales para medir los latidos de su corazón. El personal médico afirma que su condición es delicada.

Su padre solo espera que en el Núñez Tovar los médicos puedan hacer algo, pero la falta de insumos es algo que atenta contra eso. En la emergencia pediátrica faltan desde yelcos hasta antibióticos, además de flujómetros y oxígeno. La mañana del lunes 11 iba a ser llevado a un cuarto para aislarlo.     

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