Bongos y canoas atraviesan el Orinoco por falta de gasolina en el Delta

Los waraos tardan hasta cinco días viajando desde los caños del Delta hasta la capital, con la finalidad de abastecerse de alimentos y retornar hasta sus comunidades de origen

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La aguda crisis de la gasolina obliga a la población a retomar las canoas, las velas y los remos para llegar hasta lo que algunos llaman "la civilización". Foto: Melquiades Ávila.

Tucupita.- A los habitantes de las comunidades asentadas en los caños del Delta del Orinoco solo les queda la opción de remar por más de una semana con tal de llegar a la ciudad capital, Tucupita, para abastecerse de alimentos y otros suministros. La travesía la hacen en canoas, curiaras y velas por la escasez total de la gasolina en el sector. Esta situación convierte a los caseríos indígenas en zonas prácticamente inaccesibles para los lugareños y visitantes.

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La familia Medina Ramos, personal docente de la comunidad de Araguaimujo, parroquia Santos de Abelgas, municipio Antonio Díaz, se vio obligada a trasladarse desde su comunidad a fuerza de remos, y contra la corriente del río Orinoco, durante dos noches y un día, para llegar hasta Barrancas del Orinoco, la población más cercana del caserío.

“No tenemos más remedio. Si queremos llegar hasta la ciudad tenemos que atravesar y viajar durante varios días en curiaras y a remos, contra la inclemencia de la naturaleza: lluvias y sol, y además lidiar con el hambre y el cansancio para llegar a la ciudad”, sostuvo Belkis Medina, docente de la comunidad.

“Anteriormente tardábamos tres horas para llegar hasta nuestra zona, pero ahora tardamos hasta una semana… ¡Dios mío, hasta dónde nos ha llevado esta revolución!”, se lamentó otra de las maestras, que prefirió reservar su identificación.

Para Carlos Ramos, la forma de vida sufrió un retroceso de 40 años. “Poblados importantes, que ya creían superada la etapa primitiva, con modernos equipos de movilización, motores fuera de borda de alta potencia, retrocedieron nuevamente al uso de las velas, remos y bongos para los viajes de gran distancia”, sostuvo.

Los niños y las mujeres son los más vulnerables ante la inclemencia del sol, las lluvias y la intemperie por mas de 120 horas de viaje. Foto: Melquiades Ávila

La dirigencia warao ha denunciado las graves alteraciones de derechos humanos, como la muerte de pacientes indígenas por falta de transporte para el traslado hasta Tucupita. “Es una muerte lenta y segura”, afirma uno de los líderes indígenas.

Aproximadamente, 320 poblados asentados en el Delta de Orinoco, con una población estimada en 35.000 habitantes, están expuestos a un estado de desolación y aislamiento forzado en Delta Amacuro debido a la escasez total de gasolina en la zona.

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