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lunes, 30 noviembre, 2020

Colas por gasolina: así las viven los orientales en Venezuela

En los estados Anzoátegui, Monagas y Sucre ninguna autoridad ha informado sobre la cantidad de gasolina disponible. Mientras esto es así, los usuarios de las estaciones de servicio pasan hasta una semana guardando el puesto para abastecer sus vehículos

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Equipo de corresponsales de Oriente

Redacción de Jesymar Áñez Nava, Giovanna Pellicani, Marinelid Marcano y Yesenia García

Monagas.- La cantidad de gasolina disponible en el Oriente de Venezuela es desconocida, pues ninguna autoridad, civil o militar, ha ofrecido declaraciones al respecto; ningún conductor sabe hasta cuándo alcanzará el combustible y, en cambio, pasan sus días haciendo colas para llenar con 20, 30 o 40 litros sus vehículos, según sea la disponibilidad en las estaciones de servicio.

En esa odisea por surtir sus automóviles son muchas las experiencias que tiene un conductor en Anzoátegui, Monagas y Sucre, donde la única diferencia es la cantidad de horas de espera, porque en las principales ciudades ocurren maltratos e irregularidades por parte de los custodios de las gasolineras.

Este 17 de noviembre, el equipo de El Pitazo conversó con Luis Sánchez, Rafael Alfonzo, Orlando Hidalgo y José Rojas, cuatro conductores que expresaron todo lo que han vivido cuando tienen que surtir con combustible sus carros.

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La ley del más fuerte

Indignación e impotencia. Esto es lo que siente el administrador Luis Sánchez, quien ha pasado hasta tres días en cola para poder colocar 30 litros de combustible a su vehículo Toyota Corolla, con el que acude cada 15 días a la estación ubicada en la avenida Bolívar de Puerto La Cruz.

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«Las colas para echar combustible comenzaron a incrementarse desde la semana pasada y desde entonces, el que no cuadra con los guardias nacionales o paga una vacuna debe esperar días por un turno en una bomba subsidiada», asegura.

Sánchez cuenta que hace tres días fue testigo del atraco a uno de los conductores que amanecía en la cola de la avenida porteña y desde entonces, el temor se apodera de él cada vez que le toca amanecer para surtir combustible.

«Esto es la ley del más fuerte. Tenemos seguridad durante el día cuando los guardias tienen el control de la bomba y cobran hasta 10 dólares por pasar a los vehículos sin hacer colas, después de eso todos los uniformados desaparecen. Imagino que tendríamos que pagarles también para que nos pueda proteger en las noches», resalta.

La cola de la estación de servicio Libertad en Carúpano se mantiene por lista de usuarios | Foto: Yesenia García

Cuestión de resistencia

Armarse de valor y tener resistencia. Es lo que hace Rafael Alfonzo cada vez que le toca ir a una cola por gasolina en El Tigre, sur de Anzoátegui. Es trabajador petrolero y hace cuatro días hizo una cola en la que pasó tres días esperando que llegara el combustible y solo le surtieron 20 litros.

Cuando es día de cola, normalmente, llega a la estación de servicio en la tarde para anotarse en una lista que corresponde al día previo y al terminal de placa de su vehículo. «Estaciono el carro en la cola y allí viene lo bueno, esperar 24 horas para lograr surtir o en su defecto 48 o más, porque uno no sabe si va a ser así, siempre está la incertidumbre si llega o no la gandola y van a surtir», indicó.

Alfonzo precisa que, en esa fila, además de aguantar el calor del día y el frío de la noche, hace sus necesidades fisiológicas donde puede; aguanta sueño y hambre. «Uno no duerme y aunque siempre se hace un grupo para estar pendiente, no es igual. Yo trato de no estar entre los grupos por el tema de la pandemia porque tengo familia y si me contagio, los contagio a ellos. Aunque pasar el día con el tapaboca puesto es desesperante», expresó.

El petrolero destacó que lo peor de todo es cuando llega el día que toca surtir y no llega la gandola y la Policía ordena retirar a todos los conductores, pero también ocurre que llega la gandola en horas de la tarde y no les surten, sino que lo hacen al siguiente día cuando le corresponde a otro número de placa. “Si corres con suerte te surten solo 20 litros”, agregó.

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Los pacientes renales madrugan

Orlando Hidalgo es paciente renal, no duerme en una cola por gasolina, pero sí madruga. En Maturín es obligatorio que las personas con su condición lleguen entre las 4:00 y las 5:00 de la madrugada para surtirse de gasolina, porque solo entregan 10 números que pueden ser más si el guardia nacional o el representante del Movimiento Somos Venezuela están de ánimo para repartirlos.

De 32 estaciones de servicio en Maturín, solo en 5 se presta apoyo a los casos de salud. Orlando suele ir a cualquiera de esas, pero este martes fue a la Orinoco donde tuvo que rogarle al guardia nacional que lo atendieran porque llegó pasadas las 5:00 de la madrugada. “A ellos les gusta que uno les ruegue, que uno se arrodille, porque si no, no te atienden”, expresó.

Orlando ha visto a mujeres llorando por un cupo. Recordó que uno de los casos que más le marcó fue el de una señora epiléptica que necesitaba combustible para atender su problema de salud. “Esa vez ofrecí mi turno porque me desesperó”, manifestó.

La gente no duerme en las colas, se expone a la delincuencia, usa el teléfono a escondidas y come frío. “Cuando podía hacerlo, me llevaba una arepa y un poquito de café, pero allí he visto a gente que lleva pan. En las colas, hay quienes juegan truco (juego de cartas) o dominó para pasar el rato, pero hay otros que solo conversan para no dormirse, porque a quienes lo han hecho les rompen los vidrios de los carros y los asaltan”, contó.

Conductores denuncian que en la estación de la avenida Bolívar en Puerto La Cruz existe una cola para quienes pagan vacunas y otras para los que no | Foto: Giovanna Pellicani

Cuidador de cola

A José Rojas le toma una semana echarle 20 litros de gasolina a su carro. En esos días, toma turnos en la noche para cuidar su puesto y el de los demás conductores en la estación de servicio Libertad en Carúpano, municipio Bermúdez del estado Sucre. Trabaja en una empresa de servicios telefónicos durante el día y pernocta en las filas para cumplir con ese rol que le asignaron los encargados de la lista en la que anotan a los usuarios que echarán combustible el mismo día que él.

«Yo vengo a cuidar la cola con otro grupo de hombres que está en la lista para surtir al igual que yo. Ya tenemos asignados nuestros números, pero debemos turnarnos para cuidar los puestos. En todas las gasolineras subsidiadas se hacen listas y si no estás en ella, hay que cancelarle cinco dólares al encargado para que te dejen echar gasolina cuando te toca», detalló.

Rojas explica que para pasar la noche los que hacen vigilia fuman cigarros, juegan cartas, ingieren alcohol y café. También están atentos a las peleas que ocurren por los puestos en la cola y también de las personas que merodean las filas a quienes se les notan las intenciones de robar.

«Si te acuestas a descansar adentro del carro te expones al calor, a las plagas y hasta puedes ser robado. Y si vas a una bomba premium debes permanecer un día completo para poder abastecer el vehículo«, mencionó. 

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