Apagón en Maturín obligó a vender el kilo de carne en 4.000 bolívares soberanos

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Maturín.- El apagón de este 25 de marzo volvió a dejar grandes pérdidas en las carnicerías del mercado municipal de Maturín. El precio de la carne bajó de 10.000 a 4.000 bolívares soberanos durante los dos días en los que no hubo servicio eléctrico en el país.

En el mercado de Los Bloques hay 32 carnicerías y una de ellas es la de Richard Leonett, quien tenía unas cuatro reses guardadas en sus cavas. A Leonett no le quedó de otra que rematar la mercancía y regalar los huesos. Durante esos días compró hielo y buscó una planta eléctrica para refrigerar la carne, pero le sirvió a medias.

«La venta no dio ni siquiera para reponer lo que gasté en comprar esas reses, que se pagan de contado. Yo tenía bastante porque suelo abastecerme así. Esta vez fue peor porque no pudimos ni siquiera recuperarnos de las pérdidas que dejó el apagón anterior, que duró mucho más tiempo», mencionó Leonett a El Pitazo.

Algunos carniceros optaron por comprar hielo para guardar la carne en cavas pequeñas. Cada saco tenía un costo de 6.000 bolívares soberanos en efectivo, porque los puntos no funcionaban en vista de que la conexión bancaria también falló.

Los vendedores de pescado también registraron pérdidas. Víctor Presilla tiene un puesto en el mercado municipal y botó 20 kilos de pescado, sus pérdidas fueron de 60.000 bolívares soberanos. «No hubo ventas, la gente no compró», dijo Presilla.

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José González también expende pescado, tenía tres cajas de sardinas y sus pérdidas fueron del 40 % sobre las ganancias de esos dos días. Aunque comercializó el kilo en 1.200 bolívares soberanos la gente prefirió no comprarlo porque desconfió de la calidad.

Actividad comercial

El centro de Maturín trabajó como de costumbre. Siete de cada diez comercios abrieron sus puertas este 28 de marzo. Los propietarios subieron la santamaría desde las nueve de la mañana esperanzados en que los usuarios entraran a comprar algo.

En un recorrido realizado por el casco central se observó que los comercios más concurridos fueron los abastos asiáticos y establecimientos que venden productos de la cesta básica alimenticia. Los consumidores aprovecharon de comprar arroz, pasta y granos, como frijoles y caraotas.

Los comerciantes afirman que las pérdidas diarias estuvieron sobre 50 % sobre los ingresos diarios. Aquellos que tuvieron ingresos fueron los que tenían plantas eléctricas y lograron activar los puntos de venta.

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