Volver a creer en Venezuela

meta_valuy

En Venezuela lo que se rompió -no hablaré de cómo ni quiénes lo hicieron porque ya es harto conocido y realmente es inútil seguir señalando culpables- fue la confianza en el gobierno y sus instituciones.

Detrás de esa crisis de confianza vinieron: la inestabilidad de la moneda, el escepticismo ante cualquier anuncio en materia económica, la desconfianza que bordea la paranoia ante el requerimiento de cualquier funcionario civil y más intensamente la negativa interacción con cuerpos policiales o militares.

En la vida real, los venezolanos caminan y viven con el telón de fondo del miedo y la indefensión. Los ciudadanos, desde el más rico hasta el más pobre, salen a la calle con la sensación de estar desnudos y expuestos ante las inclemencias de una sociedad desprovista de orden, servicios y certezas.

No hay un Estado de Ley, justicia y solidaridad. Tampoco hay un Gobierno capaz de proveer servicios básicos estables, universales y confiables en salud, educación, transporte, electricidad, agua potable por tubería, aseo, acceso a los alimentos y seguridad ciudadana. Por decir lo mínimo. Ni hablar del espacio público, arrasado por la desidia y la oscuridad o abandonado ante la amenaza constante de la inseguridad.

Así viven los venezolanos su día a día: en la ansiedad de no encontrar el medicamento, el alimento o los servicios básicos para proveerse. Corriendo detrás de la hiperinflación que se retroalimenta con especuladores cambiarios, arbitrajes irracionales y una voracidad despiadada en el “sálvese quien pueda” del comercio dependiente de la moneda y de los extorsionadores del sector público y privado.

Frente a este panorama apocalíptico, la piedra angular de la transición es la confianza. ¿Cómo hacer que los ciudadanos, empresarios y productores vuelvan a confiar en el gobierno y las instituciones republicanas que impúdicamente han tomado partido a favor del mismo? ¿Puede lograrlo la misma camarilla inmoral que tiene seis años saqueando al País?

El primer paso para restaurar la confianza en Venezuela, que no en el actual régimen y sus cómplices rojos y azules, es crear una instancia conformada por figuras relevantes del mundo social, científico y empresarial, con alta legitimidad ética y profesional. Necesitamos un conjunto de “notables” que sean respetables para todos y puedan convocar un espacio de distensión alrededor de una idea simple pero urgente: “el País es mucho más que sus políticos y se puede recuperar con trabajo, ciencia y cultura ciudadana”.

La esperanza es la hermana pobre de la Fe. Maduro, sus jefes cubanos y sus mafias cómplices han estado sembrando la desesperanza y la impotencia entre los venezolanos. Y lo han logrado con éxito gracias a la complicidad de opositores de la Cuarta República que se han vendido cumpliendo el rol de quinta columna de la oposición. Es hora de revertir esa desesperanza. Y decirle a los venezolanos que aún resisten dentro del País y a quienes añoramos volver, que pronto habrá restauración republicana, reconstrucción institucional y retorno de la normalidad cotidiana. Y el primer paso consiste en volver a creer en Venezuela.

DÉJANOS TU COMENTARIO