Vivir con fibromialgia

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Por: Karina Monsalve

La fibromialgia es una enfermedad crónica y compleja, de origen poco claro, que provoca dolores musculares generalizados que pueden llegar a ser invalidantes para quien lo padece. Sufrir de fibromialgias es ver afectada la esfera biológica, psicológica y social de los pacientes, en consecuencia, hay una alteración de su calidad de vida y pudiera comprometer su vida personal, laboral y social.

En el año 1992 fue reconocida como enfermedad por la Organización Mundial de la Salud. Sin embargo, no existen pruebas diagnósticas analíticas ni de imagen definitorias para establecer la enfermedad, siendo por ello un diagnóstico de exclusión y siguiendo los criterios clínicos de la American College of Rheumatology en el año 1990.

Aún se desconocen las causas exactas de esta enfermedad. Los investigadores piensan que ciertas cosas pueden contribuir a su aparición, tales como: eventos traumáticos, lesiones frecuentes o enfermedades como las infecciones.

A veces, una de las cosas más difíciles de aceptar es que la fibromialgia no tiene cura. Si bien los cambios de estilo de vida y los medicamentos pueden reducir la intensidad del dolor y el agotamiento físico asociados con la fibromialgia, la persona afectada seguirá teniendo días buenos y días malos.

Cuando el dolor o la fatiga por la fibromialgia son fuertes, quizá le resulte difícil pensar con claridad. Una exacerbación de los síntomas de la fibromialgia puede generar estrés y desesperación si no se está preparado. No obstante, contar con un plan para seguir le brinda una sensación de control sobre tus signos y síntomas.

Anota tus opciones para afrontarlo. Ten a mano tu lista para que puedas tomarla cuando sientas que comienza una exacerbación.

Diferentes estrategias funcionan mejor para algunas personas que para otras. Algunas pueden funcionar adecuadamente para ti un día, pero no otro. Por ello, es conveniente contar con una variedad de opciones escritas entre las cuales elegir.

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Los estudios han demostrado que lo que nos decimos a nosotros mismos dentro de nuestras cabezas puede afectar nuestra percepción del dolor. Convertir los pensamientos negativos en positivos requiere práctica, pero vale la pena el esfuerzo.

Los siguientes síntomas son característicos de esta enfermedad:

Síntomas afectivos: la tristeza patológica o humor depresivo. Se caracteriza por un sentimiento negativo, desagradable, displacentero, que a veces resulta difícil de expresar, e incluso de percibir. En ocasiones esta tristeza puede quedar enmascarada por la sintomatología restante, como podría ser el caso de los pacientes afectos de fibromialgia, en los que es más frecuente la presencia de somatizaciones que un humor realmente deprimido. Otros síntomas afectivos que pueden presentarse son: disforia (ánimo depresivo con sensación de malestar general, mostrándose irritados, enfadados, pesimistas), anhedonia (disminución o incapacidad para obtener placer), ansiedad y angustia, irritabilidad, apatía. 

Síntomas cognitivos: puede aparecer un enlentecimiento del curso del pensamiento (bradipsiquia). El contenido del pensamiento se caracteriza por ser negativista, pesimista, con excesivas preocupaciones y rumiaciones negativas y desagradables. Pueden aparecer sentimientos de desesperanza, inutilidad, baja autoestima, ruina, hipocondría, ideas de muerte y suicidio. 

Síntomas somáticos: en el caso de pacientes con enfermedades médicas, suelen ser los síntomas que con mayor frecuencia aparecen. Destaca la fatigabilidad, lo que produce una falta global de vitalidad, sobre todo en las primeras horas del día. Aparecen cefaleas atípicas, algias diversas, trastornos digestivos (pérdida de apetito o bulimia, sequedad de boca, dispepsias, alteraciones del ritmo intestinal), pérdida de la libido. Alteración del ritmo circadiano actividad (suele aparecer insomnio de mantenimiento, con lo que el paciente presenta somnolencia diurna y sueño no reparador).

Síntomas conductuales: llanto frecuente e inmotivado, alteraciones de la actividad psicomotora, disminución del rendimiento en los diferentes aspectos de la vida, y tendencia al aislamiento. Las alteraciones más graves son el intento de suicidio.

La fibromialgia se trata con una combinación de terapias, las que pueden incluir medicamentos, cambios de estilo de vida, terapia conversacional y tratamientos complementarios.

No todos los profesionales de la salud conocen en detalle la fibromialgia y su tratamiento. Usted debería ver a un doctor o equipo de médicos especialista en el tratamiento de fibromialgia si llegara a identificarse con algunos de estos síntomas. 


KARINA MONSALVE | TW @karinakarinammq IG @psic.ka.monsalve

Psicóloga clínica del Centro Médico Docente La Trinidad.

El Pitazo no se hace responsable ni suscribe las opiniones expresadas en este artículo.

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