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jueves, 22 abril, 2021

Vive y deja vivir

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Para mis hijos y nietos adorados

Vivimos tiempos convulsos y confusos. No es fácil entender cosas, sucesos, acontecimientos y demás circunstancias que nos rodean. Lo que antes era sencillo y fácil de comprender, ahora es tremenda dificultad; peor, para la acción y la dirección de quienes son nuestra descendencia. A pesar de esto, hay directrices, valores, principios y normas, entre otros aspectos que nos sirven de referencia. No lo debemos olvidar. 

La oración, título del artículo, no es mía. La escuché hace más de tres décadas, en Sao Paulo, Brasil. Participaba en un congreso de investigadores de la comunicación, y los colegas y amigos brasileros, en el único momento libre, sábado en la tarde, nos llevaron a conocer la Universidad de Sao Paulo. Una hermosa avenida, llena de frondosos árboles, con el nombre de Getulio Vargas (un dictador de derecha, gobernó al país por largo tiempo), lleva a la entrada de la universidad. Mi sorpresa y reacción fue inmediata al ver que cada dos o tres metros había una bella jovencita, con sus libros, esperando… Ante mi asombro y conociéndome como soy, el mayor de mis colegas, exclamó: “Son prostitutas, Gloria”. Horrorizada protesté, expresé la falta de ética, la inmoralidad del hecho. El querido Profesor me dijo, con un aire de resignación: “Vive y deja vivir”. Me callé y empecé a pensar en el significado de lo que me dijo; me di cuenta de que era una frase sin ningún tipo de moralidad, sin sustento ético. 

Si se vive al lado de un narcotraficante, por ejemplo, o de un asesino serial o un ladrón, ¡Lo dejamos que viva! Y, ya está. Podemos entonces entender el desastre que se vive en el planeta, en el país y en Brasil. Lo observamos en sus extraordinarias telenovelas. Buscan una salida. Dejaron que todo se permitiera como algo natural. Pareciera que empiezan a tomar consciencia. ¿Se cumple la ley del péndulo? De izquierda, pasaron a la derecha: Jair Bolsonaro, con ideas ultraderechistas, pretende cambiar la situación. No han entendido que lo fundamental es: educar. Imprescindible, ir a cada barrio, urbanización, colonia, favela o como lo llamen, para volver a la ética e incorporar a la vida cotidiana (el “entorno inmediato e íntimo”, Daniel Pietro C. dixit) principios y valores que la humanidad tiene desde los griegos para acá, teniendo las reglas y normas religiosas coadyuvando en los procesos de reformulación de la ética y la moral. 

No, no es posible: “Vivir y dejar vivir”. En efecto, “todos somos uno”, cada una/o afecta o puede afectar a otro/a; la oración convertida en lema, para no preocuparse de los demás, tiene ausencia de sentido ético. No podemos, ni debemos olvidar la necesidad de la reflexión ética para la actuación moral. Así como no podemos dejar de dormir ni comer, reconstruir la conciencia ética es tarea fundamental, y en muchos casos pendiente. ¡No olvidar!  

Gloria Cuenca es escritora, periodista y profesora titular jubilada de la Universidad Central de Venezuela.

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