VIH: cambiando las reglas de juego

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CIENCIA Y LETRAS

Por: Paulino Betancourt

La terapia antirretroviral ha tenido un enorme impacto en el tratamiento de los contagios por VIH en todo el mundo. Los millones de personas que actualmente toman estos tratamientos bajo supervisión médica esperan reducir sus cargas virales a niveles indetectables, eliminar el riesgo de transmisión y vivir una vida plena.

Sin embargo, la terapia antirretroviral no está exenta de deficiencias. Los pacientes deben tomar estos medicamentos de por vida y se puede llegar a provocar la resistencia a los fármacos. Pero hay una nueva opción en el horizonte, los anticuerpos monoclonales, que podrían cambiar las reglas del juego en el tratamiento de las infecciones por el VIH.

Los anticuerpos son proteínas que desempeñan un papel importante en la respuesta del sistema inmune contra los patógenos o alérgenos, que causan enfermedades y provocan reacciones alérgicas. Los anticuerpos reconocen marcadores específicos, o antígenos, en una sustancia potencialmente dañina y ayudan a eliminarla del cuerpo.

En las últimas décadas, los investigadores han podido aislar anticuerpos específicos para el patógeno o alérgeno que deben atacar. Con este avance, los anticuerpos monoclonales fabricados en los laboratorios se han convertido en un segmento importante de la industria farmacéutica. Tanto así que se promocionan para tratar enfermedades tan diversas como la osteoporosis, los trastornos autoinmunes y varios tipos de cáncer.

Los anticuerpos también se pueden usar para tratar infecciones virales, incluida la COVID-19. Para usar anticuerpos con el VIH, el virus que causa el SIDA en las personas, se requiere de mucha más investigación científica. Una de las razones es que el VIH tiene una enorme cantidad de variantes que circulan por todo el mundo e incluso dentro de una sola persona infectada. Por ejemplo, un paciente puede tener en su organismo más variantes de VIH que el total de variantes de la influenza en todo el mundo.

El sistema inmune de una persona contagiada por el VIH crea anticuerpos para neutralizar el virus. Sin embargo, debido a que estos anticuerpos generalmente pueden reconocer solo una cepa en particular, no pueden neutralizar a las otras “formas” del VIH que circulan entre la población.

Además, el VIH puede mutar dentro de un individuo infectado y huir de los anticuerpos específicos de la variante que causa la infección original. Esta capacidad de mutar y escapar de las respuestas inmunes es un factor crítico en la capacidad del virus para replicarse continuamente, un sello distintivo del SIDA. También dificulta el diseño de un tratamiento con anticuerpos.

Pero hay una luz al final del túnel, el descubrimiento de individuos que producen anticuerpos contra el VIH que pueden ser efectivos contra las cepas, ha aumentado las perspectivas de tratamientos contra el SIDA. Estos anticuerpos neutralizantes, o bnAbs, han generado resultados impresionantes.

Los estudios con simios han determinado que una sola administración de bnAbs puede prevenir la infección por SHIV, la versión del VIH en primates no humanos. Otro estudio concluyó que dos anticuerpos pudieron reducir las cargas virales a niveles indetectables en simios infectados. Mientras que en humanos, un trabajo en el que se administró bnAbs también vio la supresión de la replicación del VIH y cargas virales casi indetectables.

Todos los estudios en monos y humanos mencionados anteriormente necesitaron de la administración de anticuerpos cada tres semanas para mantener concentraciones efectivas. Esto se encuentra con el mismo problema al que se enfrentan las terapias antirretrovirales en términos de requerir que la persona tome el medicamento de por vida. Ante este obstáculo, los investigadores han encontrado una posible solución.

El uso de un pequeño virus que no causa enfermedad, llamado virus adenoasociado, para administrar anticuerpos que estimulen a las células musculares para que produzcan continuamente más de estos anticuerpos. Debido a que las células musculares tienen una vida prolongada, llegando a durar entre 10 a 16 años en promedio, podrían convertirse en fábricas que produzcan los anticuerpos para toda la vida.

En un estudio donde se probaron virus adenoasociados se reportó que un simio pudo producir estos anticuerpos durante más de 6 años después de una sola inyección. Mientras que otro simio que los investigadores llamaron “El mono de Miami” se consideró curado, lo que significa que su carga viral ha estado en niveles indetectables durante un tiempo prolongado.

Como hemos visto, los investigadores continúan trabajando arduamente para desarrollar enfoques que permitan desarrollar una cura para el SIDA. ¡Estemos atentos a esta interesante búsqueda!


PAULINO BETANCOURT | @p_betanco

Investigador, profesor de la Universidad Central de Venezuela, miembro de la Academia Nacional de Ingeniería y Hábitat

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