Victoria… por ahora

meta_valva

El tiempo pasa. Y favorece a Maduro y el clan de los atrincherados.
El Gobierno pudo, con la complicidad de Rusia y el sospechoso silencio chino, frenar una avanzada que culminaría en su derrocamiento. Han sido cinco meses de vértigo. Emociones encontradas, movidas políticas y declaraciones incendiarias de parte y parte. Los miopes de Miraflores querrán descorchar botellas y respirar hondo. Incluso pueden llegar a susurrar “Victoria….por ahora”

Viendo el estado actual del escenario político venezolano es obvio que Maduro, siempre bajo la acertada y perversa asesoría cubana, optó por repetir el formato “Plaza Altamira” que tan buen resultado le dio a Chávez. Misma fórmula: atrincherarse, pagar solidaridades, aferrarse al Poder e ignorar las demandas opositoras, encargándole al tedio y la rutina su misión desesperanzadora.

Hoy Venezuela es un barco que se hunde. Lentamente. La población, en especial la de Maracaibo, mengua, sin electricidad, sin gasolina, sin efectivo, con internet precaria, sin transporte público y sobre todo, sin perspectivas de una solución a corto plazo. Y todo esto con el telón de fondo de la inseguridad, el colapso de todos los servicios públicos y una hiperinflación que convierte a un cartón de huevos en una cena de lujo. Frente a este holocausto a cuenta gotas, se le pide al pueblo venezolano, hambriento y agotado, que respire hondo y espere, con toda la paciencia del mundo, que Jorge Rodríguez y los cínicos de siempre terminen su desayuno en un hotel europeo de cinco estrellas.

En la otra banda, la Oposición dando vueltas alrededor de la mesa, pero sin fuerzas ni decisión para sentarse. Guaidó sigue siendo el líder del movimiento y debería consolidarse aún más, porque es el único de la camada opositora que realmente penetra en los sectores populares. Independientemente de la torpe y extemporánea liberación de Leopoldo López, que sólo viene a dividir aún más al rebaño disidente. El tiempo juega en contra de la oposición, porque el hastío de la crisis cotidiana y embrutecedora, está demostrado, sólo amansa y agota al pueblo. Ese “bravo pueblo” solo existe en el himno nacional. En la realidad, hay un pueblo agotado, escéptico, sobreviviente y sumiso que renunció a su dignidad ciudadana e independencia del Poder Político hace dos décadas.

El tiempo juega a favor del Gobierno. “Ceteris paribus”, si la tendencia se mantiene, veremos a opositores declarando a favor de la negociación o el diálogo con el Gobierno, endulzando píldoras y abriendo un escenario de transición con las mismas caras. Cuidado y si no salen los MUD de siempre a aceptar elecciones con cambios cosméticos en el CNE y candidaturas repetidas. Sólo la violencia inesperada o la promesa de una acción violenta internacional pueden cambiar el escenario y dinamizar un desenlace distinto. Todas las negociaciones soterradas tropiezan con la misma piedra: dejar a los militares chavistas para que mantengan la transición y protejan el entramado boliburgués con las instituciones republicanas colonizadas o incorporar otra banda de militares para que sostengan la construcción de una nueva institucionalidad y su respectiva camada de empresarios (welcome a los de Miami y a los saltadores de talanqueras)

Los secuestradores tienen a los rehenes. Los negociadores se agotan. Y el secuestro ha durado tanto que ya está dejando de ser noticia. El I-ching, antiguo oráculo chino, tiene una figura para estos momentos neutros y es “partir con los dientes”, es decir, una acción desesperada que dinamice las fuerzas estancadas. Veremos.

DÉJANOS TU COMENTARIO