Variante Lambda, variante de interés

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Por: Paulino Betancourt

Llevamos cerca de 19 meses de pandemia por el COVID-19 y nos estamos acostumbrados a las noticias sobre nuevas variantes del virus. Algunas mutaciones, como las variantes alfa y delta, descubiertas por primera vez en el Reino Unido y la India, respectivamente, han sido más transmisibles que las versiones anteriores del virus y han pasado a dominar a nivel mundial. Siempre que surge una nueva variante del coronavirus, los científicos la observan de cerca.

Si bien el mundo todavía se enfrenta a la rápida propagación de la variante delta, que ha usurpado la cepa alfa en términos de transmisibilidad y el potencial de causar hospitalizaciones en personas no vacunadas, ahora hay una nueva que los expertos están monitoreando: la variante Lambda.

La variante Lambda, o C.37, como se ha designado, se ha extendido rápidamente por América del Sur, particularmente en Perú, donde las primeras muestras documentadas del virus datan de agosto de 2020. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud solo lo marcó como una “variante de interés” hace un mes, ya que los casos atribuidos se habían extendido notablemente. Las variantes de interés se mencionan como tales porque tienen el potencial de ser más infecciosas y graves, pero aún no han tenido un impacto devastador. En su informe de mediados de junio, la OMS informó que “Lambda se ha asociado con tasas sustanciales de transmisión comunitaria en varios países, con una prevalencia creciente a lo largo del tiempo con una mayor incidencia que el COVID-19”, y que se llevarían a cabo más investigaciones sobre la variante. En una conferencia de prensa la semana pasada, se le preguntó a la líder técnica de la OMS sobre COVID-19, María Van Kerkhove, qué tendría que suceder para cambiar la definición de la variante Lambda. Su respuesta: “Se convertiría en una variante de preocupación si muestra vías de mayor transmisibilidad, un aumento en la gravedad, por ejemplo, o si tiene algún tipo de impacto en nuestras contramedidas”.

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¿Dónde está exactamente? La OMS señaló en su informe del 15 de junio que la variante Lambda había sido detectada en 29 países, aunque tiene una presencia más fuerte en América del Sur. Las autoridades de Perú señalaron que el 81% de los casos del COVID-19 secuenciados desde abril de 2021 estaban asociados con Lambda. Argentina reportó una prevalencia creciente de Lambda desde la tercera semana de febrero de 2021, y entre el 2 de abril y el 19 de mayo de este año, la variante representó el 37% de los casos de la COVID-19 secuenciados”, señaló la OMS. Hasta el 14 de julio, Perú ha reportado un total de 2.083.567 casos de la COVID-19 con 194.606 fallecidos, lo que representa una tasa de letalidad de 9%, según el Coronavirus Resource Center de Johns Hopkins. Mientras tanto, en Chile, la prevalencia de Lambda ha aumentado con el tiempo. 

¿Qué lo diferencia de otras variantes? En la actualidad, la OMS enumera 11 variantes oficiales del SARS-CoV-2. Todas se distinguen entre sí por mutaciones en sus proteínas de pico, los componentes del virus que le permiten invadir las células humanas. Por ejemplo, la variante Delta detectada por primera vez en la India tiene dos mutaciones proteicas de pico clave, T478K y L452R, que le permiten infectar células con mayor facilidad y evadir la respuesta inmunitaria del cuerpo. Mientras, Lambda tiene siete mutaciones de proteína de pico únicas. Al señalar las mutaciones específicas en la proteína de pico (algunas de las cuales han sido descritas como inusuales por los expertos), la OMS dijo que: “actualmente hay evidencia limitada sobre el alcance total del impacto asociado con estos cambios genómicos y se necesitan más estudios” para comprender mejor el impacto de las medidas contra la COVID-19 y controlar la propagación”.

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¿Las vacunas son efectivas contra la variante Lambda? Nuevamente, se necesitan más estudios. Pero se han planteado dudas en partes de América del Sur sobre la efectividad de las vacunas chinas, que han sido las que se han desplegado predominantemente en la región, a medida que los casos relacionados con la variante Lambda se propagan y las tasas de infección aumentan junto con los programas de vacunación. Un estudio realizado por la Universidad de Chile que analizó a los trabajadores de la salud que habían recibido dos dosis de la vacuna CoronaVac (o Sinovac) de China, sugirió que las mutaciones presentes en la proteína de pico de la variante Lambda “confieren una menor protección”. El estudio, pre-publicado el 1 de julio, aún no ha sido revisado por pares.

Las vacunas chinas enfrentan cada vez más dudas sobre su eficacia, debido a la falta de datos sobre la protección contra la variante Delta más transmisible. Los casos semanales de COVID-19, ajustados por población, se han mantenido elevados en al menos seis de los países más vacunados del mundo, y cinco de esos países emplearon las vacunas de China. A principios de año, se reportó en un ensayo brasileño que Sinovac tenía una efectividad del 50,4%. Mientras, en un estudio de los Emiratos Árabes Unidos publicado en diciembre pasado se encontró que la vacuna Sinopharm tiene una efectividad del 86%. China ha defendido sus vacunas y los expertos señalan que los países no deben dejar de usar las vacunas COVID-19 chinas, especialmente en medio de la falta de suministro en las naciones de ingresos más bajos. ¿Debería preocuparnos en Venezuela? Si bien hasta ahora no se han reportado casos de Lambda, vale la pena estar atentos a la aparición y propagación de las variantes del SARS-CoV-2. 

América Latina tiene una capacidad limitada para realizar vigilancia genómica e investigaciones de laboratorio de seguimiento de nuevas variantes. Eso ha llevado a una brecha de información que alimenta las preocupaciones sobre Lambda. Aunque no creo que vaya a ser peor que cualquiera de las variantes que ya tenemos. Es solo que sabemos tan poco que se presta a mucha incertidumbre. La mejor manera de abordar esto es concentrarse en vacunar a más personas, sin bajar la guardia ante el virus.


PAULINO BETANCOURT | @p_betanco

Investigador, profesor de la Universidad Central de Venezuela, miembro de la Academia Nacional de Ingeniería y Hábitat.

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