Urgente educar para la ciudadanía                                                    

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Por: Luisa Pernalete

No hay que esperar tener 18 años para que la persona se considere “ciudadano o ciudadana”. La formación para la ciudadanía se puede y  se debe, comenzar desde pequeño, en el hogar, y paulatinamente se va ejerciendo a medida que se va creciendo.

La ciudadanía tiene que ver con normas de convivencia, con derechos y deberes, con construcción del “Bien Común”. Ciudadanía tiene que ver con el imperio de la ley, leyes para todos, para cobijar y proteger a todos, contrario a la Ley de la selva, en donde gana el más fuerte, el más rápido, el más grande.

Repetimos, la ciudadanía comienza en el hogar, cuando se establecen normas, se educa con el ejemplo, y se continua en la escuela, desde la educación inicial. Veamos algunas maneras de hacerlo.

Lo primero que se debe anotar es que educar para la ciudadanía no es algo de unos días especiales en el año, aunque nunca está de más resaltar algunos aspectos, sino que  es algo que debe permear el trabajo en el aula. Se requieren momentos  de estudio, estrategias creativas, trabajo en común, pues como ya mencionamos, la ciudadanía tiene que ver con la construcción del bien común.

Algo que puede hacerse desde el preescolar, es elaborar los acuerdos de convivencia: qué se va a aceptar como bueno y qué no se va a aceptar, establecer que hay que respetarse mutuamente. Por ahí se empieza, hay deberes y derechos en el salón de clases. Por supuesto, a medida que se avanza en edad, estos acuerdos se van volviendo más complejos, se añaden, por ejemplo, derechos y deberes contemplados en la LOPNNA. Que los estudiantes conozcan esa ley que les protege, pero que también contempla deberes, como bien lo establece el artículo 91, que tiene 10 literales. 

Ese artículo contempla que los NNA tienen el deber de respetar las leyes, respetar a sus padres, a sus educadores, respetar el ambiente, por ejemplo, y claro, sus derechos también: derecho a opinar, organizarse, defender sus derechos, el buen trato…

Cuando se trabaje el derecho a la participación, establecido tanto en la CRBV como en la LOPNNA, es muy útil organizar elecciones de voceros o delegados por aula. Nombrar el Consejo electoral, por ponerle algún nombre, que organizará esas elecciones, para que sean limpias, participativas, y establecer los deberes de esos delegados o voceros.

El deber de conservar el ambiente, además que hay que recordar que la educación ambiental es obligatoria (Art. 107, CRBV), comienza por ese jardín que está a la salida del salón, cuidar el patio, trabajar con las tres erres: reciclar, reutilizar, reducir el consumo, y es muy educativo hacer jornadas de limpieza de los jardines, de sembrar cuando convenga, de poner esa tarea para el hogar.

En el fondo de la educación para la ciudadanía, está la promoción de la cultura democrática – democracia para tomar decisiones, no atropellar a nadie. Y ello supone entonces que tengamos climas democráticos en los planteles.

Detectar problemas en el entorno que tengan que ver con el bien común es otra estrategia importante en la formación en y para la ciudadanía, lo de la basura, por ejemplo, lo del rayado en las calles para el paso peatonal, recuperación de espacios públicos para la recreación sana, que es un derecho…. Participar para mejorar la comunidad, también es un comportamiento ciudad. Cuidar el agua, tan escasa en muchos hogares y en escuelas del país, saber ahorrarla, reportar los botes de agua limpia también es actuar como buen ciudadano.

Saber argumentar cuando hay un problema de vulneración de sus derechos, ensayar cómo lo llevarían a la Defensoría de Derechos del Niño, por ejemplo, es una estrategia útil y creativa. Detectar la vulneración, saber redactar la denuncia, saber dónde quedan las instancias para defender el derecho, y proponer soluciones, puede resultar muy adecuada para la escuela.

Las Matemáticas también se pueden poner al servicio de la formación ciudadana: hacer encuestas entre vecinos, para hacer “contraloría social”, para los alumnos mayores. Saber, por ejemplo, cuál es el presupuesto del municipio para educación, espacios para recreación… Eso aumenta la conciencia ciudadana.

 Algo que también ayuda es hacer estrofas con lo que los muchachos van aprendiendo. Doy un par de ejemplos: Los niños tienen derechos / lo oí en una reunión/y deben ser respetados/ lo dice la Convención// Y los niños que trabajan / se pueden organizar / también eso es un derecho/ que se debe respetar// Si en tu barrio no hay escuelas/ ni sitio pa´ recreación / ponte pilas con los otros / y arma tu organización //Si no conoces las  leyes/ que apoyan tu protección / anda y busca a tu maestra / y que te de la lección // También están los deberes / que tienes que respetar / no los eches para un lado / no los vayas a olvidar//   

 Es urgente también que los NNA sean difusores de la conciencia ciudadana, alertar a los padres que hay que respetar las leyes de tránsito, el semáforo, por ejemplo. Venezuela se ha desinstitucionalizado, los padres tienen que hacer conciencia que respetar el semáforo es respetar la vida de los demás y la vida propia, pero ahora también los NNA pueden ser portavoces de esa urgencia ciudadana. Las escuelas pueden hacer campañas en su entorno para que los derechos y deberes se conozcan, para que las normas que deben regular a choferes, ciclistas, motociclistas y peatones, las exijan y las respeten.

Como verán, hay mucho qué hacer y mejor hacer algo ahora, y no seguir viendo cómo se reduce el comportamiento ciudadano, tan necesario en nuestro país.

LUISA PERNALETE / @luisaconpaz

Educadora en zonas populares por más de 40 años. Utiliza el sentido del humor como herramienta pedagógica |

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