Una salida negociada… ¿pero con quién se dialoga?

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Mientras sigue la crisis política los venezolanos sufre ante la difícil situación económica y social | Foto EFE

Recientemente Mike Pompeo, jefe de la diplomacia de los Estados Unidos, dijo que “la verdadera salida de Venezuela tendrá que buscarse a través de una transición negociada”, que concluya en un gobierno de transición que convoque unas elecciones. Pero Juan Guaidó, reconocido como presidente interino por más de 50 países, incluyendo Estados Unidos, rechaza retomar las conversaciones con los enviados de Noruega, que intentan reanimar las reuniones que llevaron a cabo el año pasado sin ningún éxito.

La dirigencia política del país que aglutina a los disidentes chavistas y a los líderes sindicales del Movimiento por la Democracia (MPD) señaló en un comunicado que la única salida es luchar democráticamente en las calles sin violencia, para lograr unas elecciones libres.

Estos llamados a una salida pacífica, para destrabar la crisis humanitaria que se vive en Venezuela, suena a melodía y sería lo más beneficioso para los ciudadanos, cuyo sufrimiento no tiene techo. Pero hablemos con la verdad. Con conocimiento de causa les digo que ni Nicolás Maduro ni Diosdado Cabello van aceptar ningún tipo de elecciones donde se ponga el riesgo el ejercicio de su poder. Así que van a seguir utilizando los diálogos para seguir mareando, ganando tiempo y finalmente desgastar a la oposición, y solo cuando lo crean oportuno convocarán a elecciones. Así pasó con las elecciones de gobernadores, el adelanto de las presidenciales y las de alcaldes. Lo mismo ocurrirá con las elecciones de la Asamblea Nacional.

La concepción de estas personas es que ellos no van a entregar la revolución, así lo dicen en cada reunión del partido y en los comités del llamado Alto Mando Político. Para tal propósito cuentan con el apoyo de la Fanb, una milicia popular armada que llaman colectivos, así como elementos extranjeros como el ELN. Es decir, cuenta con las armas.

En su momento Mike Pompeo también dijo: “Qué endemoniadamente difícil es unir a la oposición venezolana”. Más allá de las fotos, los selfies o las declaraciones a sus medios acólitos, lo realmente cierto es que las palabras de Pompeo han sido del tamaño de una Catedral. El espectáculo de la elección de la Asamblea Nacional así lo demuestra. Más allá del show que si Guaidó pretendió volarse las rejas, lo verdadero es que había un gran número de diputados opositores que no iba a votar por la reelección de Guaidó. Para nada sirve que si la operación “Alacrán”, que si el gobierno los intimidó, lo que existe es una jauría sin ética que se vende al mejor postor, que para nada le importa el sufrimiento del pueblo. La realidad es que Guaidó es el principal responsable del desprestigió de la Asamblea, porque por un año no fue sólo su presidente, sino que sigue siendo presidente interino del país.

De esta manera, el mediático 2020 no pinta bien para los venezolanos que se encontraron con una devastadora inflación, una dolarización de los productos, sin que los trabajadores cobren en dólares, pero lo peor de todo, una oposición sin coherencia, sin estrategia. Pompeo habla de un diálogo para buscar una transición. Guaidó descarta la negociación de Noruega, la cual acepta el Grupo de Contacto. Guaidó tiene que plantear una estrategia que no sea los cabildos abiertos, los llamados manifestación sin ningún objetivo. Todos esos planteamientos fracasaron.

Lo pertinente en este momento es plantearse alianza con los sectores del chavismo disidente, sin imponerle condiciones ni actuar como si fuera un presidente encargado. Alianzas con movimientos serios, de los llamados colectivos, que los hay en el 23 de Enero, totalmente distanciados de Maduro.

Lo importante es dejar a un lado la ideología política, la polarización de izquierda y derecha, que tanto beneficia a Maduro. Es más importante una alianza con Valentín Santana, con el colectivo Alexis Vive, que el apoyo de presidentes tan cuestionados en sus propios países.

La estrategia tiene que ser el quiebre institucional, el quiebre de las organizaciones populares que el gobierno de Chávez creó y que en algunos casos siguen a Maduro por obligación. Un solo dato. En las elecciones del 2015, Maduro no ganó un circuito en el 23 de Enero ni en la Parroquia Sucre de Caracas.

Por eso es importante que tengamos claro que Maduro no va a ceder el poder en ninguna negociación. Que tenemos que obligarlo con una lucha democrática en la calle, que aglutine a todos los sectores venezolanos, pero que ningún líder político pretenda monopolizarla para sacar beneficios individuales.

El Pitazo no se hace responsable ni suscribe las opiniones expresadas en este artículo.

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