Un vendaval arrasó a Güiria

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Freddy Bogady Flores

Güiria, pueblo ardiente y de rizada belleza, es una cálida región oriental del municipio Valdez. Este es uno de los 15 municipios que conforman el estado Sucre y tiene como capital a Güiria, situada en el noreste de Venezuela; por lo tanto, tiene frontera marítima con las islas de Trinidad y Tobago.

A todo lo largo y ancho del territorio de Valdez hay muchos caseríos, algunos habitados y otros poblados solo de agreste y exuberante vegetación. Pero todos guardan en su seno un inmenso potencial agrícola y pecuario. Los laboriosos pescadores, criadores y agricultores valdecianos no han contado en mucho tiempo con la ayuda necesaria y adecuada para el desarrollo de tan noble trabajo. Sin embargo, con sus cultivos agrícolas, sus cosechas, capturas de pescado y crías de animales vacunos, porcinos y cabríos abastecían años atrás a las comunidades valdecianas.

Todos estos trabajadores acudían al mercado municipal de Güiria a vender sus productos, y en la jornada los acompañaban los artesanos, quienes elaboraban pan casero, meriendas güireñas —como patecoco, beso, serrucho, bofló, patebanana y turrón de coco—, arepas de maíz raspado, pilado, domplina, harina de maíz tostado y endulzado —llamado por los güireños chirivivi— y el gustoso mabí. De esta manera, Güiria se sustentaba diariamente con alimentos de su propia producción. Así transcurrió un tiempo bastante notorio.

En las décadas de los sesenta y setenta, durante el período democrático, se construyó en Güiria una obra de gran envergadura y de suma importancia. Es el puerto pesquero internacional, obra que les trajo una muy importante prosperidad a los güireños, a los habitantes de pueblos circunvecinos y, en general, a todo el estado Sucre. La construcción y puesta en marcha y funcionamiento de esa infraestructura convirtió a la ciudad de Güiria en un significativo puerto marítimo e implicó un desarrollo económico para la comunidad del municipio Valdez.

Contaba el puerto con instalaciones de primera para la reparación de embarcaciones de gran calado y eslora. Allí mismo había una planta de hielo, un frigorífico para la conservación del pescado y otras especies marinas y una marina para surtir las faenas de pesca y los viajes de los buques. Ese puerto, que hoy está olvidado, deteriorado y abandonado debido a la desidia oficial, servía de base para la salida y entrada de barcos pesqueros, palangreros de mero y pargo, atún y cazón. En su mayoría, esas embarcaciones pescaban en aguas internacionales gracias a un convenio de pesca entre Venezuela y Surinam.

Esas eran épocas doradas para Güiria. Sus habitantes tenían trabajo en diferentes áreas y prácticamente no tenían necesidad de emigrar. Hasta que los días sucedieron a los días, y el puerto pesquero internacional se convirtió en puerto petrolero. El cambio de la actividad de origen trajo como consecuencia el deterioro de todas sus instalaciones y la emigración a otros embarcaderos de los buques pesqueros que hacían vida comercial en Güiria.

Cambiar de actividad portuaria a petrolera, sin planificación, trajo irreparables pérdidas en la vida natural y económica de los habitantes del municipio Valdez. No solo se acabó la pesca comercial, sino también la actividad agrícola y la cría de ganado vacuno, entre otras.

La estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa) expropió en Valdez 6.600 hectáreas de tierras donde había grandes cultivos agrícolas y sabanas de pasto para crías de animales vacunos. Dado que estas extensiones cumplían su función social, se producían varios artículos agrícolas, se generaba ganadería de carne y más de 3.000 litros diarios de leche, que se utilizaban en consumo y elaboración de quesos para el mercado local.

Debido a que actualmente no existe en Güiria la producción en los rubros mencionados, sus habitantes consumen lo que se trae de afuera, con lo cual se incrementa el precio de los alimentos. Por si fuera poco, a las tierras expropiadas por Pdvsa les dañaron la capa vegetal, muchas están enmontadas y en total abandono, cubiertas de árboles de yake cují, que no tienen ninguna utilidad para la actividad agrícola y petrolera. Esos espacios están convertidos en tierras ociosas que no cumplen ninguna función social.

Los antiguos trabajadores actualmente se encuentran desempleados y perturbados psicológicamente, pues no tienen dinero ni tierras para trabajar. Sin embargo, Güiria y todas las comunidades del municipio siguen siendo un inmenso potencial agrícola, pecuario y comercial para el desarrollo económico en toda su magnitud. Solo esperamos las condiciones de existencia y habitabilidad.

El desarrollo no podrá alcanzarse sin el apoyo de un sistema de recuperación de esas áreas, que sea adecuado, confiable, sostenido y que provoque reacciones en la vida económica de esa deprimida zona pariana. Güiria necesita urgentemente la atención del Gobierno local, la Alcaldía, de la Gobernación del estado y de la acción del Gobierno nacional. Solo hace falta incentivo para enrumbar a la capital de Valdez hacia logros económicos significativos.

Es triste ver cómo se dejaron, y se dejan, drenar los recursos de producción y abastecimiento de una región. Pero una recuperación planificada sería factor de estabilidad para las diferentes parroquias que integran el municipio Valdez y motor fundamental en la economía del estado Sucre. Así se aliviaría, entre otros, el problema de la producción de alimentos. 

Freddy Bogady Flores | Abogada güireña, estado SucreFacebook: Freddy Bogady Flores

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