¿Un mundo de mosquitos y cucarachas?

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CIENCIA Y LETRAS


Por: Paulino Betancourt

Un mundo sin insectos es un mundo en el que no queremos vivir. Aunque parece que les prestamos poca atención a estos “bichos”, muchos de ellos se están acercando a la extinción. La ciencia muestra cada vez más que los insectos, en general, están disminuyendo rápidamente. Algunas poblaciones se han reducido en más del 70% en solo unas pocas décadas. ¿Qué pasará si no actuamos lo suficientemente rápido para detener la extinción? Según los expertos, los ecosistemas se desmoronaran, derribando nuestro mundo. Hay pequeñas cosas en el planeta que sostienen todo lo que valoramos.

Las tres cuartas partes de todos los animales conocidos en el mundo son insectos. Hay aproximadamente 1 millón de especies identificadas, pero podría haber 5 millones o tal vez 10 millones, o incluso hasta 30 millones de especies, necesitamos más entomólogos para estudiarlas. Como me explicó hace tiempo un profesor de Biología, tienes a un investigador que estudia a miles de insectos y miles de investigadores que estudian a un solo mono.

Evitar un apocalipsis de insectos comienza con la comprensión de por qué son importantes estas famosas criaturas poco apreciadas. Por ejemplo, ¿qué pasaría si desaparecieran las pequeñas y peludas moscas? No habría chocolate y probablemente tampoco helado, porque ellas polinizan tanto el cacao como las plantas que alimentan a las vacas lecheras.

Estamos eliminando un mundo de abejas, mariposas y escarabajos, de los que dependemos para muchas cosas, incluidos los cultivos, medicinas, etc. Los estamos reemplazando con insectos que pueden adaptarse a los cambios que hemos puesto en marcha, ocasionando que otras especies de insectos se estén expandiendo aceleradamente. Los mosquitos, por ejemplo, están aumentando y mil millones de personas podrían estar expuestas a los mosquitos portadores de enfermedades. ¡Estamos creando un mundo de mosquitos y cucarachas!

De los registros publicados, muchos provienen de naturalistas aficionados que han rastreado descensos alarmantes en las abejas melíferas, mariposas monarca y luciérnagas domesticadas. En un estudio realizado en 2017, se reportó que el peso promedio anual de insectos voladores se redujo un 76% desde 1989. También hubo un particular estudio realizado por el científico Anders Pape Møller, quien ha estado conduciendo de un lado a otro en el mismo tramo de carretera desde el año de 1997 y contado los insectos que chocan contra el parabrisas de su auto. Sus resultados muestran una disminución de hasta 97% en la cantidad de insectos.

Un metaestudio llevado a cabo en 2019 encontró que el 40% de las especies de insectos están disminuyendo en todo el mundo. Lo compararon con otros animales y descubrieron que la tasa de extinción de los insectos es ocho veces más rápida que la de los mamíferos o las aves. Esto debido a que hemos eliminado alrededor de un tercio de todas las áreas boscosas del mundo en la era industrializada. Transformamos gran parte del planeta en tierras de monocultivo, ampliamos carreteras y áreas urbanas, creamos un paisaje que es muy hostil para los insectos. A los insectos les gusta la diversidad, el color y una variedad de plantas diferentes, y a nosotros la uniformidad y el orden. Creamos un mundo monótono que no favorece a los insectos.

También es razonable anticipar que buscaremos reflexivamente una solución tecnológica al desorden que hemos creado. La expectativa ya está puesta en proyectos de investigación, aún en pañales, para crear polinizadores genéticamente modificados resistentes a enfermedades y productos químicos o máquinas con cañones diminutos que disparen polen a las plantas. Otros investigadores han ideado diminutos robots que reemplazarían a los insectos. Lo cierto es que existe la confianza de que la tecnología eventualmente resolverá todos los males creados por nosotros mismos.

Los entomólogos desdeñan instintivamente cualquier sugerencia de que los insectos polinizadores puedan ser igualados por la tecnología. Las abejas son bastante expertas en polinizar flores, dado que han estado perfeccionando sus habilidades durante unos 120 millones de años y que, además, hay alrededor de 80 millones de colmenas de abejas en el mundo, cada una llena de decenas de miles de abejas alimentándose y reproduciéndose sin ningún costo.

No creo que exterminaremos a todos los insectos. Pero podemos causar un daño masivo a la biodiversidad, un daño que nos perjudica a todos. Las últimas investigaciones muestran que la pérdida de abejas ya está comenzando a limitar el suministro de frutos como manzanas, arándanos y cerezas. Las aves que se alimentan de insectos ahora están disminuyendo no solo en los campos de Francia, sino incluso en partes remotas de la selva amazónica venezolana. Esta catástrofe apenas está comenzando.


PAULINO BETANCOURT | @p_betanco

Investigador, profesor de la Universidad Central de Venezuela, miembro de la Academia Nacional de Ingeniería y Hábitat

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