Twitter Venezuela: un espacio para el populismo y el linchamiento

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Foto: shellypalmer.com

Durante muchos años Twitter sirvió como herramienta para combatir la censura en Venezuela, conocer ideas distintas y acabar con el monopolio de la información que por décadas estuvo en manos de las mismas personas y medios de comunicación tradicionales. Twitter le dio voz a la ciudadanía, abrió un espacio para el debate y permitió el nacimiento de nuevos medios de comunicación.

Sin embargo, los tiempos han cambiado, y con ellos, el rol de Twitter en nuestra sociedad venezolana. Según el último reporte de la organización We Are Social, publicado en enero de este año, nuestro país cuenta con 1.28 millones de usuarios activos en Twitter, lo que la convierte en la tercera red social más usada en Venezuela y una de las preferidas para informarse. Aunque las cifras de usuarios activos han ido en descenso en los últimos años, aún queda una base de usuarios significativa, fiel a la red social.

De unos meses para acá la red social cambio muchísimo, dejó de ser lo que conocía. Pasó de ser un espacio de debate y pluralismo de ideas para convertirse en un paredón de linchamiento donde grupos de usuarios que han logrado convertirse en los nuevos líderes de opinión, capitalizan con el descontento para satisfacer sus egos, sin poner el mínimo empeño en la calidad del mensaje o la información que les comparten a sus seguidores. De un momento a otro, el pluralismo de ideas y las opiniones diversas desaparecieron, se parcializaron, haciendo que Twitter perdiera su encanto y esos atributos positivos por los que me uní a la red social a comienzos de 2011.

Las corrientes de opinión están divididas entre quienes apoyan a los políticos y quienes los linchan. Es ahí donde nacen los usuarios a quienes denomino los «populistas de Twitter»: un grupo de usuarios muy activos que capitalizan con el descontento de la población lanzando mensajes vacíos, cargados de odio y en muchas ocasiones errados o carentes de bases argumentales. Y lo que es realmente lamentable es cómo el discurso de odio ha calado tanto en las masas que no les permite discernir o emitir opiniones propias. Es el resultado de una sociedad descontenta y mancillada por los líderes políticos de ambos bandos, que consigue refugio en este grupo de vengadores que se alimentan de su descontento.

La información y las opiniones están en manos de las personas incorrectas: usuarios anónimos a los que no se les conoce formación alguna, pero que parecen saber de todo y que cuentan con una gran cantidad de seguidores, que ven en ellos figuras irreverente capaces de decirles a la cara a los políticos sus mil y una verdades.

Muchos de estos intocables no aceptan que se les refuten sus argumentos, y si lo haces, te convierten en el enemigo o, para ser más gráficos, en carne para la jauría de usuarios que los siguen con hambre de linchamiento. Los venezolanos estamos siendo títeres de un nuevo discurso populista que toca la fibra del ciudadano descontento y que está influenciando la opinión pública con un mensaje carente de racionalidad.

Como si de una fórmula se tratase, buscan crear enemigos en común y parcializar la opinión en bandos de buenos y malos, donde el más radical goza de una superioridad moral y un carácter de epicidad por sus temerarias opiniones, que día a día se radicalizan más al caer en insultos mucho más feroces. Es realmente sorprendente cómo el discurso les ha dado buenos resultados en su búsqueda de satisfacer sus egos, y es que tienen miles de seguidores, no es para menos en un país como Venezuela, donde ya no sabemos en quién confiar por tantos engaños y mentiras.

Con esta columna, más que atacar a un grupo me gustaría invitar a la reflexión sobre si realmente estamos sirviendo a una causa o somos tontos útiles de los egos de un grupo de usuarios que solo aspiran a crecer en sus redes manipulando nuestras emociones. Estamos perdiendo el norte en peleas innecesarias contra líderes políticos de ambos bandos que han demostrado que nos les interesa en absoluto la opinión pública. Los venezolanos pasamos más tiempo atacando que buscando soluciones; seguimos hablando de los mismos políticos que llevan años fallándonos y que nunca han aceptado sus errores.

Quiero hacer un llamado a la reflexión. Tenemos que recuperar el criterio propio y darle poder al pensamiento racional. Estamos frente a un nuevo mal de este siglo conocido como la infoxicación. Diariamente consumimos centenares de informaciones y opiniones en Twitter, sin lograr digerir lo que consumimos. Es momento de detenernos a analizar qué es lo que nos está diciendo este grupo de usuarios desconocidos. No sabemos quiénes son, de algunos no conocemos sus caras, mucho menos cuáles son sus intereses reales o su pasado. Lo único evidente es su necesidad de conseguir interacciones a toda costa sin importar la repercusión del mensaje que emiten. Están jugando con nuestras emociones mientras el país se nos cae a pedazos.

A un país no lo cambia el odio. Es momento de sustituir el discurso de confrontación por ideas y empoderar a líderes reales que nos aporten como sociedad… Personas que sí sepan de lo que hablan y elegir información de calidad. Estamos a tiempo de dejar a un lado las pasionalidades y retomar el rumbo. Recuperemos la racionalidad, objetividad y la veracidad.

Columnista de El Pitazo y viajero enamorado de Venezuela
Twitter: @jvialerigo
Correo: 
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